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Eso ya no es tu madre: breve historia del género Z (I)

¿Desconcertado por la horda de zombis que hay por todos lados? Te ayudamos a entender un poco de dónde han salido.

Historia Género Z - MiniParte 1 · Parte 2 · Parte 3 · Parte 4

 

Presentación

El género zombi es uno de los más activos de nuestra época, y la figura del zombi ha impregnado el imaginario colectivo hasta hacerse casi omnipresente. No solo hay películas, novelas, series de televisión o cómics, sino que aparecen en anuncios de todo tipo y han pasado a ser metáfora habitual en ámbitos tan sorprendentes como la economía, donde se habla de bancos zombi e incluso de países zombi.

Paradójicamente, el desconocimiento sobre los zombis es enorme. Para el grueso de la población un zombi es un muerto viviente y, con suerte, llegan a asociarlo a La noche de los muertos vivientes, la película de George A. Romero. La realidad es que ni todos los zombis son muertos vivientes ni todos los muertos vivientes son zombis. Vampiros, momias o revenants están muertos, pero no son zombis; los infectados de 28 días después o de Guerra Mundial Z no están muertos, pero sí son zombis.

Plague of the Zombies - Fotograma

Un muerto viviente sale de su tumba en The Plague of the Zombies.


Así que, para ayudar a entender un poco lo que hoy en día es un zombi y cómo ha llegado a ser lo que es, os proponemos una pequeña guía de visionado. Hemos elegido unas cuantas películas imprescindibles para entender la evolución de este ser, obviando el resto de artes de manera absolutamente arbitraria. A lo mejor otro día hacemos lo mismo con literatura, o con cómic, o con videojuegos. Pero hoy toca cine.

No son las mejores películas, ni las peores, ni las más famosas, aunque algunas son excelentes, otras terribles y más de una es realmente célebre. Son, simplemente, hitos que marcan una evolución y que ayudan a ver una relación que no siempre es evidente.

Parte 1: El zombi antes de Romero.

No, el género Z no empieza con La noche de los muertos vivientes. Antes era muy distinto, aunque no tanto como quizá estés pensando. Vamos a echar un vistazo a cuatro películas imprescindibles para saber cómo era el cine zombi antes de George A. Romero.

La legión de los hombres sin alma de Victor Halperin

White Zombie - Cartel

Antes de White Zombie había un aviso al público: la productora no se hacía cargo si alguien moría de miedo.


Producida en 1932 con el título original White Zombie por Edward y Victor Halperin, La legión de los hombres sin alma es la primera película de ficción de temática zombi —hay un par de documentales con unos meses más de antigüedad, pero son totalmente prescindibles— y continúa siendo una de las más interesantes. Por supuesto, no es perfecta: se supone que los protagonistas nos tienen que caer simpáticos pero son unos cretinos, algunos actores aún parecen estar haciendo cine mudo y la historia tiene varias incoherencias internas que pueden resultar desagradables.

Sin embargo, merece mucho la pena verla. Para empezar, por disfrutar de un Bela Lugosi en su mejor forma, con aquella mirada hipnótica que le hizo famoso. En la mayoría de las escenas en que aparece, se come al resto de actores. Además, la atmósfera gótica que los hermanos Halperin consiguieron crear (aunque fuera poniendo castillos en Haití), sumada a una excelente fotografía, consiguen algunas de las imágenes más potentes del cine zombi. Destaca especialmente una, con los esclavos negros moliendo. Resultan casi indiscernibles de la maquinaria, y al principio no sabríamos decir si son zombis o simples trabajadores. Al menos, no hasta que uno cae y es triturado, y sus compañeros siguen trabajando sin más.

White Zombie - Bela Lugosi

Bela Lugosi antes de que las drogas acabaran con él.


Los zombis en este film son meros esclavos, y el malo es Legendre (Lugosi). Sin embargo, cuando Madeleine es zombificada mantiene un mínimo de voluntad (algo que las hordas de zombis negros no tienen), lo que la vuelve más trágica. El resto de zombis se arrojarán por el acantilado, incapaces de alterar su camino; Madeleine se apartará de Legendre para ir con su amado. Dentro de ese cuerpo sigue habiendo, muy adentro, un ser humano. Si los demás zombis dan miedo, ella merece piedad.

