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Kubo y las dos cuerdas mágicas

Kubo y las dos cuerdas mágicas - Destacada

Laika sigue demostrando su buen hacer con la animación en stop motion.

En el mundo de las películas de animación, dominado por los grandes estudios, la productora Laika es una rara avis. Para empezar se trata de una empresa que no hace secuelas, con independencia del éxito que pueda tener una de sus películas; y que encima usa stop motion. Una productora que da toda la impresión de trabajar desde el cariño artesano. Quizás por eso películas como Kubo y las dos cuerdas mágicas resultan a veces desconcertantes.

Pero usar stop motion no significa trabajar como si estuvieramos en el siglo XX. Por ejemplo, en Kubo se combina esa técnica con la animación por ordenador para el mar. La escena inicial de la película nos presenta una barca con una mujer en su interior hechos con stop motion sobre un mar hecho por ordenador (o viceversa quizás) que se funden a la perfección y descolocan un poco al espectador, que se plantea qué está viendo exactamente.

Kubo protas

Kubo es una película infantil, como lo era Coraline, el anterior film de Laika, pero no trata a su público como a idiotas. Los temas que toca y la manera de hacerlo son toda una lección y aunque a veces pueda parecer que se queda corta, es porque lo hace de tal manera que se nos olvida que no somos su público objetivo. Kubo cuenta una historia de amor y coraje donde la valentía va mucho más allá de luchar contra el malo. Podrían habernos vuelto a contar una historia que ya hemos visto mil veces, que hace ya cien años que Propp identificó: chico —Kubo— parte en un viaje en busca de un objeto —la armadura mágica— que le permita enfrentarse al malvado —su abuelo—, con la ayuda de un sabio —mono—, lucha, le gana y se convierte en rey. Pero Kubo y las dos cuerdas mágicas va más allá y convierte la búsqueda de la armadura y el enfrentamiento con el rey Luna en vehículos para que el protagonista —y nosotros con él— reflexionemos sobre el poder y sobre el amor. Sobre la vida y la muerte y la permanencia y el recuerdo y la valentía y mil cosas más.

Una de las cosas que más llaman la atención es el ritmo lento y pausado de la película. Se demora en la presentación de personajes y del mundo en el que se sitúa la acción —un japón feudal mágico— mucho más de lo que estamos acostumbrados en estos tiempos. Al fin y al cabo, se supone que la “historia de verdad» es la del viaje, y lo habitual es que esa presentación se limite a unos poquísimos minutos para ir al grano. En Kubo, sin embargo, tienen claro que la historia lo es todo. De hecho, en esos minutos iniciales Kubo cuenta una historia que es metanarrativa a tres niveles: es la historia que viene antes de nuestra película, es la historia que vamos a ver y es una reflexión sobre lo que es una historia, cómo son y cómo, en el fondo, toda historia es parte de una historia mayor.

Kubo y las dos cuerdas mágicas - Ojos

Pero no es solo el principio lo que tiene un ritmo lento: es toda la película la que se demora aquí y allá, combinando diálogos aparentemente banales con juegos infantiles y peleas contra seres mágicos de todo tipo. Un ritmo muy alejado de los videoclips a los que nos hemos acostumbrado, y que recuerda al de las películas de samuráis de Kurosawa. Un ritmo que, además, nos permite fijarnos y disfrutar de las imágenes y de la animación que tenemos ante nosotros. Una animación que podría haber sido el protagonista absoluto de la película y su único justificante, pero que por suerte solo es uno más de los muchos ingredientes de este excelente film.

Kubo y las dos cuerdas mágicas es una película grande en muchos sentidos. Es la más larga rodada en stop motion —dura un minuto más que Coraline—, tiene el muñeco más grande que se ha usado en una película de stop motion —el esqueleto gigante—, se tardó 18 meses en rodar la escena del barco y es la más cara de su productora —ventajas de que el director, Travis Knight, sea también el jefe de Laika—. Pero es también muy grande en ambición: ya he dicho que no se limita a ser una historia de aventuras clásica, sino que tiene una profundidad que se agradece mucho.

Kubo y las dos cuerdas mágicas es una de las películas de animación del año, y deberíais haceros un favor e ir a verla. Y quedaos a los créditos finales.

 

Sinopsis

Kubo y las dos cuerdas mágicas

Kubo vive escondido con su madre, ya que su abuelo, el rey Luna, mató a su padre y le arrancó un ojo cuando era un bebé. Cuando las hijas del rey Luna le encuentran, Kubo se ve obligado a buscar la armadura de su padre para poder enfrentarse a su abuelo.

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