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Dragon Ball, todo un éxito en televisión

Dragon Ball anime - Destacada

Toei Animation hizo un trabajo magnífico, aun con sus altibajos, adaptando a anime el manga de Akira Toriyama.

 
Dragon Ball es y será una de las series manga que más huella ha dejado en la cultura occidental, especialmente en los chavales que crecimos con ella desde que empezó a emitirse en España a principios de los noventa. ¿Qué es lo primero que se nos viene a la cabeza al pensar en Dragon Ball? Bueno, aparte de la sensación de aventura y fantasía y el tema de las artes marciales —para el que Toriyama se inspiró nada menos que en Jackie Chan—, es sin duda la cantidad de episodios que podía durar un combate, algo que se acentuó muchísimo más en Dragon Ball Z.

Estos 30 años han servido para echar la vista atrás y ver los posos que nos dejó el anime, pero también lo que vino después bajo la forma de las siete temporadas de Dragon Ball Z y Dragon Ball GT, además de esa ingente cantidad de OVA (de calidad diversa) que servían para ampliar el contexto de fantasía y aventuras del anime.

Dragon Ball, la infancia y crecimiento de Goku

Dragon Ball
Se podría decir que Dragon Ball retrata las aventuras de Son Goku en su máxima esencia: el componente de aventura es muy alto, diluyéndose conforme los personajes se iban haciendo mayores y las amenazas interplanetarias comenzaban a coger forma. Es aquí donde el niño de pelo raro y cola de mono da sus primeros pasos en busca de las Bolas de Dragón, conoce a los que serán amigos de por vida (Yamcha, Krilín, Bulma, el Duende Tortuga, etcétera), se enfrenta a miles de enemigos y va creciendo en el proceso, hasta que llega a casarse. La inspiración en la novela anónima de finales del siglo XVI Peregrinación al Oeste, todo un clásico de la literatura china, se tiene que notar por algún lado.

Dragon Ball es el anime original, estrenado en 1986, y eso se nota en una mayor inocencia en los personajes, bastante más humor y un tono desenfadado hasta que las cosas se ponen serias por fuerza. Es, por decirlo de alguna manera, un más que digno heredero de Dr. Slump, el manga y posterior anime que catapultó a la fama a Akira Toriyama.

Dragon Ball - Goku y Krilín
Toei Animation se encargó de adaptar el manga de Toriyama en colaboración con Studio Live, Astroimpact Inc., Bird Studio y Shūeisha. La dirección corrió a cargo de Daisuke Nishio y Minoru Okazaki, y la culpa de que todos tengamos metida en la cabeza la canción de la introducción fue de Shunsuke Kikuchi.

¿Qué legado nos ha dejado esta etapa? La transformación en mono gigante de Goku, los Torneos de Artes Marciales, los chorros de sangre que salían de la nariz del Duende Tortuga cuando veía algo sumamente erótico, los viajes en la nube voladora de Goku, la escalada al Cielo —con un Dios verde al final, herejía para muchos— y, por supuesto, el Ejército de la Cinta Roja, cuyos capítulos fueron memorables. Y cómo no, el combate contra uno de los grandes jefes finales del anime: el Rey de los Demonios, padre o preencarnación del que luego sería uno de los perpetuos compañeros de Goku y compañía.

Dragon Ball Z, peleas, peleas y más peleas

Dragon-Ball-Z---Goku,-Gohan-y-Krilin
En Dragon Ball todo era inocencia, búsquedas, autodescubrimiento… pero llegó Dragon Ball Z y lo cambió todo una barbaridad. Para empezar, llegaron a la Tierra unos saiyajins de una parte muy remota del espacio y pusieron el universo de Goku patas arriba. Fue un paso relativamente natural y bien insertado, pero dio lugar a una etapa radicalmente distinta en la serie de dibujos animados.

Se puede decir que a mayor poder, mayores responsabilidades, y Goku tuvo que empezar a lidiar con su origen extraterrestre, enfrentándose en primer lugar a unos extraños venidos del espacio —entre los que se incluye su hermano Raditz, quien no duda en tomar a su hijo Gohan como rehén— y dándose cuenta enseguida de que quizá no era tan fuerte como pensaba. Precisamente la búsqueda continua de mayor poder mediante el entrenamiento fue lo que empezó a desvirtuar la serie y hacerla muy diferente a la original: si en aquella todo eran aventuras y búsquedas mágicas, aquí lo único que parece primar son los combates, a cada cual más salvaje que el anterior.

