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Almost Human, primera temporada y todo lo que podría haber sido

Ciencia ficción muy mejorable para pasar el rato y poco más.

De verdad que me hubiera encantado poder hacer una reseña positiva de Almost Human, lo juro. Una serie producida por J. J. Abrams, creada por el responsable de lo mejor de Fringe y protagonizada por el nuevo y más que decente Juez Dredd tenía todas las de ganar, ¿o no? —no vale que respondan los detractores del de Perdidos, que os veo venir— ¿Qué puede haber fallado? Pues muchas, muchas cosas.

En el año 2048, una época con índices muy altos de criminalidad en la que los ciudadanos más pudientes viven en ciudades dentro de muros altamente vigilados y los policías son acompañados por androides, el detective John Kennex pierde la pierna en una emboscada. Kennex se obsesiona con descubrir a los responsables de su accidente al mismo tiempo que tiene que convivir con su nuevo implante —una pierna perfectamente funcional, por lo que prácticamente se nos olvida después de los primeros capítulos— y su nuevo compañero: un viejo androide modelo DRN, último de su especie, con capacidad de pensar y tomar decisiones. Los DRN han sido sustituidos por los nuevos modelo MX, androides completamente dependientes y sin ningún tipo de sentimientos.

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Como Jackie Chan y Chris Tucker, pero no.

Y así comienza la serie. Cualquier tópico sobre la ciencia ficción que os venga a la cabeza probablemente esté presente en Almost Human. ¿Hackers? Presentes. ¿Prostitutas robot? Presentes. ¿Drogas de diseño? Presentes. ¿Problemas morales por la creación de androides? Presentes. Y así un largo etcétera. No obstante, hay algunas buenas ideas, no todo iban a ser malas noticias. Hay una trama interesante —y muy corta— sobre el creador de los androides DRN y sus métodos. Hay un asesino con el ADN de siete personas diferentes. Y también tenemos el misterio, ya que no se muestra ni se hace alusión a ello casi nunca, de lo que hay detrás del muro. ¿Son suficientes estas razones para mantener a flote la serie durante los trece capítulos que ha durado la primera temporada? Ni de lejos. Cualquier destello de que pueda ocurrir algo interesante que haga avanzar la trama se ve sepultado la semana siguiente bajo el peso de un nuevo caso. Es posible que Almost Human esté prevista como una serie larga y una serie de personajes, pero no funciona.

Los personajes son uno de sus errores más garrafales. No me refiero a los protagonistas, claro. Almost Human es una serie policiaca procedimental e intentar sostenerse únicamente en dos o tres personajes es un craso error que no va a ningún lado. A no ser que seas Hugh Laurie, y no, Karl Urban no es Hugh Laurie. La relación entre Kennex y DRN-0167 (Michael Ealy), o Dorian para los amigos, está bien tratada, resulta convincente y posiblemente sea una de las principales razones por las que muchos hemos terminado de ver la temporada. Pero hasta ahí y con la única excepción de Rudy (Mackenzie Crook), el científico rarito del cuerpo de policía que parece vivir en el sótano de la oficina, no se salva nadie. El interés sentimental del protagonista recae en la detective Valerie Stahl (Minka Kelly) y por muchas caritas de perro apaleado con música de ascensor de fondo que ponga Kennex, no hay química ninguna. La figura de la jefa dura pero comprensiva recae en la capitana Sandra Maldonado (Lili Taylor) y la del compañero tocapelotas en el detective Richard Paul (Michael Irby), personajes que se pasean por los fotogramas sin pena ni gloria y cuya única misión en la serie es la de apoyar o poner la zancadilla al protagonista cuando toque para luego desaparecer completamente.

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Los paseos en el coche son uno de los puntos clave de la serie.

Sigamos con el esqueleto de la serie. Almost Human es una serie policiaca procedimental hasta las  últimas consecuencias. Y esto es algo que ni trata de disimular ni parece ser un problema para su creador. Partamos de la base de que las series con casos semanales que se olvidan de que hay un trasfondo y que no tienen una trama general bien marcada no podrían aburrirme más. Su creador, J. H. Wyman, hasta llegó a decir que los capítulos se emitieron en un orden diferente al que estaba previsto, pero daba igual, que la serie no se había visto afectada de ninguna manera. Pues eso. Algunos nos dimos cuenta de que la relación entre los personajes había avanzado demasiado entre el primer y el segundo capítulo, y la culpa era de la Fox, que los había emitido en otro orden. Y para mí, una serie en la que puede pasar eso es una serie que no me funciona. También hay algunas destacables faltas de respeto a la inteligencia de los espectadores, como ese momento en el que Kennex y Valeria se tienen que infiltrar en una fiesta de hackers y para ello se visten adecuadamente con vestimentas punk, vestimenta oficial de todo buen hacker  —ejem—, y que se ha traducido en la serie poniéndole sombra de ojos y pelopincho a Karl Urban y una peluca rosa a Minka Kelly. Muy épico todo.

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El disfraz de hacker definitivo.

Ya cuentan los rumores que si a estas alturas no se sabe nada sobre la renovación de la serie, es bastante probable que esta caiga en el olvido. Algo que no me extraña. Es más, no creo ni que me pase a dejar flores en la tumba de otro de los fracasos de la factoría Bad Robot. Se le acumulan las decepciones en televisión al visionario de las gafas de pasta. También un paso en falso para J. H. Wyman, responsable del giro de guion de una de las mejores series de ciencia ficción de los últimos años —nunca me cansaré de defender Fringe—. Sinceramente, espero que Almost Human no renueve por una segunda temporada y que desde Bad Robot nos vuelvan a encandilar con proyectos televisivos de calidad, aunque el jefe ande metido en cosas más grandes.

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