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Tercera temporada de Black Mirror, calidad y variedad

Black Mirror Tercera Temporada - Destacada

En Netflix y con el doble de episodios, la serie mantiene su altísimo nivel.

La tercera temporada de Black Mirror se planteaba como uno de los eventos televisivos del año, sobre el papel. A la calidad ya demostrada con creces en sus dos temporadas anteriores se sumaba la garantía de Netflix, así que tenía que salir algo muy, muy bueno. Por supuesto, el peligro es que, cuando todo son garantías, con ellas vienen las expectativas, que no siempre se pueden cumplir. Por suerte para nosotros, Black Mirror sí las cumple y nos ha ofrecido seis episodios para todos los gustos, todos ellos con una gran calidad.

Es cierto que algunos son mejores que otros, aunque en cuáles sean los mejores no todo el mundo está de acuerdo. Esto se debe a que algunos destacan por su apartado visual, mientras otros lo hacen por las interpretaciones, y otros por su guión; sin que eso signifique que los demás aspectos estén descuidados en absoluto. Sin destriparos nada, veamos un poco de cada episodio.

3×01: Caída en picado

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Probablemente sea el episodio más flojo de la temporada en cuanto a construcción de la historia se refiere. Es lineal, algo simple, y parece ir siguiendo el manual paso a paso. Sin embargo, en el aspecto estético tal vez sea el mejor, con un uso de la fotografía asombroso. El dominio de los tonos pastel es evidente, pero si uno se fija bien verá que al inicio del episodio parecen naturales, en el sentido en que la estética de una película o de un videojuego son naturales. Todo está en tonos pastel porque todo es así en ese mundo. Sin embargo, conforme avanza la trama esos mismos tonos pastel empiezan a ser menos naturales, más artificiosos. Como si alguien hubiera puesto unos focos para que todo tuviera ese tono pero nosotros lo viéramos desde el borde del encuadre y notáramos que en realidad no es así.

Un par de días después de verlo me enteré de que en China están haciendo un programa piloto que es, a grandes rasgos, lo planteado en este episodio. Si Ballard hablaba de un futuro que es de aquí a diez minutos, este episodio de Black Mirror ni siquiera nos habla del futuro. Esto es hoy, esto es ahora. Si me disculpáis, tengo que valorar un lugar en Trip Advisor.

3×02: Partida

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Sin duda, el peor episodio de la temporada. Y eso, sin que sea malo. Se demora demasiado en el planteamiento, tiene varios hilos sueltos que no llevan a ningún lugar y el final ya lo hemos visto demasiadas veces. Aun así, contiene un buen cuarto de hora realmente intenso, en el que estamos esperando la aparición de algo que ni sabemos cómo va a ser ni tan siquiera si va a aparecer.

Si habéis jugado a videojuegos de terror —no a shooters camuflados, sino a juegos de auténtico terror—, sabréis apreciar lo planteado en este episodio. Por desgracia, aunque la narración es fluida y la estética está tan trabajada como siempre en esta serie, el resultado global sabe a poco. Black Mirror nos tiene demasiado bien acostumbrados, y un episodio correcto no es suficiente.

3×03: Cállate y baila

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La historia de un pobre chaval que nos da pena y que no merece lo que le está pasando. Tras los dos primeros episodios, con guiones correctos pero el foco puesto en otros aspectos, Cállate y baila es una historia narrada magistralmente. Recomiendo verlo dos veces, porque está lleno de detalles que pasan inadvertidos y que nos dan información que no queremos ver, o que acomodamos a lo que hemos decidido; detalles que en un segundo visionado cobran un nuevo sentido.

Esa historia tan bien construida y con esos cimientos tan sólidos se sostiene, además, en unas interpretaciones excelentes que destacan incluso en una serie tan bien interpretada siempre como es Black Mirror, especialmente el protagonista, Alex Lawther, acompañado de un grandísimo Jerome Flynn.