Aunque existen varias leyendas que intentan explicar de dónde salió la Z de esta segunda parte del anime —una de ellas apunta incluso a que Toriyama quería que terminara pronto y por eso lo llamó así—, nos quedamos (porque sí) con que Dragon Ball Z inicialmente se iba a llamar Dragon Ball 2, pero parece que el editor del anime no veía tres en un burro y creyó que ese 2 era una Z como la del Zorro. Pero tanto da que da lo mismo: Dragon Ball Z es un nombre tan bueno como cualquier otro.

Dragon Ball Z - Krilin y Raditz
Fuji Television estrenó en 1989 la segunda etapa de Dragon Ball, producida igualmente por Toei Animation y repitiendo los estudios que hicieron posible la primera serie; vamos, que incluso repitió el compositor, que nos dejó una intro igual de pegadiza que la anterior.

¿Cuáles eran las principales características de esta etapa? Buena parte de la serie tuvo lugar en el planeta Namek o en el miniplaneta del maestro Kaito, pero sobre todo, descubrimos que el color de pelo original de los saiyans se puede volver amarillo al subir de nivel, que los enemigos de Goku son cada vez más animales, que cualquiera puede morir en cualquier momento y que quien no hace explotar un planeta es porque no quiere. Ah, y es aquí donde los personajes principales empiezan a relegar más responsabilidades en sus descendientes. Ya se sabe, la saga continúa.

Dragon Ball Z - Freezer
Por supuesto, Dragon Ball Z dejó claro que la lucha entre Freezer y Goku fue uno de los combates más terriblemente largos de la historia de la televisión: gastamos tanta saliva apoyando a Goku como quejándonos de que los responsables de la serie nos volvieran a dejar con un cliffhanger de narices hasta el siguiente episodio, donde los personajes volverían a mover un par de puños a la velocidad de la luz, lanzarían un puñado de kames y rayos, explotarían otros cientos de árboles y así hasta el infinito. Lo peor de todo es que en el manga esa lucha duraba un par de números y poco más. Pero pese a esta traba, dicho combate ha sido de los más espectaculares y tensos de la historia y nos ha regalado uno de los villanos más odiosos del universo Dragon Ball, hasta el punto de que parece que resucitará en la próxima OVA que se estrena en 2015.

Menos mal que una vez terminada la «pesadilla Freezer» llegaría Trunks con su espada y su pose de vacilón y se lo cargaría en menos de dos segundos, dando pie a una nueva etapa de la serie con los androides, herederos del Ejército de la Cinta Roja, como enemigo. Fue una de las partes más espectaculares de Dragon Ball Z, que transmitió muy bien la sensación de que todo podía acabar para los protagonistas, con película en época alternativa incluida. Siguieron los combates interminables contra Célula, Bu y otros tantos, con más subidas de nivel, energía eléctrica, pelambreras rubias y el consabido pique para ver quién era el más fuerte de todos.

No hace tanto se ha reeditado toda esta parte de la aventura con el título Dragon Ball Kai, una especie de «versión del director» remasterizada, comprimida y sin relleno, con buena parte del diálogo y los efectos de sonido grabados de nuevo e incluso animaciones nuevas insertadas en muchos episodios, con el objetivo de mantenerse más fieles al manga original de Toriyama. Si vais a ver esta parte de la saga, ni lo dudéis: pasad de Dragon Ball Z y optad por Dragon Ball Kai.

Dragon Ball GT, la odisea espacial

Dragon Ball GT
Quizá con ganas de variar un poco y salir de la mecánica «mato al jefe final, subo de nivel, me hago más fuerte y que venga el siguiente», Toei Animation pensó que sería buena idea volver a los orígenes de Dragon Ball, y así nació Dragon Ball GT, cuyas siglas (que esta vez sí que están claras) vienen de Great Touring, «gran viaje» en español. Se empezó a emitir en Fuji Television en 1996 y duró hasta el año siguiente, con un total de 65 episodios: fue la etapa más corta de todas.

