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Eso ya no es tu madre: breve historia del género Z (II)

Seguimos nuestra guía zombi con el día en que Romero y sus amigos sacudieron para siempre el cine de terror.

Historia Género Z - MiniParte 1 · Parte 2 · Parte 3 · Parte 4

 

Parte 2: George A. Romero y lo que trajo consigo

En 1968 un puñado de amigos decidían usar su pequeña productora publicitaria de Pittsburgh para rodar una película. Aún no lo sabían, pero iban a filmar uno de los pilares de la cultura popular contemporánea. Hoy vamos a echar un vistazo a esa película y a las que vinieron en la oleada siguiente.

La noche de los muertos vivientes de George A. Romero

Night of the Living Dead - Cartel

Canibalismo, desnudos integrales, asesinatos, gore… y los niños aún pudieron entrar a verla.


En 1968, Night of the Living Dead fue la película que lo causó todo. Todas las que hay antes de esta son precedentes, pero no existe ninguna obra de temática zombi posterior que no deba ser entendida en relación a la cinta de Romero, aunque sea porque se intente apartar de ella.

Image Ten Films tenía un presupuesto minúsculo para rodar la película, pero Romero parece ser un especialista en convertir los puntos débiles de sus películas en puntos fuertes. La falta de dinero obligó a emplear a actores amateurs, con la excepción del protagonista, e incluso él era un actor desconocido con escasa trayectoria (básicamente había hecho publicidad). Eso da a los personajes un aura de cercanía de la que las estrellas de Hollywood habrían carecido, con lo que se refuerza la sensación de documental de todo el metraje. Y ese es precisamente uno de los grandes éxitos del film: un tono de verosimilitud del que carecían las películas de género de los anteriores años.

Night of the Living Dead - Nenita

Una dulce nenita mata a sus padres y se los come. El público de 1969 no estaba preparado para eso.


Romero rompe con todos los tópicos esperables, desde los argumentales (no hay adolescentes, no hay responsables gubernamentales que se nieguen a ver la realidad, etc.) hasta los técnicos. Así, frente a la teatralidad y el efectismo propios de la ciencia ficción de los cincuenta, Romero impone una sequedad y una funcionalidad que marcarán tendencia en el American Gothic de los setenta. El montaje tiene escasos fundidos, y el uso de la banda sonora es tan minimalista que la mayoría de espectadores son incapaces de decir si había música o no. La huella de Night of the Living Dead se puede rastrear en obras como La matanza de Texas o Asalto a la comisaría del distrito 13.

Además, los diálogos se contagian de ese minimalismo y esa sequedad. Lejos de las florituras a las que el público estaba acostumbrado, de que todos los personajes tuvieran un uso exquisito de la lengua, los intercambios de palabras en La noche de los muertos vivientes dan la sensación de que podrían ocurrir de verdad. Todo ello encaminado siempre a conseguir hacer verosímil lo que, por definición, es imposible: que los muertos se han levantado de sus tumbas.

Night of the Living Dead - Fotograma
El número de lecturas de esta película es enorme. Las más interesantes la ven como un cuestionamiento del American Way of Life y sus valores tradicionales, especialmente la familia; como una crítica al racismo todavía imperante en los EEUU; y como una metáfora de la angustia ante los miles de soldados desaparecidos en Vietnam, cuyos cadáveres no se conseguían repatriar.

Curiosamente, en ningún momento se refieren a los zombis con esa palabra, sino que los llaman ghouls. Y la explicación del fenómeno (una radiación traída de Venus por una nave) nunca llega a confirmarse, creando otro de los tópicos del género: no sabemos por qué hay zombis, y en realidad no importa. Es cierto que no toda la ficción zombi ha cumplido con ese tópico (Guerra Mundial Z, por ejemplo, no lo hace), pero la gran mayoría sí lo han hecho.

Night of the Living Dead - Ganchos

Todos somos carne.


Como curiosidad, lo de la nave llegada de Venus no estaba en el guión original y se añadió como exigencia de la distribuidora, que se negaba a exhibirla si no se daba una explicación de por qué pasaba lo que pasaba.

Todas las películas de Romero son interesantes —y ojo, que no he dicho buenas—, pero sin esta resulta inconcebible no ya el género zombi, sino el cine popular contemporáneo.

Zombi o El amanecer de los muertos de George A. Romero

 Dawn of the Dead - Cartel
Aunque, entre errores burocráticos y disputas con el coguionista de La noche de los muertos vivientes, Romero no había conseguido sacar provecho económico al enorme éxito de su primera película, sí logró un acceso mucho más fácil a la financiación para otros proyectos. Mientras su antiguo socio, John Russo, optaba por filmar comedias negras bastante banales, Romero decidió seguir la senda de la crítica social. Una década después de su debut, en 1978, su objetivo fue el modelo ultraconsumista que el capitalismo imponía.