3×04: San Junípero

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San Junípero es una de las historias más melancólicas de las tres temporadas, y la única que se puede interpretar que tiene un final feliz. Al menos, para lo que nos tiene acostumbrados la serie. Y es que el episodio no deja la misma impresión si lo pensamos a nivel personal que a nivel social. El tono melancólico que lo impregna todo viene dado por la experiencia de la protagonista, Yorkie, y de Kelly —muy bien interpretadas por Mackenzie Davis y Gugu Mbatha-Raw—, pero esa melancolía solo se expande a lo demás porque nosotros la llevamos.

Se trata de un episodio que recuerda a los mejores de The Twilight Zone, y que tardamos bastante en conseguir entender qué pinta en esta serie. Es evidente desde el principio que hay algo raro, pero no nos dejan saber el qué, y esos minutos nuestro cerebro va a cien y disfrutamos como enanos. Sin ser uno de los mejores de la serie, es uno de los más disfrutables.

3×05: El hombre contra el fuego

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Por fin, un episodio de zombis. Vale, no son zombis, pero es un episodio de zombis. Con soldados, con monstruos, con cámaras subjetivas, con un regusto a Starship Troopers (la película, no el libro) o a lo que Starship Troopers debería haber sido… Es un episodio francamente divertido, con un par de giros en la trama que te pueden dejar bastante roto y un trasfondo realmente terrible. Quizás pueda parecer que los aspectos técnicos no están tan delicadamente cuidados como en otros episodios, pero en realidad es una falsa impresión. La fotografía, por poner uno de los ejemplos más evidentes en esta serie, resulta en El hombre contra el fuego menos llamativa que en otros como Caída en picado, pero no está menos pensada en absoluto. El contraste entre las escenas del campamento, las del pueblo de los civiles y las del bosque lo demuestra bien a las claras.

Eso sí, si en San Junípero alguien pensó que se estaban ablandando e iban a tener piedad con nosotros, se equivocaba. El final vuelve aún más triste lo que ya era de por sí tristísimo.

3×06: Odio nacional

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Odio nacional parte de dos ideas bastante simples. Si prefieres no saber cuáles son, sáltate el resto de este párrafo y pasa al siguiente. La primera, que ante la desaparición de las abejas se las sustituye por abejas-robot; la segunda, que alguien decide difundir el hashtag #MuerteA y actuar en consecuencia.

Ninguna de las dos ideas es especialmente novedosa, la verdad, pero con ellas han construido una de las mejores pelis de ciencia ficción de los últimos años. Un ritmo preciso de thriller a contrarreloj, tramposo como debe ser —sabemos que todo es un flashback, pero no sabemos de qué exactamente—, que mantiene al espectador pegado al sofá y con una protagonista digna de la mejor novela negra nórdica. Interpretada por una excelente Kelly Macdonald, la detective de homicidios Karin Parke es fría, distante, cínica y eficiente durante los primeros minutos, en total contraste con la primera escena del episodio. A su lado está Blue Colson, también excelentemente interpretada por Faye Marsay, totalmente diferente a ella pero de alguna manera parecida. Las dos parecen, a priori, tópicos andantes, pero como suele pasar en Black Mirror van mucho más allá y vuelven de carne y hueso sus personajes. Destacar por la interpretación en esta serie no es nada fácil, porque cada episodio parece una lección de interpretación, pero Macdonald y Marsay lo han conseguido. Solo por ellas, ya merece mucho a pena. Pero es que Odio nacional es el final de temporada que Black Mirror se merece.

Sinopsis

Black Mirror

¿Qué pasaría si pudiéramos valorar a las personas como hacemos a los lugares con Trip Advisor? ¿Y si no distinguiéramos la realidad de los videojuegos? ¿Si alguien tuviera un ejército de abejas robóticas? Black Mirror lleva los avances tecnológicos al extremo, para mostrarnos un futuro desasosegante que es casi un presente.

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