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El juego de Ender, mejor que lo que se veía venir

Gavin Hood firma una adaptación correcta del esqueleto de la novela de Orson Scott Card, aunque deje con ganas de más a sus lectores.

A estas alturas de la vida, todos sabemos que adaptar un clásico de la fantasía o la ciencia ficción al cine de forma que satisfaga a una mayoría de los lectores de la obra original es una misión condenada al fracaso. Pasó con El señor de los anillos de Jackson y, por supuesto, ha pasado con El juego de Ender. En estos casos procuro olvidarme un poco de la novela que inspiró la cinta, aunque en el que nos ocupa era una tarea casi imposible. El maldito libro es demasiado bueno, y vuelve inevitable que al final todos los posibles puntos fuertes y flojos de la adaptación —buena fotografía y ritmo, grandes actuaciones y unos efectos especiales muy acertados para la historia que narra, aunque a mi juicio le faltaba media hora de metraje— queden en segundo plano respecto al «¿Solo tres escenas de combate en gravedad cero?» y las distintas licencias respecto al libro que seguro que muchos salimos del cine comentando.

Ender y Graff
Sin embargo, me ha parecido una buena adaptación. Creía que la película duraba horita y media, pero al preparar la ficha que tenéis a la derecha he descubierto que en realidad son casi dos horas, lo que implica que (1) se me hizo corta y (2) tal vez deba repensarme esa media hora adicional que me habría gustado que tuviera la peli y, ya puestos, soñar con una versión extendida que dure tres cuartos de hora más. Porque en efecto, la peli sintetiza mucho el texto original en el que se basa. Hay poca sala de batalla (en mi opinión porque la mayoría de las estrategias que desarrolla Ender son complicadas de adaptar con efectividad a la pantalla), poco juego mental (aunque las secuencias de animación con que se narra me encantaron) y, sobre todo, poca acción por parte de los hermanos de Ender. Más bien nada, de hecho: las personalidades de Valentine y Peter se describen con dos brochazos, y fin de la historia. Poco más o menos como ocurre con un Bean demasiado majo desde el principio, con Petra y con todos los personajes salvo Ender, el coronel Graff y en menor medida Mazer Rackham, sobre los que gira toda la trama de la película. En otras palabras, se ha adaptado únicamente el esqueleto del libro, pero de verdad no veo cómo podría haberse hecho de otra manera sin estrenar tres horas largas de cinta. ¿Las habría visto encantado? Sí. ¿Creo que es lo que debía hacerse? No.

Ender en la Escuela de Batalla
La historia de Ender Wiggin se convierte, pues, en una película bélica que va directa al grano. Desde el principio sabemos que es un estratega nato, que la Flota Internacional está interesada en entrenarlo como comandante para la guerra contra los insectores y que va a tener que espabilar muy deprisa. Se nota que han reducido al mínimo imprescindible los combates en la sala de gravedad cero, por desgracia: me habría encantado ver cómo Ender ponía patas arriba el estilo de batalla de las distintas escuadras. Y el juego interactivo también pierde una cantidad considerable de cuota de pantalla respecto al libro. Pero aun así, los distintos aspectos del entrenamiento en la Escuela de Batalla están resueltos con escenas que además muestran el creciente respeto hacia Ender de sus compañeros y sirven para ilustrar, sin el recurso a dedicar varios párrafos a explicarlas con pelos y señales, sus dotes tácticas. Las escenas de Asa Butterfield con Harrison Ford son tensas, compactas y bien interpretadas, y, cómo no, Ben Kingsley borda su papel hacia el final de la peli. Los efectos especiales están bien traídos y no son exagerados, salvo en la Escuela de Comandantes, que posee un sistema de inmersión espectacular y necesario para la narración, ya que la alternativa era enseñarnos a Ender gritando órdenes a la nada. Y cierto giro de la trama se puede anticipar prestando mucha atención a algunos datos sueltos que dejan aquí y allá los guionistas, aunque dudo mucho que lo vea venir quien no se lo espere.

Ender en la Escuela de Comandantes
Pero claro, quienes hemos leído la novela siempre vamos a echar algo en falta. Como está clarísimo que ese algo es el libro en sí, no me resisto a recomendar a todo el mundo la lectura de al menos los primeros volúmenes de la saga de Ender, y también los de la saga de la Sombra, que sigue las andanzas de Bean y en la que cobran mayor protagonismo los hermanos Wiggin. Aun así, El juego de Ender es una película más que digna, entretiene que no veas, transmite el mensaje básico de la obra original y se pasa en un suspiro. Poco más se puede pedir.

Sinopsis

El juego de Ender

Setenta años después de una guerra entre seres humanos y extraterrestres, un niño es enviado a una escuela militar espacial con el fin de prepararlo para una futura invasión. Adaptación de la popular novela de ciencia-ficción de Orson Scott Card.

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One Response to “El juego de Ender, mejor que lo que se veía venir”

  1. David Gómez Andión dice:

    A mi me ha gustado pero la verdad es que no sé, creo que se deja muchas cosas fuera. A mi una de las cosas que más me gusta de la novela es la relación con la hermana y las acciones que llevan a cabo los dos (no digo más para no spoilear). Y aquí pasan completamente de eso. La veo como una versión un poco pocha de la primera mitad de La chaqueta metálica. Tendré que volver a verla otra vez en casa tranaquilo, el doblaje tampoco ayuda mucho, no?. La voz de Ender no me pega nada con el niño. Un abrazo.