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El séptimo hijo, sentido de la maravilla para niños

El pueblo ha hablado: queríais una reseña de Sergi de El séptimo hijo, y aquí la tenéis.

Mientras iba hacia el cine sonaba en mi cabeza una y otra vez la voz de Jaime Lannister diciendo aquello de «The things I do for love». Y es que hay que ver las cosas que me hacéis ver.

Pero ahora, después de verla, la verdad es que estoy razonablemente contento. La crítica en EE.UU. la ha puesto a caer de un burro, y no sé bien por qué. Ojo, que no estoy diciendo que sea una gran película, pero visto lo visto yo esperaba algo tipo cualquiera de las pelis de Dungeons & Dragons. Y no. Ni de lejos.

El único problema gordo (gordo de verdad) que tiene El séptimo hijo lo tiene casi todo el cine familiar americano: la estúpida idea de que la familia son solo los niños. Un poco como esas series españolas que son para todos los públicos y al final significa que son para el mismo público de siempre. Si vas a ver El séptimo hijo con mentalidad de niño puedes disfrutar y mucho, porque hay sentido de la maravilla (¡brujas! ¡dragones! ¡osos gigantes! ¡acantilados!), pero si vas como adulto igual no disfrutas tanto.

Séptimo hijo - Gente Limpia

Para la cantidad de barro que hay, la gente está siempre muy limpia.


Y es que, a poco que la analices nada y menos, todo se derrumba. Es una partida de D&D -incluso hay un momento en que dicen que son criaturas de nivel 6-, un saja-mata adornado. Pero enseguida surgen preguntas tontas como: si ella puede desaparecer en plan ninja porque es medio bruja, ¿por qué no puede hacerlo él si también es medio bruja? O: ¿cuántos precipicios hay en ese mundo? O: si ya tienen al oso en la jaula, ¿por qué llaman al espectro para soltarlo y matarlo? Preguntas, preguntas y más preguntas que no tienes que hacerte con una película como esta. Un niño no se las haría. Los guionistas no se las han hecho. Sueltan al oso porque mola. Y hay precipicios porque los precipicios molan (¿es que no habéis visto La princesa prometida?).

Séptimo hijo - Bogard

—¿Qué es un bogart?
—Espero que nunca lo sepas
—¡Pues toma!


Molar es el concepto. Las cosas pasan porque mola que pasen, y hay un montón de frases que molan, aunque no siempre vengan del todo a cuento. «No eres la reina de la oscuridad, eres su esclava.» Esa frase, ella sola, ya mola más que todo el episodio de Alatriste, y lo sabéis. Y hasta tiene más lógica.

Y la estética también mola. Mucho. Aunque sea una mezcla de cosas así como al tuntún. Estos van vestidos ce caballeros medievales, pero ese de ahí parece sacado de Las mil y una noches… ¡huy, mira! ¡Si ahí está Kali! ¿Dos días de viaje y han pasado ya del desierto a los fiordos? Pues claro, hombre. Un caballero matabrujas que no sea medieval ni es caballero ni es nada. Y un tipo con cuatro brazos llevando cuatro espadas lo mola todo, no dirás que no. Y las distancias… hum… esto… ¿no me has leído antes o qué? ¡Que dejes de pensar y pongas el modo niño on!

Séptimo hijo - Kali

¿Qué pinta Kali en una ciudad medieval? Espera que coja las espadas y te dará igual.


Y disfruta. De maravillas absurdas, de Jeff Bridges pasándoselo en grande (y a ratos autoparodiándose), de Julianne Moore maquillada a brocha, de Jon Nieve sabiendo cosas, y del tipo de película que te habría encantado en los ochenta. Porque (y de verdad que esto no puedo entenderlo) muchos de los que la han puesto a caer de un burro luego le plantan un 9 en el IMDB a Legend. Debe ser que no la han vuelto a ver de mayores. No es una gran película ni pasará a la historia, pero con un gran bol de palomitas te lo puedes pasar realmente bien. Y eso es muchísimo más de lo que esperaba, la verdad.

 

Sinopsis

El séptimo hijo

Thomas es un aprendiz de espectro. Es novato, pero no hay tiempo para prepararle bien porque Madre Malkin, la reina de las brujas, ha escapado.

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