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El llanero solitario, un pistolero patoso y un pájaro en la cabeza

Un indio misterioso, explosiones y salvajadas al estilo de la última de Indiana Jones. No podemos pedir más.

Esperaba encontrar un western sencillito (estamos hablamos de Disney), sin complicación alguna, pero con buen ritmo y en el que la aventura esté servida con alguna receta especial. Pero juntar en una misma frase a Gore Verbinski y Disney choca con lo que el resto de los mortales entendemos por «ritmo», y más después de que la melaza (o inserte aquí cualquier sustancia espesa al gusto) haya rebosado por todas las pantallas en que se han proyectado esta y otras películas como Rango o Piratas del Caribe: En el fin del mundo. Y eso que Rango es para mí una de las mejores cintas de animación de la década, pero lo que se dice ritmo… va a ser que no.

«Yo coger chapa. Molar cantidubi dubi da.»

«Yo querer pin. Molar cantidubi dubi da.»


Estamos en pleno torbellino de #TodosSomosSergi, y echando mano de la cartelera de películas estrenadas dentro del año de vida de Fantífica he caído en que lo peor que he visto en todo este tiempo ha sido El llanero solitario. Ni Maléfica, ni Pompeya, ni Godzilla, ni puñetas: El llanero solitario reúne lo peor de Disney y encima te hacen pagar por ello. Porque Johnny Depp tiene un pájaro muerto en la cabeza y Armie Hammer es un llorón que da vueltas por el paisaje del Oeste americano (muy chulo, eso sí: por lo menos la fotografía está cuidada) sin saber cómo pegar un tiro hasta que llegamos a la conclusión, que es lo mejor de toda la cinta con diferencia. Pero Disney podría haberse ahorrado dos horas de película e ir directa al grano, con un corto de acción. Y punto.

Esto sí es El llanero solitario.

Este sí es El llanero solitario.


Cuando estaban rodando El llanero solitario tuvo que aparecer por el estudio el típico productor jefazo que entiende que una buena película no debe durar menos de dos horas y media. ¿Por qué, jefazo productor, torturar a la gente de esa manera? ¿Las pelis de menos de hora y media son basura? A mí me gustan. Y el único modo de quedarse sentado enfrente de El llanero solitario es esperar a la siguiente monería que hará Johnny Depp (que hay que reconocer, algunas tienen gracia), o bien adelantar la peli hasta casi el final.

Porque si hay algo que sabe hacer bien Disney con los personajes estrafalarios, estrambóticos y pintorescos (paro ya de adjetivos) es vestir de bufón al personaje de moda de turno, y a ver qué sale. Piratas del Caribe no cuenta, porque Johnny Depp ahí está modosito y es el alma de la fiesta, pero luego vinieron el Sombrerero Loco (sigh, otra peli desaprovechada, míster Burton) y ahora el indio de El llanero solitario, y de verdad que no sé cuál da más miedo porque no sabes por dónde van a salir. Pero hay que reconocer que, aunque los amaneramientos y aleteos de los personajes de Depp son lo que le han dado la fama en Disney, no íbamos a esperar menos aquí. De hecho, si alguien esperaba ver otra cosa (yo incluido) debería hacérselo mirar.

«Buenas, aquí pasando el rato.»

«Buenas, yo aquí echar rato.»


Las películas de Gore Verbinski siempre tienen un punto de locura y densidad narrativa, y El llanero solitario es una clase magistral. El indio está loco, el prota (el que se supone que debe convertirse en el famoso jinete) resucita de entre los muertos y por tanto se queda un poco mal de la olla, por no hablar de Helena Bonham Carter, quien creo que tiene reservados todos los papeles raros del mundo de aquí a veinte años (aunque su pierna-pistola no está mal). Los malos son en realidad los más cuerdos del asunto, y William Fichtner cumple muy bien en el papel de Butch Cavendish, el villano de toda la vida, como Tom Wilkinson, a quien parece que le pone hacer de empresario rico sin escrúpulos. Pero es lo mismo de siempre en Disney: malos sacados del western más estereotipado y hacia una única dirección, que es molestar al bueno de la peli.

El ritmo se parece mucho al de la batalla del Abismo de Helm en Las dos torres: entre medias se van intercalando secuencias de otro tiempo y lugar completamente distintos. En este caso, del indio compañero del llanero como muñeco (o no) en una exposición, tal cual. Una de las ideas más extrañas que he visto últimamente en una película y que enfatizan el grado de locura de ciertos personajes.

«¡Marty, pásale el hover-patín!»

«¡Marty, pásale el hover-patín!»


Pero el final es respetable. Es una secuencia muy larga de acción con la obertura de Guillermo Tell de Rossini de fondo (interpretada por el sempiterno Hans Zimmer), de esas que, de tan bien montadas que están, hacen que te des cuenta de que incluso te lo estás pasando bien y hasta te ríes cuando a los malos les dan para el pelo porque se lo merecen, por pesados. ¡Hasta te dan ganas de comprarte un caballo!

Un buen caballo tiene que saber subirse a los árboles, o que os devuelvan el dinero.

Un buen caballo tiene que saber subirse a los árboles, o que os devuelvan el dinero.


Resumiendo: el final mola. El pájaro muerto de Johnny Depp es raro pero mola un poco (aunque su utilidad sea desconocida). El llanero vive en mi cabeza como el Batman de los desiertos de las pelis de vaqueros, pero el de Disney es tan lelo que no sabe hacer de llanero. El final, insisto, una chulada. El caballo una pasada (mejor personaje que el prota). La fotografía, sin queja. Efectos especiales, de los caros. Los actores trabajan bien dentro de los límites de los personajes. La ambientación, vestuario y decoración, con menos queja todavía. Esa mezcla entre humor infantil y algunas dosis de brutalidad son de las cosas que Disney no sabe afinar. Hasta hay conejos caníbales, y los créditos no tienen desperdicio: son una caminata de Johnny Depp por un paisaje, en silencio y dando en realidad mucha pena.

«Tu no temer. Si Indy no hacer daño en nevera tu tampoco.»

«Tu no temer. Si Indy no hacer daño en nevera durante bomba nuclear, tú tampoco.»


Es una lástima que haya tenido más éxito que John Carter (aunque en realidad no demasiado), para mi gusto una de las películas de temática fantástica más infravaloradas últimamente. Disney debería replantearse lo que hace con personajes icónicos de la cultura popular americana como El llanero solitario, porque los americanos han arrojado piedras contra la pantalla por destrozar uno de sus ídolos de ficción (no es mi ídolo, y hasta yo me cabreo). Pero ellos sabrán si la misma fórmula, ya desfasada, les sigue funcionando o no.

Y mira, resulta que Tron: Legacy no está tan mal después de todo…

Sinopsis

El llanero solitario

En El Llanero Solitario, el famoso héroe enmascarado vuelve a cobrar vida a partir de una nueva mirada. En la película, un nativo americano y guerrero espiritual (Johnny Depp) narra las historias —nunca antes contadas— que transformaron a John Reid (Armie Hammer), un hombre de ley, en toda una leyenda de la justicia. Un épico viaje con sorpresas e ironías junto a dos inverosímiles héroes que aprenden a trabajar juntos y a luchar contra la codicia y la corrupción.

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