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Sense8, a su ritmo

La serie de los Wachowski es interesante, pero leeeeeeenta.

La larga espera por fin ha terminado y hemos podido ver la serie de Michael Strazcynski y Andy y Lana Wachowski. Y la verdad, no está mal, pero ya. Tiene una premisa interesante y en algunos momentos es realmente buena, pero es leeeenta y larga. Demasiado. Debería haber durado seis episodios. Son ocho tipos relacionados entre sí, y te lo van diciendo una vez y otra. Porque te tiene que quedar muy claro que son ocho. No siete, ni nueve. Ocho. Son ocho personas relacionadas entre sí telepáticamente. Es decir, que se relacionan entre sí a través de la telepatía. Los ocho. Y claro, como los ocho se relacionan entre sí telepáticamente, se pueden comunicar y saber lo que sienten y piensan y esas cosas. Los ocho.

Sense8 - Sun

I’m not fighting that skinny bitch!


¿Lo vais pillando? Porque ese es el ritmo de la serie. Así a lo tonto, se planta en mitad de temporada presentando a los personajes. Y no creáis que es que son personajes muy complejos y llenos de matices, no. Están el poli, el Tío Tom, la DJ, la oriental que da hostias como panes, el ladrón, la pija, el gracioso y la hacker. Y a pesar de tirarse media temporada presentándolos, no se vuelven poliédricos hasta el octavo episodio. Algunos, incluso más tarde. A veces casi parece autoparódico.

          —¿Qué podemos hacer con la hacker para que sea más compleja?
          —¡Ya sé! ¡Que sea una transexual lesbiana! Mejor aún: ¡que su novia sea negra! ¡Los del Tea Party se van a morir de la impresión!
          —Mola. ¿Y con el ladrón?
          —Es alemán, ¿no? Pues que salga en bolas cada dos por tres. Los alemanes son así, tienen saunas unisex.

Sense8 - Sin tensión sexual

La tensión sexual menos tensa de la serie.


Sin embargo, debo reconocer que la serie esquiva bastante bien el ridículo y consigue que no nos chirríen esas cosas. Y lo más importante, logra que los personajes nos importen. Algunos desde el principio, otros desde bastante más tarde, pero para final de temporada nos interesan y nos preocupan. Lástima que se demoren tanto en presentarlos que parece que no vayan a interactuar nunca entre ellos. Que se van emparejando y uno llega a preguntarse si alguna vez van a estar los ocho juntos. Fuera de la orgía, se entiende.

Porque hay una orgía. Y sexo, mucho sexo, venga a cuento o no. La orgía tenía que aparecer, eso es así, pero que cuando todos están con los fuegos artificiales del Cuatro de Julio las dos lesbianas estén ahí, dale que te pego, está metido con calzador. Como la mitad de veces que Wolfgang está en bolas. Son escenas breves que no llegan a molestar, y ¡qué narices! ¡Se le ve el pene a un hombre! Y con absoluta normalidad: sin chistes, ni recrearse en ello, ni nada. Hay desnudos, así que se ve el cuerpo.

Sense8 - Riley

La chica mona es DJ y está atormentada por su pasado. Superinnovador.


Al margen del ritmo leeeento y de lo mucho que tarda en desarrollarse todo, entre lo que más me ha costado aceptar están los problemas que tiene Kala con su prometido. Es guapo hasta decir basta, inteligente, simpático, amable y está forrado. ¿Qué es, exactamente, lo que le falta? Porque ella no está enamorada de él. Y en casa nos reíamos, porque lo han hecho tan perfecto que nos hemos tirado los doce episodios esperando a que asome algún lado oscuro que ella intuyese a nivel inconsciente, o algo. Y nada, tú. Que el tipo es perfecto y ella no le quiere, porque los guionistas han decidido que no le quiere.

En el lado positivo destaca sin lugar a dudas Miguel Ángel Silvestre como Lito. Su papel es uno de los que más tardan en arrancar y en integrarse con la trama, y realmente sus apariciones en los primeros episodios eran como una pausa en la(s) trama(s) y podían llegar a ser molestas. Pero en los últimos cinco episodios se dispara y se vuelve de lo mejor de la serie. Clava su papel de galán de telenovela y de películas de acción cutres, y consigue mantener un difícil contraste entre su personaje en la vida privada y su personaje interpretando. Metainterpretación, que siempre es difícil, pero que en este caso lo es aún más, ya que logra que su personaje sea obviamente gay para nosotros que lo sabemos, pero no para los demás. Y que no se lo coma Alfonso Herrera (Hernando), su novio, que sería nuestro amigo. Es ese perfil de friki-intelectual, culturalmente disperso, que nos caería bien a todos.

Sense8 - Lito

Lito es una risa.


Además, es el personaje cómico y sus escenas están tratadas con un tono que no está presente en el resto de la serie, y conforme va interactuando más con los demás personajes lo notamos aún más, ya que de repente aparece un elemento humorístico que no estaba en la misma escena. Me ha encantado.

La pregunta, claro, es qué harán en la segunda temporada. Porque el final que nos han dejado es interesante, pero un auténtico marrón para los guionistas. Espero sinceramente que, ahora que la serie por fin ha arrancado, no lo echen a perder. Y que se den cuenta de que a los diálogos les falta agilidad. Que no puedes tener un montaje ágil, con planos breves, escenas cortas, sensación de velocidad, y en cambio unos diálogos repetitivos y redundantes que no van a ninguna parte.

Sense 8 - Amenaza

Mi vida es una mierda y cada episodio va a peor, pero yo siempre estoy feliz porque soy negro y es lo que hacemos en las series.


De momento, nos quedamos con el placer de imaginar a las mentes bienpensantes enfrentadas a una serie en la que aparecen todo tipo de sexualidades y son tratadas con total normalidad. Incluyendo el sexo gay explícito (y la amiga hetero que se masturba viéndolo).

Sinopsis

Sense8, primera temporada

Ocho personas de todo el mundo descubren un día que están conectadas entre sí telepáticamente. Pueden aparecerse donde estén los demás, hablarse, e incluso usar los conocimientos de los demás. Pero alguien no ve con buenos ojos la existencia de humanos así.

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One Response to “Sense8, a su ritmo”

  1. Umbriel Umbriel dice:

    Se te ha olvidado decir que también hay «otro acto perfectamente natural que en cine y TV suelen ser muy, pero que muy cautos de mostrar abiertamente, porque puede resultar un pelín fuerte» al final de la temporada -no digo que es por si alguien lo considerase spoiler-.
    A mi también me ha gustado, al menos le pondría un notable. Eso sí, coincido contigo en que hay momentos leeeeeeeeeeeeeeentos… Y la banda sonora también es muy buena.