Por ello, El amanecer de los muertos sitúa a sus personajes en un centro comercial, rodeados de zombis, viviendo ajenos al apocalipsis del mundo exterior mientras se dedican a consumir. Lo interesante es que, aunque tienen todo lo que podrían desear, ninguno parece ser realmente feliz, en una clara crítica a la idea de que poseer más bienes nos garantizará el bienestar. Si alguna vez alguien os regala El monje que vendió su Ferrari o alguna otra basura pseudoespiritual por el estilo, regaladle a cambio esta película. El mundo será un lugar mejor. O a lo mejor el mundo no, pero vuestra vida sí.

Dawn of the Dead - Centro comercial

Los clientes de los centros comerciales son zombis. Eso es así.


Romero plantea preguntas a lo largo del film, pero no da respuestas. O en todo caso, da dos posibles respuestas, opuestas entre sí. Por eso cuestiona el modelo vigente, pero no pretende tener uno alternativo. De ahí que al final el helicóptero de huida apenas tenga combustible: el modelo actual, representado por el centro comercial, no es viable (la horda se ha adueñado de él), pero aún no tenemos otra alternativa, no sabemos a dónde nos dirigimos.

Al mismo tiempo se nos cuestiona la misma esencia de la humanidad. Un debate filosófico en toda regla: ¿Somos mero físico o hay algo más? ¿Es el cuerpo lo que nos define como individuos o es la mente? ¿El alma, quizás? Nuevamente Romero opta por no dar una respuesta. Lo que le interesa es preguntar. Que sea el espectador el que piense y llegue a sus propias conclusiones, si es que puede llegar a alguna. De ahí que por un lado se diga que los zombis acuden al centro comercial porque fue importante para ellos en vida, con lo que sería el cuerpo lo que nos definiría como individuos, mientras por otro lado se repite una y otra vez la idea opuesta, resumida en el famoso «she’s not your mother anymore» («esa ya no es tu madre») que transmite que la continuidad física no es suficiente para afirmar la continuidad del individuo.

Dawn of the Dead - Tripas

Una de las imágenes más famosas del género. Se lo pasaron en grande rodándola, a pesar del pestazo.


Esa ambigüedad ha marcado toda la ficción zombi posterior, bien en forma de nihilismo y pesimismo, porque no somos capaces de encontrar una alternativa (y pensad en 28 meses después), bien en caos y confusión, en supuestas soluciones que solo consiguen agravar el problema, como bombas nucleares que crean de la nada a varios millones de zombis.

La invasión de los zombies atómicos de Umberto Lenzi

 Incubo Sulla Città Contaminata - Cartel
Lenzi fue uno de los primeros en hablar de infectados, ya que en realidad él quería rodar una película sobre los peligros de la contaminación, pero Dialchi Film y Lotus Film, las productoras de Incubo sulla città contaminata (1980), le obligaron a meter zombis. Sin embargo, no es eso lo interesante del film, ni tampoco la presencia de actorazos como Paco Rabal.

Lo realmente interesante es que se trata del ejemplo perfecto de las películas de serie B de esa época, tanto para lo bueno como para lo malo. Un guión simple, con la típica historia de civil entre militares que intenta sobrevivir al apocalipsis zombi; un escape de gas tóxico como origen de todo, igual que en las películas de Russo, por ejemplo; efectos especiales entre mediocres y horrendos; maquillaje de carnaval de colegio; errores de raccord y saltos de eje. En resumen, toda una gozada de puro mala. Tanto es así, que uno de los protagonistas dice en la delirante escena del aeropuerto: «¡Dios mío, es increíble! ¡Es absurdo!». Una frase que no se encontraba en el guión, y que probablemente exclamó pensando que no estaban rodando. Una frase que habla por sí misma, y nunca mejor dicho.

Incubo Sulla Città Contaminata - Pelea

La invasión de los cadáveres atómicos, un título a la altura de su contenido.


Tradicionalmente la cinta ha sufrido los vapuleos tanto de la crítica como de los fans del género. Sin embargo, en los últimos años ha sido reivindicada en varias ocasiones. Su influencia en Planet Terror es evidente, empezando por el aspecto de los zombis y continuando por que sea la exposición a un gas lo que provoque la zombificación. Además, se proyecta habitualmente en festivales de aficionados y Tarantino ha reconocido su debilidad por Hugo Stiglitz, el protagonista.

No se trata de una buena película. De hecho, es francamente mala. Pero no se puede entender el género entre 1975 y 1985 sin verla, porque el género era esto.

