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Jurassic World: Mejor, imposible

Colin Trevorrow cumple sobrado las expectativas de los fans de la saga dinosáurica.

Sé lo que dicen por ahí. Sé que dicen: Segundas partes nunca fueron buenas. Sé que en Scream 2 hay incluso un debate al respecto. Sé que hay segundas partes que sí fueron buenas (como la de El Padrino, aunque si os digo la verdad, aún he sido incapaz de no dormirme viendo cualquiera de las partes de El Padrino). También sé que la segunda y la tercera parte de Jurassic Park fueron pequeños fiascos que pasaron justamente desapercibidos, aunque la primera de ellas la dirigiera Spielberg y contara con Julianne Moore en el reparto. De ahí que no esperara absolutamente nada de Jurassic World. Qué demonios, seamos sinceros, esperaba lo peor.

Tenía 12 años cuando se estrenó Jurassic Park. Estuve a punto de dejarlo todo para convertirme en paleontóloga. Visito compulsivamente museos de historia natural desde que tengo uso de razón por culpa de Laura Dern y Sam Neill. Cuando me casé lo hice con el tema principal de John Williams a modo de marcha nupcial. Sí, digamos que aún ando pellizcándome para comprobar si es cierto que se ha rodado y estrenado una cuarta parte de Jurassic Park. Digamos que llevaba demasiado tiempo esperando y me temía lo peor. Pero lo peor no ha ocurrido. Por una vez, ha ocurrido justo lo contrario. Porque voy a decirlo alto y claro: Jurassic World es una obra maestra.

Jurassic World - Mosasaurio

Dinosaurios marinos.


«Eh, eh —diréis—, ¿no te estás precipitando?» Na. En absoluto. Si leéis esto porque alguna vez os fascinó la Jurassic Park original —por cierto, basada en una novela de Michael Crichton infinitamente más compleja pero también infinitamente más aburrida— y la consideráis un clásico del cine de monstruos de los 90 y una pequeña obra maestra del género (y digamos que en el género dinosáurico no hay mucho donde elegir), también os gustará Jurassic World. ¿Por qué? Porque recupera el espíritu inocente de aquella: los críos parecen sacados del casting del que salieron Ariana Richards y Joseph Mazzello, los niños de la primera entrega, rizos y tontería adolescente incluidos. Y no solo recupera el espíritu, sino también el parque original con impagables escenas de regreso al pasado en las que el espectador pisa de nuevo la sala en que transcurre la primera cena, la que reúne a los paleontólogos con el magnate y el cínico Jeff Goldblum. Y por supuesto, recupera la aventura: las escenas tienen mucho de tributo a la primera entrega, pero encajan a la perfección en una trama mucho mejor pensada y con un mensaje mucho más claro que aquella: en un mundo como en el que vivimos, en un planeta que da vueltas a miles de millones de kilómetros por hora, todo escapa a nuestro control.

Jurassic World - Owen y Beth

Chris y Bryce, el caos y el control.


El control es, de hecho, la palabra clave. La tía de los chicos, Claire, una estupendísima Bryce Dalls Howard —cuya química con Chris Pratt es brutal desde el minuto uno, nada que ver con aquella cosa forzada entre Sam Neill y Laura Dern—, es una loca del control. Está convencida de que los chicos de Contención (tipos con metralletas que se encargan de que nada se coma a nadie en el parque) podrían hasta con el mismísimo Godzilla, de que no tiene más que enviarlos a donde sea y esperar a que la cosa se solucione. Pero veamos. Rebobinemos. Estamos en Jurassic World, el parque temático que abrió años después de que en el parque original pasara lo que pasó y que está repleto de gente. Pero hasta los topes. Y hay espectáculos de dinosaurios tipo ballenas gigantescas, con un rollo muy Tiburón, y bolas de cristal para caminar entre dinosaurios. Vamos, el sueño húmedo de cualquier paleontólogo. Y de cualquiera que, como yo, viera Jurassic Park con 12 años y se volviera literalmente loca por los dinosaurios.

(Por cierto, y hablando de referencias a la peli original, el detalle de la camiseta de Jake Johnson es casi de peli indie, como el par de momentos estelares que protagonizan el propio Jake y su compañera nerd, y Bryce Dallas cuando decide ponerse manos a la obra y tratar de perder el control, que es un momento después de que Chris Pratt le suelte: «¿En serio crees que vas a poder ir por ahí con esos zapatos ridículos?». En todas las películas de acción se da por supuesto que las tías pueden ir por ahí con tacones de diez centímetros y correr y dar saltos y demás, cuando lo más probable es que a los diez pasos se hubiesen roto los ligamentos. Al menos en este caso se ríen del asunto y eso siempre es BIEN.)

Jurassic World - Owen - Velocirraptores

Chris Pratt domesticando velocirraptores.


Decíamos que la película plantea un mundo controlado en el que los monstruos han llegado a domesticarse. Al fin y al cabo, los velocirraptores habrían podido llegar incluso a hablar si no se hubieran extinguido, por lo que tiene sentido que sean ellos los primeros que se humanizan; el velocirraptor es a los dinosaurios lo que el delfín al tiburón, sólo que en carnívoro. Pero también plantea un mundo en el que la ambición humana y la inevitable pulsión capitalista acaban por destruir cualquier espejismo de presunto paraíso. No entraré en detalles porque no estaría bien destripar el pastel, pero dejadme decir que el ritmo es tan perfecto que dos horas pasan en quince minutos. Que hay sentido del humor desengrasante: si en la primera eran los chistes de Goldblum y su ridícula manera de tratar de ligar con Dern, aquí la cosa va de tipas que se ríen de sí mismas y que acaban salvando al enormemente potente Pratt, que también se ríe de su propia condición de estereotipo cañón. Que el tributo es constante y justo y hasta encantador.

Y que, qué demonios, el intento de poner a los dinosaurios de nuestro lado funciona. Como fan de Philip K. Dick, no pude evitar pensar en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y en la relación de empatía suprema que allí se establece entre lo real y lo ficticio y que condena el intento, siempre perverso, siempre fallido, de tratar de saltarse las reglas del juego, creando animales y personas mecánicas en aquella o dinosaurios aquí que ni siquiera saben lo que son, que solo tienen su instinto, un instinto asesino, dinosaurios que son Frankenstein, un Frankenstein sin espejos en los que mirarse, una broma macabra.

Jurassic World - Pelota
Vale, es cierto que la historia de soldados y más soldados de Vincent D’Onofrio patina y podría haberse llevado mejor, o no haberse llevado en absoluto. Podría haberse sustituido por algún tipo de tensión mediática, que quizá le falta, aunque en eso es también fiel a la primera entrega en que no hay un solo periodista en la sala. Pero el caso es que Colin Trevorrow lo ha hecho francamente bien. Mejor, imposible.

Eso sí, id a verla como iríais a ver el Batman de Tim Burton, sin esperar ver el Batman de Nolan. Es una película de dinosaurios. No es Las cenizas de Ángela. No es el mundo real. Es una película de dinosaurios. Dinosaurios. Disfrutad.

 

Sinopsis

Jurassic World

Veintidós años después de los acontecimientos de Parque Jurásico, en Isla Nublar hay un parque temático de dinosaurios en pleno funcionamiento, Jurassic World, que sigue la visión original de John Hammond. Tras diez años de operación en lo que las visitas han decaído, se crea una nueva atracción por orden de la empresa y para reavivar el interés de los visitantes, pero tendrá consecuencias nefastas.

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