Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

Polar: a Netflix le gusta John Wick

polar banner

La adaptación de Polar para Netflix tiene algunos grandes aciertos, pero también muchos problemas.

Adaptar un cómic al cine tiene una ventaja evidente respecto a hacerlo con un libro, y es que ya se parte de un material visual. Esto, sin embargo, es un regalo envenenado, porque lo que funciona a nivel visual en papel no necesariamente lo hará en cine. Distinguir qué lo hace y qué no puede ser muy difícil, y solo después de rodarlo resulta evidente, a menudo cuando ya es demasiado tarde.
Polar adapta el cómic homónimo de Víctor Santos -a quien entrevistamos hace un tiempo– y se mantiene bastante fiel a su estética y su narrativa visual. Eso nos da como espectadores algunos grandes momentos, planos que duran un segundo apenas, pero que son pura poesía visual: Vizla (Mads Mikkelsen) de pie en una rama en mitad de la noche, o él y Camille (Vanessa Hudgens) en el porche en una composición simétrica, en silencio.

Polar, de Victor Santos

El cómic en que se basa

Lamentablemente, hay otros aspectos estéticos calcados del cómic que fuera del papel no solo no funcionan, sino que chirrían o incluso resultan ridículos. Es el caso de la apariencia de Blut (Matt Lucas), de colores chillones y llamativos, que le quita lo ominoso que debería ser el personaje. Inicialmente pensé que era un problema de intentar apegarse demasiado al material original, pero entonces caí en la cuenta de que el director, Jonas Akerlund, es un director de anuncios de televisión y de videclips -lleva decenas rodados, con gente como Madonna, Beyoncé o Metallica- y todo cobró más sentido. En el fondo, Akerlund ha filmado Polar como si fuera un videoclip. La estética puede funcionar o no, pero no es capaz de dotar a lo que rueda de profundidad. Quizás por eso los momentos más gore, cuando más pasado de vueltas está el film, es cuando peor resulta. Un gag de tripas y sangre solo funciona si no se percibe como algo automático, y Akerlund los rueda como un niño pequeño contando un chiste que en realidad no entiende, pero que cuenta porque ha visto que la gente se ríe con él.
Sin embargo, a pesar de esos problemas la película funciona a nivel visual bastante bien. No es brillante, pero sí tiene momentos. El problema viene con lo narrado. La historia de Polar es típica y la hemos visto ya un buen puñado de veces en la mayoría de cosas que presenta. La trama de la organización de asesinos a sueldo recuerda demasiado a John Wick, con un guiño a la cuestión del perro que demuestra que eran plenamente conscientes de ello. Da la sensación de que Netflix haya querido tener su propio John Wick. No estoy diciendo que sea una copia, sino que antes de que empiece la película, en realidad, ya la hemos visto. Es una historia ya contada y que, encima, comete demasiadas torpezas. Así, por ejemplo, tenemos el personaje de la chica que le da las armas a Vizla. Sólo aparece para eso: un macgufin descarado cuando el protagonista se ve en la necesidad de conseguir un montón de armas. Tampoco volverá a aparecer más adelante en la película. Resulta tan descarado y tan absurdo, que el espectador realmente espera que en algún otro momento aparezca de nuevo.

Queda muy chulo, aunque no tiene ningún sentido. Es un buen resumen de la película.

Queda muy chulo, aunque no tiene ningún sentido. Es un buen resumen de la película.

Las escenas en Montana, especialmente con Mikkelsen y Hudgens, son lo mejor del film, y son paradójicamente las únicas en las que no intenta ser espectacular. El personaje de Mikkelsen habla poco, lo que nos ahorra unos diálogos que nos dan miedo, y aunque el actor en algunos momentos parece estarse aburriendo, en general tienen química y logran que parezcan tener profundidad, y no que estén en muerte cerebral. Pero, de nuevo, la película se esfuerza por contrarrestar lo mejor que tiene con grandes dosis de lo peor. Esas escenas tranquilas en Montana son breves y están enmarcadas de la caza que llevan a cabo los cuatro asesinos jóvenes, con diferencia lo peor del film.
polar bar

Hace un par de años puse Infierno azul como el típico ejemplo de un mal guión que el director conseguía salvar. En este caso, Polar es el típico ejemplo de un director inepto que no sabe lo que está haciendo. Desde la fotografía con los colores a tope de saturación, hasta la posición de la cámara solo preocupada por que quede chulo, pasando por un montaje que ha dejado fuera escenas más que necesarias mientras pone el recuerdo trágico hasta cuatro veces. Lo más frustrante de Polar es que podría haber sido realmente un John Wick, y se ha quedado en una mediocridad.

Sinopsis

Polar

Duncan Vizla, el mejor asesino a sueldo del mundo, está a punto de jubilarse, y eso supone un gasto para su jefe que no está dispuesto a asumir. En contra de su voluntad se verá enfrentado a los jóvenes de la organización.

Inicia sesión y deja un comentario