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El hogar de Miss Peregrine para historias incoherentes

El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares - Destacada

La última de Burton sigue lejos de su mejor nivel, pero es entretenida y visualmente cuidada.

Que Tim Burton no es el que fue lo sabemos ya todos a estas alturas, pero aun así, cuando estrena película, uno no puede evitar tener la esperanza de que vuelva a hacer algo bueno. Quien tuvo, retuvo, ¿no? Y aunque es cierto que la crítica había puesto El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares bastante mal, a veces son solo ganas de odiar. Y además, que Ramón de España la pusiera a caer de un burro era muy buena señal, para qué nos vamos a engañar. Y en efecto, las críticas eran exageradas. No es ese bodrio infumable, ese Hogar de Miss Peregrine para el tedio. Por desgracia, entre no ser tan mala y ser buena media un abismo, y este es el enésimo proyecto de Burton que no pasa de mediocre.

Dicen que el diablo está en los detalles, y es justo ahí donde la película fracasa. La historia general funciona, aunque abuse de los clichés y de vez en cuando pasen cosas —o los personajes hagan cosas— porque sí. Pero una y otra vez hay pequeños errores que te sacan de la historia. Detalles en apariencia nimios, pero que por pura acumulación terminan por hacer saltar por los aires la credulidad del espectador. Y su paciencia. Si ella se ha quitado allí los zapatos, ¿por qué los tiene aquí de nuevo? Detalles, como digo, que individualmente no suponen nada, pero que se vuelven exasperantes por ser tantos y tan evidentes.

Wibbly-wobbly
Para mayor inri, es en el tramo final donde más errores de estos encontramos, al mismo tiempo que todo empieza a suceder porque sí. De repente, no se puede volver a entrar en un bucle, porque… esto… ¿es un bucle distinto? Claro, no es como si el protagonista ya hubiera entrado en otro bucle hace cinco minutos. Es difícil de explicar sin hacer spoilers graves, pero digamos que al salir estuvimos un buen rato discutiendo sobre el final. Hay dos interpretaciones posibles, pero no por una deliberada ambivalencia, sino porque, simple y llanamente, resulta poco claro.

El aspecto visual, en cambio, está tan cuidado como se puede esperar, con un uso del encuadre realmente delicado. Los planos del orfanato galés casi parecen cuadros y, cuando lo vemos en el presente, destruido por la bomba alemana de 1943, incluso recuerda a las fotografías de Detroit en ruinas que de vez en cuando corren por internet. Si les añadimos la presencia de Eva Green, casi pueden hacernos olvidar que lo que estamos viendo no tiene demasiado sentido. Pero claro, Eva Green es solo una de las actrices y el suyo solo uno de los personajes. Los niños a su alrededor son más irregulares. Algunos, como Enoch, son demasiado típicos, demasiado cliché; pero otros, como Olive, con sus guantes de vinilo, dan ganas de saber más, mucho más de ellos.

El hogar de Miss Peregrine - Samuel L. Jackson
Sin embargo, en general los niños son repetitivos y están descuidados en su creación. El chico invisible es útil para la trama, pero ¿de verdad era necesario hacer tres veces la broma sobre su desnudez? Y él, al menos, resulta claramente útil: hay algunos de los que parecen haberse olvidado por completo y de repente surgen en la historia, como si tuvieran la urgencia de justificar su presencia. Aunque lo peor en cuanto a interpretaciones es, sin lugar a dudas, Samuel L. Jackson, totalmente sobreactuado. Consigue aprovechar el potencial de los dientes a lo 30 días de oscuridad para lucir una terrorífica sonrisa, sí, pero en general resulta risible, no amenazador. Tal vez por eso los niños no le tienen el miedo que se supone que inspira.

Quizás uno de los grandes problemas venga de la banda sonora. Acostumbrados a Danny Elfman, la música de Michael Higham y Matthew Margeson se reclama demasiado protagonista e irrumpe como un elefante en una cacharrería en escenas en las que debería ser solo un detalle más de la atmósfera. La música se convierte así en otro clavo más en el ataúd de la película.

El hogar de Miss Peregrine - Eva Green

Eva Green. Cuando crees que no puede molar más, sonríe.


El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares no es una buena película. Acumula errores de todo tipo y, aunque en honor a la verdad, no hay ningún fallo garrafal, en conjunto se resiente demasiado y deja un sabor de boca más bien desagradable. Pero de ahí al cebamiento que una parte de la crítica ha hecho hay mucho, mucho camino. Son dos horas que pasan fluidas, no aburren y tienen una estética muy cuidada. Que algunos críticos la puntúen peor que Transformers: la era de la extinción habla más de esos críticos que de la película.

Sinopsis

El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares

Tras la muerte en extrañas circunstancias de su abuelo, Jake viaja a la isla galesa en la que estaba el orfanato donde se crió su abuelo. Allí descubrirá que los cuentos que este le contaba son reales.

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