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Mi amigo el gigante, ¡por fin, Spielberg!

Mi amigo el gigante - Destacada

Si tienes claro que es para niños, verás la mejor película de Spielberg en años.

Spielberg me provoca sentimientos encontrados. Por un lado, es el genio que rodó Tiburón, y solo eso ya justificaría toda su filmografía. Aunque no hubiera dirigido también las tres primeras de Indiana Jones, Encuentros en la tercera fase, Salvar al soldado Ryan, Parque Jurásico… bueno, no hace falta que siga, ¿no? Pero también es el director de Amistad, Caballo de guerra, Indiana Jones IV, La guerra de los mundos… Y seamos sinceros, cuanto más reciente, menos calidad tiene su filmografía como director. Como productor, en cambio, sigue teniendo el mejor ojo del mercado.

El caso es que, cuando saca película nueva, siempre tengo la esperanza de que sea una de las grandes, pero el miedo de que sea una de las malas. Y si me vas a negar que tenga malas películas… bueno, no voy a discutir con fanboys.

Steven Spielberg y Ruby Barnhill

Steven Spielberg y Ruby Barnhill durante el rodaje.


La pregunta, pues, es si Mi amigo el gigante es de las buenas. Y sí, lo es. De hecho, es muy buena. No llega a ser una obra maestra, pero hay pocas cosas que criticarle. Es cierto que la negrura que impregna el libro de Roald Dahl (como todos los libros del inglés) está bastante diluida, pero al fin y al cabo se trata de una adaptación y la guionista, Melissa Mathison, ha decidido tomar ese camino. Su guión es, por lo demás, funcional, aunque el costumbrismo se le va de las manos hacia la postal de tópicos en más de una ocasión, muy especialmente en lo que a la reina se refiere.

Eso sí, ha conseguido evitar tener los odiosos niños Spielberg, ya sabéis, como los de Parque Jurásico, que se supone que te tienen que caer bien y en realidad te dan ganas de abofetearlos. En Mi amigo el gigante, Sofía es una niña. No es perfecta, no tiene una sonrisa de anuncio de pasta de dientes, no es la más simpática del mundo. A veces es algo resabida, a veces es adorable, y siempre es totalmente creíble. La interpretación de Ruby Barnhill es perfecta, además, y en mi opinión justifica de sobras la decisión de no hacer solo animación.

Mi gran amigo el gigante - Sofía

Ruby Barnhill tiene cara de adulta.


En realidad, el único problema de la película es el ritmo. En tercio central de la película resulta lento, mientras que el final es acelerado. Casi juraría que han eliminado en la sala de montaje escenas de ese final para reducir minutos, y el resultado es que, en parte por puro contraste con lo anterior, da sensación de prisa. Si le añadimos que es precisamente en ese tercio final en el que más humanos salen —casi toda la película son solo Sofía y el gigante— y que estos tienden a la caricatura y al tópico, puede entenderse que el regusto que queda al adulto al salir del cine sea un poco agridulce.

Pero es que la película no es para los adultos. Es para los niños. Para ellos son los chistes de pedos, y para ellos son también los chistes con lo mal que habla el gigante. Y les funcionan. La gran escena de los pedos provocó carcajadas por toda la sala, carcajadas agudas de gargantas pequeñas. Olvidar a quién va dirigida es un grave error, y puede hacer que no disfrutes de la mejor película que ha rodado Spielberg en años.

 

Sinopsis

Mi amigo el gigante

Tras descubrir a un gigante, Sophie es raptada por él. Sin embargo, el gigante resulta ser un bonachón que se preocupa por ella como nadie lo ha hecho hasta enconces. Por desgracia, el resto de gigantes no son así y se alimentan de humanos.

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