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Glass, o el amor por los superhéroes

Glass es una declaración de amor a los cómics y un canto a la esperanza y el optimismo moderados

Llevaba años esperando esta película. Y no lo sabía. M. Night Shyamalan también debía estar esperando ansioso su estreno, porque al parecer había hipotecado su casa para poder rodarla. De vez en cuando nos recuerda en Twitter que la hizo con un muy pequeño presupuesto (para lo que se estila en Hollywood) y que la hizo con sus colegas y amigos de Filadelfia.

Ahora que lleva recaudados 162 millones de dólares (¡guau!) debe estar contento. Ya no tendrá que dormir en casa de alguno de sus fans y podrá amortizar la hipoteca. ¡Y yo que me alegro!
Glass está gustando mucho a cierto sector de la crítica y a unos cuantos fans. Creo que, en cambio, no agrada a los que esperan una peli de superhéroes más típica. Pero, a ver, está claro que M. Night Shyamalan tiene una manera muy personal de contarnos sus historias. Él hizo hace 19 años El protegido, probablemente la película de superhéroes más lenta del mundo. Y, probablemente, una de las mejores.
Y Shyamalan tenía un proyecto muy personal en mente que se cierra ahora con Glass. Sólo que cuando se estrenó El protegido, en el año 2000, no podíamos saberlo. Nunca supimos que en realidad era la primera parte de una trilogía que ha tardado casi 20 años en cerrarse.

Glass La Bestia
La película protagonizada por Bruce Willis no tuvo el éxito que se esperaba. Willis no saltaba de aquí para allá, hacía explotar edificios o nos deleitaba con persecuciones vertiginosas. En El protegido, la acción se desplegaba poco a poco, lenta y morosa, al ritmo de Shyamalan. En ella nos presentaban a los personajes principales: Mister Glass (el villano, afectado por la enfermedad de los Huesos de Cristal, en su silla de ruedas, vestido siempre de púrpura) y a David, el héroe, ¡el superhéroe que descubre sus poderes!
Y como Shyamalan no obtuvo los beneficios esperados, ahí se quedó su proyecto. Esperando. Hibernando. Como una bestia dormida.
En 2016 llegó Múltiple. A priori nos la presentaron como la historia de un psicópata con múltiples personalidades (nada más y nada menos que 24). Lo que podría haberse convertido en un thriller psicológico para lucimiento de un actor que despliega sus epatantes dotes interpretativas, se descubre al final como una película de “personas con poderes especiales” cuando entre esas personalidades descubrimos (estupefactos) a La Bestia, que convierte al psicópata en un humano con súper fuerza animal y capacidades sorprendentes. Y sólo es al final de la película cuando nos damos cuenta, en uno de esos giros sorprendentes finales que tanto gustan a Shyamalan, de que estábamos en el mismo universo de El protegido, porque vemos a Bruce Willis tomándose un cafetito en un bar y descubrimos que es David, el mismo personaje de El protegido.

Quieren convencerle de que es un tipo normal, y por eso todo es gris. Pero en realidad es un superhéroe, y por eso hay una nota verde si prestas atención.

Quieren convencerle de que es un tipo normal, y por eso todo es gris. Pero en realidad es un superhéroe, y por eso hay una nota verde si prestas atención.

Guau. Aquello fue muy chulo. Pero no sabíamos que lo más bonito estaba por llegar. El protegido y Múltiple eran solamente las dos primeras partes de esa trilogía pensada desde el principio por Shyamalan. Una trilogía a la que ahora Glass pone punto y final. ¡Y vaya punto y final!
Glass arranca con Mr. Glass encerrado en una institución psiquiátrica, el psicópata suelto secuestrando jovencitas (para alimentar a la Bestia) y David buscando al psicópata y dando su merecido a delincuentes variados, en plan vigilante… Enseguida los tres acaban encerrados en la institución. Y ahí tenemos a la doctora Staple, que les empieza a tratar. Y ahora se me hace complicado explicar lo que pasa sin hacer spoilers. Pero como dice uno de los personajes en un momento dado, esta película no es como un “especial” de cómic de superhéroes, es un “Origins”.
Y no puedo decir más. Solo que si te gustan los cómics y los superhéroes, te encantará el final (sorprendente, como no, tratándose de Shyamalan). Un final muy bonito. Muy emocionante. Y de mucho llorar.
La película es perfecta. Bruce Willis (¡ay! Qué mayor está y qué bien hace de nuevo de David) llena la pantalla. El mismo actor que interpretaba a su hijo (Spencer Treat Clark), vuelve a aparecer de nuevo, ya adulto, ahora como su aliado y ayudante. Shyamalan hace uno de sus típicos cameos y pide al hijo de David que deje “dar un paseo a su padre” y habla de no hacer spoilers de películas. Comenta que el cura de El Exorcista muere al final, que podría haber dicho que “Bruce Willis está muerto en El sexto sentido y habría sido incluso más gracioso. Todo es muy meta.

Todo es morado, porque Mr. Glass es quien está realmente al control.

Todo es morado, porque Mr. Glass es quien está realmente al control.

James McAvoy nos deba boquiabiertos demostrando cómo es capaz de convertirse de un segundo para otro en un niño, en una señora, o en la misma Bestia. Este hombre es un actor impresionante. Es increíble cómo domina su cuerpo, sus gestos, su mirada… Buff. Igual que Samuel L. Jackson con sus tics de enfermo, su mirada perdida, su visible desesperanza…
Y qué bien construidos están los personajes de los cuidadores del psiquiátrico para que empaticemos enseguida con ellos y nos caigan bien.
Y luego están los colores, el maravilloso uso que hace Shyamalan de los colores y que merecería un estudio aparte. El púrpura o morado siempre acompaña a Mr. Glass. Shyamalan ha declarado que lo eligió porque es un color de emperadores, asociado a la realeza, y Glass es el protagonista del cómic. Y sin hacer spoilers: oh, sí, os aseguro que es el protagonista absoluto y el resto de personajes simplemente danza al ritmo al que él quiere. La ropa de Mr. Glass es violeta o morada, incluso sus batas de hospital, pero también lo son los elementos que asociamos con él: la cortina en casa de sus madre (que después, en un momento clave, se refleja en el ordenador), la bolsa de la tienda de cómics (porque los cómics, los superhéroes son finalmente los verdaderos protagonistas).
Y La Bestia es ocre (o mostaza) porque, según Shyamalan se asocia con la ropa de los monjes budistas e hinduistas, y la Bestia quiere salvar a los “Broken”, los «rotos» de la tierra. En cambio, David es verde, porque es el verde es vida y él es el protector de la vida.
glass colores
Vale la pena quedarse a los rótulos para ver que de pronto todo es morado, porque sí, porque tiene que serlo. Y para ver cómo listan a las 24 personalidades de James McAvoy. Y para recordar las escenas más representativas de las dos películas previas.
En fin, que Glass es maravillosa. Es un canto a la ficción, a los superhéroes, al cómic. Un homenaje al cine. Llevaba años esperando esta peli. Y no lo sabía. Que a ti no te pase lo mismo. Vete a verla.
Ya.

Sinopsis

Glass

Continuando desde donde lo dejó Múltiple, Glass sigue los pasos de David Dunn (Bruce Willis) mientras busca a la figura superhumana de La Bestia. En la sombra, Elijah Price (Samuel L. Jackson) parece emerger como una figura clave que conoce los secretos de ambos.

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