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Poltergeist (otra vez)

El remake de Poltergeist es una buena película, pero no aporta nada nuevo.

Creo que todos los que tenemos ya unos años nos hicimos la misma pregunta al enterarnos de que iban a hacer un remake de Poltergeist, el clásico de Tobe Hooper y Spielberg de 1982: ¿para qué? Porque estamos hablando de todo un clásico del género, una de las mejores películas de casas encantadas y un film que además ha envejecido muy bien. Encima, algunos aún recordamos esa cosa que fue el remake de Psicosis, y el miedo a encontrarnos con otro despliegue de mediocridad acechaba en la taquilla.

Poltergeist 2015 - Payaso

No hace falta que esté poseído para dar miedo.


En realidad, esta versión podría haber sido tan buena o incluso mejor que la de Hooper, pero tiene tres problemas que la lastran:

  1. Sam Rockwell. No consigue que nos creamos al señor Bowen casi ni un momento. Convierte en clichés lo que deberían ser comportamientos lógicos, como que beba como un cosaco. Si mi casa se tragara a mi hija creo que yo también me alienaría, pero Rockwell no se cree la película y se limita a un «ahora toca beber». Mal, muy mal. Parece ser que estuvieron a punto de escoger a Tom Cruise para el papel. Tal vez hubiera sido mejor. Bueno, o tal vez no.
  2. Algunos secundarios no terminan de funcionar. Kendra, la hija adolescente, es un arquetipo con patas y no aporta nada. Tiene su función en la trama, pero podría haber sido eliminada de la ecuación sin que nada pasara. Y como Saxon Sharbino, la actriz que la interpreta, tampoco es nada del otro jueves, no consigue compensar las evidentes carencias de guión. La doctora Powell, por su parte, tiene una vis cómica que no pinta nada, no funciona, a ratos es anticlimática y, lo peor de todo, ni siquiera es realmente cómica.
  3. No aporta absolutamente nada. La comparación con la original es inevitable, y la conclusión es clara: aunque el remake está muy bien, no añade nada. Quizás el miedo a alejarse demasiado sea el motivo, pero para ese viaje no hacían falta estas alforjas.

Poltergeist 2015 - Portal

¡No puedes pasar! O algo así.


Salvo el problema que supone Sam Rockwell, se puede decir que todos los defectos de la película vienen del guión de David Lindsay-Abaire. Los personajes no están bien definidos en general, pero los masculinos tienen la suerte de contar con un buen actor compensando las carencias. Por desgracia, en los femeninos no pasa lo mismo: ninguna de las actrices consigue suplir lo chusco de sus papeles, y solo Rosemarie DeWitt, la señora Bowen, logra ser convincente.

Sin embargo, ya digo que la película está bastante bien, y en algunos aspectos es más que destacable. Kyle Catlett, el actor que hace del hijo mediano, lo borda. En las escenas que comparte con su padre deja en evidencia al pobre Sam Rockwell. Y la fotografía del guipuzcoano Javier Aguirresarobe consigue pasar desapercibida, lo cual, en una película en la que las luces van y vienen de un lado para otro, se encienden y se apagan y cambian de intensidad como quien cambia de calcetines, es mucho decir.

Poltergeist 2015 - Familia

¿Cómo que sacrificar a nuestro hijo varón al gran Cthulhu? ¡Pero si es el único que sabe actuar de la familia!


Además, Poltergeist no se limita a ser una sucesión de sustos a base de subir el volumen y meter de golpe dentro de campo algo que estaba fuera. Se esfuerza por crear una atmósfera e intenta transmitir una sensación de mal rollo, de desasosiego, y aunque no siempre lo consiga, al menos sí es mucho más de lo que buena parte del cine de terror actual hace.

Al salir del cine oí a un chaval de unos doce años hablar con su padre. Dijo: «Las dos están muy bien, pero la primera tiene más mérito, porque se les ocurrió todo». Estuve por pedirle que escribiera él la reseña, porque ese es el concepto.

 

Sinopsis

Poltergeist

Los Bowen se mudan a una nueva casa, pero pronto empiezan a pasar cosas difícilmente explicables. La situación se agrava por momentos, y es que hay algo que no saben sobre esa casa y el lugar en el que se construyó.

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