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De harpías, cenutrios y calzonazos: Las brujas de Zugarramurdi

Una buena película y una comedia de las que vuelves a ver.

La nueva película de Álex de la Iglesia es, primero de todo, una de las comedias más hilarantes que he visto en mucho tiempo. En algunos momentos las risas del público no dejaban oír los diálogos.

La historia no es mucho más de lo que se ve en el tráiler: unos tipos atracan un local de compraventa de oro en Madrid y en su huida acaban en Zugarramurdi, donde se tendrán que enfrentar a la conspiración de unas brujas para acabar con la civilización occidental. Lo interesante, como tiene que ser, es la forma de contarlo. Y durante casi todo el metraje De la Iglesia lo cuenta magistralmente. Sólo se le va en el tramo final, donde el ritmo a ratos falla (la secuencia del aquelarre es muy irregular), y con la historia de amor, que resulta realmente difícil de creer (aunque como parodia de muchas historias de amor reales tiene sus momentos).

De hecho, el tema del amor y de las relaciones entre hombres y mujeres es el centro de la película. Un gran acierto es combinar personajes criticando a las mujeres de manera seria con otros que resultan grotescos, con discursos dignos de cualquier machista recalcitrante. Pienso, por ejemplo, en la escena inicial y los textos de Jose (Hugo Silva) y del rehén calvo. Lástima que en algunos momentos no quede claro qué es en serio y qué es parodia. En su conjunto, el film es machista: todas las mujeres son unas brujas y unas manipuladoras, y todos los hombres son víctimas. Pero no es insultante como un programa de los Morancos ni tiene un tono panfletario que impida disfrutar de su visionado.

Las brujas de Zugarramurdi

Todas las mujeres son unas brujas.


Reconozco que cuando vi que uno de los protagonistas era Mario Casas me temí lo peor. Nunca le había visto interpretar de manera mínimamente convincente, y no esperaba que fuera a ser diferente en esta ocasión. Pero lo es. Casas se defiende bastante bien. Entendámonos: es Mario Casas, no Javier Bardem. Pero incluso parece que ha aprendido a vocalizar. Quizás le ayude el hecho de no tener que quitarse la camiseta cada dos por tres y tener un personaje bien construido desde el guión.

Y aunque él, Hugo Silva y Jaime Ordóñez se defienden muy bien (sorprendente este último), son los secundarios los que se comen la pantalla. Carmen Maura, por supuesto, y un grandísimo Enrique Villén, para mi el mejor de la película. Y Javier Botet, irreconocible con esa caracterización. Carolina Bang, por su parte, resulta irregular: en las escenas en las que no habla está increíblemente bien (la persecución de Manuel por el campo es perfecta), pero los diálogos le cuestan y no los vive. El contraste es realmente fuerte.

Enrique Villén

Espectacular Enrique Villén.


Tiene sus puntos flacos y sus momentos de desinfle, pero en conjunto es una buena película y una comedia de las que vuelves a ver, porque no todo el mundo consigue hacer reír como De la Iglesia. Y aquí lo hace, y mucho.

Sinopsis

Las brujas de Zugarramurdi

Dos hombres desesperados por diferentes motivos atracan un «Compro Oro». En la huida, con el hijo de uno y un taxista, se toparán con todo un aquelarre que planea acabar con la civilización occidental.

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