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Los muertos no mueren: desde el absurdo, con amor.

iggy pop the dead don't die

Lo último de Jim Jarmush es un amoroso homenaje al cine de zombis.

Los muertos no mueren es una película absurda, sin sentido, y con un final algo abrupto y demasiado explícito. Y es una declaración de amor al cine de zombis en general, y al de Romero en particular.

Es una película llena de referencias. Tantas, que mi cerebro no daba para procesarlas todas. Desde los planos iniciales del film, que son exactamente los mismos de La noche de los muertos vivientes, hasta la forma de caminar de la forense Zelda, todo en Los muertos no mueren está pensado y repensado. Y es así como hay que verla, como un gran juego. Intentar pillar todas las referencias, disfrutar de los juegos metanarrativos, imbuirse en su ritmo pausado.

¿Y si no has visto películas de zombis? En ese caso te encontrarás con una comedia curiosa, con el sentido del humor de Jim Jarmush, a medio camino entre el absurdo y la mera repetición, y con un cierto gusto por lo sorprendente.

-¿Por qué me suena tanto esta canción?

-Bueno, es que es el tema principal.

En ese momento, la sala no solo estalló en carcajadas, sino también en aplausos. Ese es el tipo de humor que hace Jim Jarmush.

Y el caso es que Los muertos no mueren no se limita a homenajear el cine de zombis «bueno», sino también a las películas más cutres, a lo peor de la serie Z, a ¡Plan 9 desde el espacio exterior! Y eso, claro, hace que la trama esté llena de absurdos e incluso tenga algún que otro giro de guión que, más allá del homenaje y la referencia, dejan al espectador desconcertado. A mí me funcionan, pero no todo el mundo comparte mi sentido del humor.

La película, además, cuenta con el factor amiguetes. Jim Jarmush debe ser un tipo bien majo, porque hay un buen puñado de artistazos que llevan años trabajando en sus películas, aunque solo sea haciendo cameos. En esta vuelve a protagonizar Bill Murray -el jefe de policía Cliff Robertson-, que está sobrio y borda el papel; y también salen otros habituales de Jarmush, como Iggy Pop -el zombi número 1-, Tom Waits -Bob el ermitaño-, Tilda Swinton -Zelda Winston- o Steve Buscemi. Todos ellos se lo han pasado bien con sus papeles, y se nota.

Hypsters. Seguron que son de Pittsburgh.

Pero también hay otros actores que no vienen de una larga trayectoria de colaboraciones con Jarmush. El más destacable es Adam Driver -Agente Ronnie Peterson-, coprotagonista junto a Murray, y cuya interpretación deja en evidencia lo mala que fue la dirección artística en las últimas de Star Wars. Viéndole hacer de Kylo Ren uno no podía esperarse que en Los muertos no mueren se revelara como un actorazo.

Está desenfocado, pero ¿sabéis quién está al fondo? Kylo Ren.

En realidad, el principal problema de Los muertos no mueren es que se esfuerza tanto por ser un homenaje -y no hay mayor homenaje que la parodia-, que el público más alejado del género no consigue entrar. Ni siquiera la entiende. De ahí reseñas como la de Peter Bradshaw en The Guardian cuando se estrenó en Cannes, hablando de Faulkner en lo que es una clara referencia a El amanecer de los muertos.

Si eres un absoluto neófito en lo tocante a zombis -y sí: si solo has visto The Walking Dead, eres un novato-, quizás antes de ir al cine debas echar un ojo a aquellos artículos que sacamos hace unos años: Eso ya no es tu madre I, II, III y IV. Si ya sabes algo de zombis, unos mínimos, entonces estás preparado para disfrutar esta pequeña maravilla imperfecta.

Sinopsis

Los muertos de mueren

Los muertos están volviendo a la vida en Centerville. Sus habitantes tendrán que hacerles frente como mejor puedan.

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