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Los inocentes, sangre fresca para el cine español

Doce jóvenes directores firman un slasher canónico made in Spain que triunfa en Sitges

Lo primero que hicieron fue ver Viernes 13. Luego copiaron su estructura y la hicieron pedazos. ¿Y qué hicieron con los pedazos? Se los repartieron, como buenos amigos. Porque los doce directores de Los inocentes son, ante todo, buenos amigos. «No hubo problemas de ego, sorteamos las secuencias y nadie se quejó. Lo que queríamos era hacer una película. Desde el principio tuvimos claro que era un trabajo en equipo», cuenta Rubén Montero, uno de los doce nombres que debían escribirse en el apartado DIRECTOR de la claqueta de la última producción de la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC), el lugar del que salió J. A. Bayona.

Los inocentes
¿Por qué un slasher, la clase de cinta con asesino enmascarado que elimina, uno a uno, a un puñado de descuidados jóvenes? «Pensamos que por el elemento nostálgico —contesta Montero—. Crecimos viendo películas como Pesadilla en Elm Street, Scream y Sé lo que hicísteis el último verano.» De ahí que la historia incluya un albergue abandonado y supuestamente maldito, una fiesta, un puñado de jóvenes y un asesino con la paciencia suficiente como para dibujar y recortar un muñequito de papel como los que suelen colocarse en la espalda el día de los inocentes, que es precisamente el día en el que transcurre la historia. Mejor dicho, la noche.

La película, que se estrenó el pasado sábado en el Festival de Cine Fantástico de Sitges con un lleno absoluto («incluso se agotaron las entradas», apunta Rubén) viajará ahora a los festivales de género de Molins de Rei, Málaga y Madrid. «La voluntad es de estrenar en cines, pero por el momento seguiremos el circuito de festivales», explica Montero. Los inocentes es el segundo proyecto de este tipo que sale de la ESCAC, después de que una promoción anterior de alumnos produjera una cinta llamada Puzzled Love, «que en realidad eran doce cortos que correspondían a los doce meses del año y que, juntos, formaban la historia de una pareja durante ese año», asegura Montero, que añade que el caso de Los inocentes es completamente distinto: «Las secuencias están entremezcladas, de forma que no hay manera de saber dónde empieza el trabajo de uno y dónde acaba el de otro».

Los inocentes
A él le tocó rodar un duelo de bailes entre el protagonista, «que quiere liarse con la chica guapa», y el «típico chulo del grupo». Según dice, era la clásica escena de comedia romántica. Además de esa, le tocó rodar una muerte y, aunque no quiere revelar cuál de ellas es, asegura que se inspiró «en el Woody Allen más freak». Con un presupuesto mínimo aportado por la escuela, la película se rodó durante 27 días entre Terrassa, Banyoles y Viladrau. Entre los protagonistas destacan Carmen Flores, Bárbara Maestranza y Paula Malia (dos de las componentes del grupo The Mamzelles). En todo momento, los aspirantes a director (cuyas edades oscilan entre los 22 y los 37 años) contaron con la ayuda del también director y profesor Lluís Segura. «Él era nuestro el Pepito Grillo, la voz de la conciencia», concluye Montero.

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