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Aburrimiento y sopor into the woods

Sergi empieza el año bien. Después de Into the Woods, la cosa ya no puede empeorar. O sí.

Tras mucho pensar, he conseguido hacer una lista de las cosas buenas de Into the Woods. Aquí va:

  1. La vi gratis. Al menos, no tuve que pagar las entradas.
  2. La cámara está bien puesta. No pretende lucirse con planos raros y mareantes, ni se limita a estar clavada al suelo como si estuvieras viendo teatro.

Y ya. Eso es todo. Técnicamente está mejor hecha que los grandes clásicos de Fantífica como Hércules o Yo, Frankenstein, pero es mucho más aburrida y no tiene mucho más sentido.

Lagavullin

Si vais a ir a verla, aseguraos de tener algo fuerte en casa para recibiros. Lo necesitaréis, creedme.


Pero vamos por partes. Es posible que alguien haya visto el musical en el que se basa; anoche me recordaron que Dagoll Dagom hizo una versión en catalán titulada Boscos endins, y supongo que alguien la habrá hecho también en castellano. De hecho, incluso conozco gente que la ha visto en Broadway. Pero claro, el teatro no es el cine. Y resulta que la música no funciona en la pantalla. Es algo así como un curso CCC de musicales: la continua sensación de que ya has oído esa canción en alguna parte. Con la primera canción, cuando empiezan los cánones, sientes la tentación de hacer el juego de los chupitos: cada vez que haya un canon, chupito. Antes de media película puedes haber muerto de cirrosis. Toda la banda sonora, TODA, es un topicazo. Seguro que la nominan a algún Oscar. Total, si Elton John ganó uno con un tema de tres notas…

Y ahí se nota que no estás en el teatro. Porque con los actores delante cantando en vivo puede dar el pego. Un buen cantante es capaz de conseguir hacerte vibrar con una canción cutre. Pero en cine, por bien que puedan cantar (y por mucha postproducción que pongan), no deja de ser una grabación. Y se nota. Y bostezas. Y adivinas qué notas vienen a continuación, y cuándo va a haber otro canon, y cuándo van a decir una frase sin cantar. ¡Es un maldito musical! ¡Si algo tendría que estar bien, es la música!

Into the Woods - Cenicienta

¿Es el nuevo anuncio de Freixenet? No, es la Cenicienta.


Bueno, olvidemos la música. Es Disney, así que seguro que al menos es bonito, ¿no? Disney siempre tiene diseños de vestuario espectaculares. Y sí, la ropa es muy espectacular e innovadora… si vives en 1970. Porque vuelve a ser un refrito, con la sensación inequívoca de que han reutilizado trajes de otras películas. Bordeando siempre la sutil diferencia entre inspirarse en algo y copiarlo con descaro. Y lo que es peor, cayendo incluso en la autoparodia. Esa bruja calcada a la de las películas clásicas de Disney, que al volverse guapa se transforma en el hada madrina de las mismas películas, de una manera tan burda que esperas el chiste al respecto. Pero el chiste no llega, porque la cosa va en serio.

Into the Woods - Bruja

El pelo azul es de lo mejor de la película. Ese es el nivel.


Y justo ese es el principal problema: que la cosa va en serio. Totalmente en serio. Salvo la canción de los dos príncipes (un número digno de cualquier día del Orgullo Gay), el resto de las dos eternas horas que dura van absolutamente en serio. Sí, hay algún chiste ocasional. pero menos que en cualquier película de acción. Y son chistes y gags de un nivel digno del sustituto de Arévalo en las fiestas del pueblo. No, del substituto de su substituto. «¡Caramba, el panadero ha tropezado! ¡Ja, ja, qué torpe es!». Sí, ese es el tipo de humor que veréis.

Y no estoy diciendo que hacer una película en serio sobre cuentos de hadas sea algo malo, pero si la haces, ¡hazla bien! Contrata a un guionista, por ejemplo. Pero claro, debían estar todos trabajando en Big Hero 6 y aquí tuvieron que conformarse con Mr. Potato. Peor: con el bigote de Mr. Potato. Ni siquiera su cerebro. Por eso todo es un continuo sinsentido y falta la más mínima coherencia.

Into the Woods - Lobo

Hola, soy el Lobo y salgo más en el cartel que en la película.


Porque vamos a ver: si algo es sencillo cuando trabajas con cuentos de hadas es hacer que los personajes sean coherentes. ¡Son arquetipos, por dios! La bruja es mala, el cazador es valiente, la niña es inocente, etc. Y como guionista puedes decidir subvertirlo y hacer que la bruja sea buena, el cazador cobarde, la niña maliciosa y demás. O que evolucionen, que la bruja empiece como buena y se convierta en mala (como en Maléfica, aunque no sea tampoco un ejemplo de buena película), o que el cazador sea un tipo cobarde al que las circunstancias empujan, como el león de El mago de Oz.

Pero lo que no puedes hacer es ir cambiando el criterio cada tres minutos. La bruja en esta escena es mala, malísima; en la siguiente es una pobre víctima de las circunstancias; después es una madre amorosa, pero vuelve a ser mala, y otra vez buena; ahora se sacrifica por todos los que odiaba hace tres minutos. Y así hasta que el alquitrán acaba con tanta tontería. Corrijo: he dicho que no puedes hacerlo, pero en realidad es más bien que no debes. Poder, lo que se dice poder, se puede. En Into the Woods, lo han hecho.

Into the Woods - Caperucita

¡Eh, chicos! ¡Mirad que cosa tan chula he descubierto! Creo que se llama Instagram.


Los actores hacen lo que pueden, y algunos incluso se esfuerzan en hacer creíbles personajes que van dando bandazos como una bola de billar. Meryl Streep lo intenta con ganas, pero si tu personaje no ha decidido si es bueno, malo o regular en cada escena es muy difícil hacer que el público se lo crea. Y Daniel Huttlestone (Jack el de las habichuelas) consigue sobreponerse a su estúpido corte de pelo. Sí, ya sabéis qué corte quiero decir: esa especie de casco de pelo que los americanos ponen a los niños para que sean adorables (y suele hacer que sean ridículos, además de odiosos).

Realmente no sé si merece la pena seguir desgranándola. Es una película en la que creen haber descubierto el bosque como metáfora de la vida. Incluso le dedican una canción. El bosque es un lugar en el que pasan cosas, todo puede pasar. Y cuando encuentras el sentido, te mueres. Bienvenidos a la Edad Media. Cuando lleguéis al Renacimiento, ya si eso me avisáis.

No hay por donde cogerla. Sólo si sois muy fans —MUY fans— de los musicales, os podéis plantear verla. E incluso así, seguro que tenéis cosas más interesantes que hacer, como cortaros las uñas o ver crecer el moho en la pared. Sí, ya sé que no hay moho en la pared. Pero aun así.

 

Sinopsis

Into the Woods

En un pueblo junto al bosque viven Caperucita Roja, Jack (el de las habichuelas) y su madre, la Bruja, Rapuntzel, el Príncipe encantador y demás fauna de los cuentos de hadas. La bruja está bien atenta a sus deseos, porque gracias a ellos puede conseguir el suyo propio.

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4 Responses to “Aburrimiento y sopor into the woods

  1. Ana dice:

    Maaaaaadre mía. Yo quería ir a verla hasta hace unos minutos, pero creo que ya se me han quitado las ganas 0.o

  2. Teresa Romo dice:

    En el fondo me gusta que Sergi se vea estas pelis tan malas porque sus reseñas son muy divertidas

  3. Joseph dice:

    Es algo mala. Me quedé dormido XD