Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

Dioses de Egipto: ¿Qué fue de Alex Proyas?

Dioses de Egipto - Destacada

Una película mala con ganas, pero deliciosamente mala.

¿Recordáis cuando, de pequeños, veíais Hércules y Xena? Mitología de todo a cien, FX cutres, cromas de andar por casa y guiones que mejor no analizar mucho, pero aun así pasabas un sábado por la mañana genial. Pues eso viene a ser Dioses de Egipto.

Lo primero que hay que decir es que es una película de fantasía. Los dioses de Egipto son reales, viven en Egipto, y hacen sus cosas de dioses: banquetes, orgías, pasear por los jardines, matar a tu hermano y dejar ciego a tu sobrino para ser tú el rey… vamos, lo que viene siendo un dios de toda la vida. Pero no solo eso: el mundo es un disco plano y Ra vive en su barquito, recorriendo el cielo cada día y pasando por la noche por debajo para llevar el Sol al otro lado. Fantasía. Tanta, que al principio puede costar bastante entrar en la película. Incluso resulta desconcertante a ratos.

Dioses de Egipto - Monorraíl

El típico monorraíl de Egipto.


Si consigues entrar, cosa que después de un cuarto de hora no cuesta mucho, la película es deliciosamente mala. En cierta manera, recuerda a Jasón y los argonautas, Simbad el marino y todas aquellas películas con efectos especiales de Ray Harryhausen. Destila un cierto infantilismo muy agradable y consigue mantener una cierta coherencia interna a nivel de historia, a pesar de todos los absurdos.

¿Problemas? Todos y más. Empezando por el whitewashing: aquí todo el mundo es blanco, excepto el negro-de-cuota. Porque claro, puedes tener algún dios negro —hay una cuota de mercado—, y la novia, Hathor, puede ser levemente exótica, pero aquí los protagonistas son todos bien blanquitos. Es aún más ridículo cuando miramos a su alrededor, porque los extras sí que son más bien morenos.

Dioses de Egipto - Thoth

Hola, soy Toth, el personaje negro, y sí, voy de gracioso. Toma cliché.


Pero no nos engañemos: el whitewashing es tan habitual que, si fuera la única pega de Dioses de Egipto, no nos daríamos apenas cuenta. Lo de los efectos especiales es mucho peor. Son FX que esperarías en una película de 1990. Se ven viejos y cutres. El omnipresente 3D es digno de las animaciones que abrían los videojuegos de la PlayStation. La uno. Y la idea de que los dioses sangren oro… bueno, estoy seguro de que en la cabeza de los guionistas sonaba bien, pero alguien debería haber sabido que el oro no es amarillo fluorescente. Es más, las cosas fluorescentes, como concepto, no molan en el cine. Ni la sangre de oro, ni los ojos arrancados, ni el fuego.

Dioses de Egipto - Bek

Todo esto lo hago por amor, aunque solo me acuerde de ella cuando conviene al guión.


Pero el principal problema de Dioses de Egipto es la voz en off. Uno de los personajes, Bek, contando cosas. Suena triste, ¿verdad? Pues es así de triste. Por suerte, después de soltar su rollo durante el primer cuatro de hora, casi no vuelve a hablar hasta el final de la película. Cuanto menos habla, mejor está todo. Es redundante, como suelen serlo todas las voces en off, y dice cosas que en realidad ya estamos viendo, o que deberíamos deducir de lo que vemos. Intenta ser sabia, y para eso habla como si tuviera que carraspear, por supuesto; y es que se supone que nos lo cuenta desde su vejez. Pero la verdad es que molesta. Su historia no nos importa, porque aunque se supone que es el protagonista, en realidad es una historia de dioses. Él está ahí porque su trama ayuda al desarrollo de la historia de Jaime Lannister Horus. Y si eso puede sonar a MacGuffin es porque lo es. El personaje es olvidado durante minutos y minutos, y retomado cuando puede ayudar en algo a Horus.

Dioses de Egipto - Urshu

Soy el malo, ¿es que no ves que llevo barba?


La película es mala. Y no es aposta. Tiene los defectos habituales de su director, Alex Proyas, que siempre ha estado más preocupado por la estética que por el guión (El cuervo, Dark City, Yo, robot), pero falla estrepitosamente en lo que suele ser su punto fuerte. La estética es cutre e impostada. Pero consigue entrar en esa categoría que son las películas deliciosamente malas. Esos placeres incomprensibles que nos proporciona la ciencia ficción cutre de los ochenta o el terror de bajo presupuesto. Agarrad un buen bol de palomitas y preparaos para soltar un buen puñado de WTF.

Sinopsis

Dioses de Egipto

Set ha usurpado el trono de Egipto, dejando ciego a Horus. El mortal Bek va a ayudarle a cambio de que resucite a su amada.

Inicia sesión y deja un comentario