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El corredor del laberinto corre a su ritmo

Una historia bien narrada... hasta mitad de película, donde empieza a deshincharse a marchas forzadas.

Vaya por delante que no he leído los libros, así que no sé si la adaptación es buena o mala. Personalmente, me da bastante igual: creo que una película debe valerse (y juzgarse) por sí misma, no en función de la obra en que se base. Y en este caso, El corredor del laberinto es el típico ejemplo de película que se va desinflando conforme avanza. Así que quitaos el sombrero de fan de los libros un momento, por favor. Pensad fríamente en la película si ya la habéis visto.

El corredor del laberinto - Teresa

Hola, soy Teresa y salgo más en los pósteres que en la película.


Le cuesta arrancar, pero se lo perdonamos. Se recrea en el desconcierto del protagonista, Thomas, y en el del espectador, que tampoco acaba de entender la mitad de las cosas. Y digo que se recrea porque usa la misma estructura como cinco veces seguidas en el primer cuarto de hora: pasa algo raro, el protagonista pone cara de no entender, los que están con él ponen cara de circunstancias y cambian de tema… y el protagonista no pregunta. Un recurso que se puede usar una o dos veces, pero que luego oscila entre la desesperación del espectador y las ganas de abofetear a Thomas, al guionista, al director y al chico de los cafés.

El corredor del laberinto - Muro

Algunas imágenes tienen mucha fuerza. Casi todas están al principio.


Pero la verdad es que es solo el primer cuarto de hora. Después, hasta la mitad de la película más o menos, me sorprendí viendo una historia muy bien narrada. Simple y tópica, sí, pero con una estructura acertada, y con una sucesión de misterio tras misterio que mantiene el interés del espectador. En ese sentido, ya he oído a gente compararla con Lost, lo que me parece absolutamente injusto. Bueno, en realidad me parece una gilipollez, pero prefiero no usar palabro…. oh, vaya. Bueno, a lo que iba: en Lost los misterios se iban sucediendo uno a otro porque era una huida hacia delante. No sabían adónde iba la historia, así que tapaban una cosa con otra. Y al final quedó claro. Aquí sí hay una respuesta y una explicación (aunque sea bastante chorra) y los misterios se van sumando, no solapando. Y aunque lo que sucede es previsible y lo hemos visto ya en otras mil películas, funciona.

Hasta la mitad.

Porque pasada media cinta, todo empieza a desinflarse. La película no tiene un ritmo definido, pero según avanza el metraje queda cada vez más claro y llega al aburrimiento. Ahora me acelero, ahora me paro, ahora muevo mucho la cámara, ahora la dejo quieta, ahora pongo mucho diálogo, ahora se callan todos… Y el espectador se remueve, inquieto, en la butaca. O saca el móvil, y de paso jode a los que estamos detrás con la luz de la pantalla. O peor, se ríe cuando no debería, cuando los personajes están llorando a moco tendido, demostrando a las claras que no tienen ningún interés en ganar un Oscar y cayendo en el ridículo por momentos.

El corredor del laberinto - Thomas

Quizá si en vez de a un chico mono hubieran elegido a un buen actor la película funcionaría mejor.


Y entonces llega el final. ¡Ay, el final! Con una explicación estúpida y, lo que es peor, estúpidamente contada. No voy a decir nada de ella —sabéis que intento hacer reseñas sin spoilers—, pero cuando la veáis, acordaos de mí. Y luego en casa intentad clavar el palo de la escoba en un filete. Cuidado, que os pueden dar ganas de intentar clavároslo a vosotros mismos. O de golpearos la cabeza con él mientras pensáis en Thomas llorando (es un decir, porque he visto botes de alubias actuando con más verosimilitud), o en el niño gordo (los niños gordos son los nuevos negros, aunque los negros siguen siendo los negros, no sé si me entendéis) y el de las cejas raras.

En conjunto, se puede ver. No estamos hablando de Yo, Frankenstein. Y veréis que todo el primer trozo es sorprendentemente bueno (aunque nada original, es cierto). Pero luego se echa a perder, porque conforme se acerca la explicación quizás los guionistas se dieron cuenta de que el trasfondo no se aguanta por ningún lado, ni siquiera como metáfora.

 
Y ahora me permitiréis que vaya a prepararme mentalmente, que no tardarán en estrenar Las tortugas ninja. Ains.

Sinopsis

El corredor del laberinto

Thomas despierta en un montacargas, sin recuerdos, para llegar a una comunidad de chicos en mitad de un laberinto. Juntos intentarán salir de él con el vida, pero las cosas no van a ser en absoluto fáciles.

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