La película tiene un mensaje totalmente racista y colonialista y hay que encuadrarla entre la propaganda pro-ocupación, ya que Haití estaba ocupada por EE.UU. en estos años. La diferencia entre Madeleine (la White Zombie del título) y los zombis negros, o que Beaumont salga momentáneamente de su zombiedad pero miles de negros no hayan podido, va en ese sentido. Los personajes principales, además, se dividen en dos: una buena pareja americana y dos individuos de nombre francés, europeo. Los decadentes europeos que habían causado la Gran Guerra. Los que provocaban siempre los males que luego los buenos americanos tenían que solucionar. Resulta muy entretenido dedicarse, tras su visionado, a buscar todos los mensajes racistas, colonialistas y xenófobos que la película apenas oculta.

A pesar de eso, es una buena película. Y es la primera, ¡así que hay que verla!

La rebelión de los zombis de Victor Halperin

Revolt of the Zombies - Anuncio

Aunque la publicidad dijera «The Living Dead», no eran muertos vivientes.


Se suele hablar de ella como una secuela de La legión de los hombres sin alma, pero Revolt of the Zombies (1936) es más bien simplemente otra película rodada por el mismo equipo. De hecho, inicialmente el villano tendría que haber sido el mismo Lugosi, pero al final rehusó hacerlo. Bien por él, porque el film es francamente malo. La historia no deja de ser la misma: un hombre enamorado de una mujer que ama a otro, y que descubrirá a un alto precio que todo el poder del mundo no puede cambiar eso. Todo ello con malas interpretaciones de los actores, diálogos ridículos, ausencia de ritmo, una fotografía que a ratos impide ver la escena…

Para colmo, los zombis aparecen más bien poco. Son camboyanos hipnotizados y, al morir su hipnotizador, quedan libres. No se trata de hordas inexpresivas, harapientas y terroríficas, como en La legión de los hombres sin alma, sino de tropas bien uniformadas y limpias, ordenadas. Un ejército, nada más.

Revolt of the Zombies - Soldados

Soldados zombi, ¿un pleonasmo?


Entonces, ¿por qué incluirla en esta selección? Por dos motivos: primero, por la escena inicial, en la Primera Guerra Mundial. En ella vemos al batallón camboyano atacando la trinchera enemiga, con bayonetas y rifles, avanzando como si no les estuvieran disparando. Como una auténtica horda zombi. Una escena que podría pertenecer a cualquier producción post-Romero y que ha sido homenajeada en más de una serie B.

Y segundo, y más importante, porque pese a ser tan temprana ya contiene un elemento del terror zombi que ha seguido siendo fundamental hasta hoy: el auténtico peligro no es el zombi, sino los zombis. La horda, la masa. El zombi es un monstruo gregario, no individual. Por eso y porque es del mismo equipo que hizo la primera película Z, es un film de visionado obligado para cualquier aficionado al género. Pero por lo demás, es francamente prescindible.

Yo anduve con un zombi de Jaques Tourneur

 I Walked with a Zombie - Fotograma
I Walked with a Zombie, producida por RKO Radio Pictures y estrenada en 1943, es sin duda el mejor film de zombis tipo vudú, el que tiene una atmósfera más sugerente, y el que menos cae en los tópicos racistas de las películas anteriores. De hecho, tiene un mensaje anticolonialista latente. Claro que es de Tourneur, y eso son palabras mayores. ¿Cómo? ¿Que no sabéis quién fue Tourneur? Dejad de leer ahora mismo y poneos a ver sus películas ya. ¡Ya!

El equipo de rodaje había terminado escasos meses atrás La mujer pantera (Cat People) y planeaban adaptar el clásico Jane Eyre, pero la RKO cambió de idea a última hora y les encargó adaptar el relato pulp que da título al film. Si comparamos las tres obras resulta bastante evidente que al final sí adaptaron Jane Eyre. En la película solo aparecen dos zombis: el negro Carrefour y Jessica, la mujer blanca que la enfermera Betsy tiene que cuidar. Pero lo brillante del film (y que ya estaba en La mujer pantera) es que todo es presentado con ambigüedad. El médico de Jessica nos dice que ha sufrido una fiebre tropical que ha afectado a su columna, dejándola sin voluntad propia pero todavía capaz de obedecer órdenes sencillas. Y no podemos evitar preguntarnos si Carrefour es realmente un zombi o está tan sugestionado que cree serlo.