Dragon Ball GT tiene varias particularidades: para empezar, no estaba basada en ningún manga, ya que el Dragon Ball de Akira Toriyama terminó en 1995, por lo que los responsables podían dar rienda suelta a su imaginación. Además, Toriyama no estuvo involucrado directamente en ella, aunque diseñó a los personajes y algunos de los cacharros y máquinas que aparecen. Por último, la serie es una space opera cuyo principio al menos recuerda más al Dragon Ball original que a la parte «Z» de la historia.

En esta etapa Goku vuelve a ser un niño gracias a que Pilaf, uno de los ancestrales enemigos de cuando Goku era pequeño, reúne las Bolas de Dragón y la pifia a la hora de pedir su deseo. Pero esto tiene consecuencias adversas: el planeta Tierra será destruido si no se reúnen de nuevo las bolas en un año y ahora hay que buscarlas por el espacio (¡eso sí que es una búsqueda y lo demás son tonterías!).

Dragon Ball GT - Goku rosa
Pero pese a su interesante premisa, Dragon Ball GT no terminó de gustar entre los aficionados. Las principales razones: algunas de las sagas dentro de la propia serie tuvieron una duración menor de la esperada, lo que dio la sensación de ser muy precipitada. El intento de emular las aventuras de Goku cuando era pequeño no tuvo la chispa de antaño, Pan (hija de Son Gohan y Videl y compañera de aventuras del nuevo Goku) era un poco repelente, y la cuarta transformación de Super Saiyajin era totalmente innecesaria, además de un poco ridícula. Pero lo peor de todo fueron las numerosas incongruencias con el canon de Toriyama.

Las películas de animación

Dragon Ball - Broly
Como toda serie popular que se precie, Dragon Ball tuvo una larga lista de películas de animación. La leyenda del dragón Shenron fue la primera de las películas y se estrenó en diciembre de 1986, pero su interés es bastante relativo porque vuelve a contar los dos primeros episodios de la serie, aunque con la aparición de enemigos nuevos. Lamentablemente, los estudios responsables siguieron con esa curiosa tendencia y las siguientes películas o eran historias complementarias a la serie o bien contaban cosas que ya habíamos visto. En total se hicieron cuatro películas de la primera etapa de Dragon Ball: La leyenda del dragón Shenron (1986), La bella durmiente en el castillo del mal (1987), Gran aventura mística (1988) –donde aparece Arale de Dr. Slump– y El camino hacia el más fuerte (1996), esta última aparecida por el décimo aniversario de la serie.

Dragon Ball Z se llevó la palma en cuanto a películas se refiere, haciéndose un total de 15, las cuales transcurrían en las diferentes épocas en que se dividió la serie. Algunas de ellas no aportaban demasiado al espectador, siendo bastante prescindibles –El regreso de Broly, por ejemplo–, mientras que otras son verdaderos clásicos para los fans de la serie, como por ejemplo El más fuerte del mundo, Garlic Junior inmortal o Estalla el duelo (donde conocimos a Broly, un saiyajin que estaba como una auténtica cabra).

Dragon Ball - El más fuerte del mundo
Las 15 películas son: Garlic Junior inmortal (1989), El más fuerte del mundo (1990), La súper batalla (1990), El súper guerrero Son Gokū (1991), Los mejores rivales (1991), Guerreros de fuerza ilimitada (1992), Los 3 grandes Super Saiyanos (1992), Estalla el duelo (1993), Los guerreros de plata (1993), El regreso de Broly (1994), El combate definitivo (1995), ¡Fusión! (1995), El ataque del dragón (1995), La batalla de los dioses (2013) y Dragon Ball Z: La resurrección de F (prevista para abril de 2015).

No puedo terminar este artículo sin mencionar la gran labor que hizo la revista Hobby Consolas al obsequiar con la compra de muchos de sus números las películas de Dragon Ball Z en VHS, gracias a lo cual muchos pudimos ver buena cantidad de las mismas. ¡Tesoros que, como bolas de dragón, guardamos como oro en paño!

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