Posesión infernal de Sam Raimi

 Evil Dead - Cartel
Aunque Evil Dead (Renaissance Pictures, 1982) se ha convertido en una película de culto y su protagonista, Ash, es un icono en algunos ambientes —hasta el punto de que hay una película basada en que en un pueblo confundan al actor con su personaje e incluso está a punto de llegar una serie protagonizada por él—, la verdad es que no es un buen film. Su fama se debe más a sus dos continuaciones que a sus propios méritos, aunque sirve, eso sí, para ver una obra primeriza de Raimi en la que ya se aprecian algunas de sus firmas como director.

Sin embargo, para la historia del género Z resulta una obra absolutamente imprescindible, ya que presenta el primer caso de zombis por posesión demoníaca. Hasta 1982 había dos grandes grupos: los zombis de tipo vudú, creados por la magia caribeña, y los que son producto de la ciencia (o al menos explicables mediante ella). Raimi vincula los zombis al Necronomicón lovecraftiano, convirtiéndolos en endemoniados. Además los dota de una cierta inteligencia y una locuacidad llena de sarcasmos. Todo ello consigue una curiosa mezcla de terror y comedia que sorprende por no estar enfocada a un público adolescente.

Evil Dead - Ash

De mayor, Chuck Norris quiere ser tan chulo como Ash.


La historia en sí es sencilla: un grupo de chavales va a pasar el fin de semana a una vieja cabaña aislada en la montaña. Allí encuentran un magnetófono con una transcripción del Necronomicón y despiertan a un antiguo demonio que los irá matando. Aunque por entonces aún no era un tópico del terror, ya no era una historia novedosa. Sin embargo, su tratamiento sí fue diferente, pasando a ser un referente de todo aquel que se ha dedicado al terror después (y de ahí las múltiples similitudes con esa especie de película de las películas de terror que es The Cabin in the Woods, de Drew Goddard).

Además del divertidísimo personaje de Ash, merece la pena fijarse en el uso del zoom: al acercar la cámara mientras se hace zoom inverso se consigue una sensación de irrealidad y de locura muy adecuada para lo que estamos viendo.

Army of Darkness - Ash

—¡Este es mi palo de fuego!
El ejército de las tinieblas es una fuente inagotable de citas frikis.


La segunda parte en realidad es más bien un remake con medios: un mayor presupuesto para subsanar algunos de los problemas de la original. La tercera, en cambio, sí que es una continuación (la escena final de la segunda es la escena inicial de la tercera), aunque en vez de titularse Evil Dead III se llame El ejército de las tinieblas (Army of Darkness). Aunque no sean imprescindibles para entender el género, sí resulta más que recomendable verlas.

Thriller de John Landis

 Thriller - Michael Jackson
Mucho más que un simple videoclip, Thriller (Optimum Productions, 1983) puede considerarse más bien como un cortometraje musical. Popularizó la figura del zombi como nadie lo había hecho hasta entonces, convirtiéndolo por primera vez en un icono pop. Solo por eso ya merece figurar en esta breve lista, pero hay mucho más.

Para empezar, el tema de Michael Jackson y el metraje de John Landis están tan íntimamente interconectados que cuesta imaginar el primero sin el segundo o viceversa. En la mayoría de los videoclips resulta evidente que la imagen se ha rodado para la canción, encajándola con mayor o menor acierto, y una de las críticas habituales a los musicales es que las piezas están metidas tan burdamente que interrumpen la narración. En cambio, Thriller es una integración perfecta. Lo tenéis entero a continuación.

 
Pero quizá lo más interesante sea el juego metanarrativo que presenta: un personaje, interpretado por Michael Jackson, pasea con su pareja, pero al salir la luna se transforma en una especie de hombre-pantera. (Landis es el director de Un hombre-lobo americano en Londres, de 1981 pero la escena es a la vez un homenaje a Tourneur y La mujer pantera.) En el momento culminante damos un salto para descubrir que se trata de una película que están viendo en el cine otro personaje, vestido igual e interpretado también por Jackson, y su pareja, que también es la misma actriz, Ola Ray. La vuelta a casa, pasando por un atajo junto al cementerio, se convierte en una pesadilla cuando Jackson se transforma en un zombi y todos los muertos se levantan de sus tumbas bajo la voz de Vincent Price, pero esto también resulta ser una narración: de nuevo, cuando la chica está a punto de morir hay un salto, en esta ocasión porque ella despierta. La película dentro del sueño dentro del videoclip. Las fronteras, sin embargo, se rompen en el plano final, en el que Jackson mira hacia atrás, a la cámara, a nosotros, y sus ojos son los ojos amarillos que tenía como zombi y como hombre-pantera, mientras Vincent Price se ríe.

Además, para ser sinceros, más gente ha conocido los zombis por Thriller que por La noche de los muertos vivientes.


Y esto es todo por hoy. En la próxima entrega acabaremos el milenio, y en la siguiente concluiremos nuestra breve historia del cine Z con lo que se nos vino encima a partir del año 2000.

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