I Walked with a Zombie - Cartel
La película en ningún momento se posiciona a favor o en contra de la existencia de lo sobrenatural. Hay suficientes indicios como para que los personajes (y los espectadores) acepten su existencia, pero no hay ninguna prueba; de hecho, la sugestión podría estar detrás de todo y el cine es, por definición, sugestión. Convencer al espectador de que lo que está viendo es real. Cuanto más tiempo pasa Betsy en la isla, cuanto más se adentra en el vudú y se relaciona con los isleños, más claro parece que hay magia.

Esa ambigüedad que Tourneur trabajó magistralmente es uno de los mayores logros del film, y se basa en una sensación de irrealidad que parece impregnarlo todo en la isla. Si lo real parece irreal, lo irreal parece real. Para conseguir ese efecto, Tourneur recurre a una excelente fotografía que difumina todo, logrando que veamos niebla incluso donde no la hay, convirtiendo las bellas playas caribeñas y sus verdes plantaciones en decadentes escenarios, y jugando con las sombras: hay varias escenas en las que no vemos al personaje, sino su sombra en la pared.

I Walked with a Zombie - Cabra colgada

Ningún muñeco resultó herid… oh, wait!


Al tratarse de un film de zombis tipo vudú, estos no son peligrosos en sí mismos, sino que son simples esclavos. Pero a diferencia de lo habitual, aquí Carrefour se eleva para convertirse en mucho más: en la silenciosa denuncia de los excesos del colonialismo. En su silencio y su mirada permanentemente perdida encontramos un grito pidiendo libertad, el grito que oímos también en las leyendas que Hearn o Seabrook habían recogido en sus libros de los años 30.

Pero no solo hay que verla porque sea la mejor, con diferencia, sino también porque aporta algo al género como quien no quiere la cosa. Algo en lo que es fácil no reparar, pero que está ahí: los personajes se enfrentan a lo imposible con escepticismo, pero ¿cómo ser escéptico cuando lo imposible está delante tuyo? O lo que es lo mismo: los zombis son imposibles, no pueden ser; apunta a la cabeza.

La maldición de los zombis de John Gilling

 The Plague of the Zombies - Cartel
Si existe un punto intermedio entre el zombi vudú y el zombi post-Romero, es el de la película de la Hammer The Plague of the Zombies (1966). Un inglés que volvió de Haití resucita a los muertos de Cornualles para usarlos como esclavos zombis en su mina, y un doctor y su hija lo investigan tras recibir una extraña carta. Hasta aquí, una historia típica de zombis vudú. Y los zombis, en efecto, siguen sin ser caníbales, ni tienen iniciativa (son esclavos, nada más). Pero…

Pero ya no son muertos recientes, sino cadáveres putrefactos que se tambalean con sus ropas deshechas y sus carnes a medio comer por los gusanos. Tanto es así que la imagen típica de un zombi surgiendo de la tumba, removiendo la tierra, no se debe a Romero —no aparece en ninguna de sus tres películas clásicas—, sino a esta cinta.

 
Lo más destacable del film es, sin duda, la escena onírica en la que una horda zombi, putrefacta y en descomposición, se alza de la tierra y empieza a tambalearse. Una escena que John Landis homenajeó claramente en el mítico vídeo musical Thriller de Michael Jackson. Además, los zombis del sueño son prácticamente iguales que los de la realidad.

Una curiosidad es que el equipo rodó al mismo tiempo, y en los mismos decorados, El reptil (The Reptile). Si se ven las dos seguidas, se produce una extraña sensación, como si en cualquier momento los personajes de una película pudieran irrumpir en la otra, excavando por el celuloide como si fuera la tierra de sus tumbas.

El film es injustamente poco conocido y, aunque no es una de las mejores producciones de la Hammer, está construido con solidez y sorprendentemente bien interpretado por los actores. Más allá de esa curiosidad de los zombis a medio camino entre los de Romero y los del vudú, es un clásico del terror que merece la pena ver.

The Plague of the Zombies - Fotograma

¡Detrás de ti! Siempre están detrás de ti.


Tranquilos: en la próxima entrega hablaremos de Romero.

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