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Sitges 2014: El ataque de las minirreseñas vampiro

Minirreseñamos Honeymoon, How I Live Now, Space Station 76, The Last Days on Mars y The Mole Song – Undercover Agent Reiji.

Vamos con nuestra segunda tanda de películas de Sitges 2014, que incluye un par de historias más o menos intimistas con ambientación fantástica (Honeymoon y How I Live Now), un survival horror (The Last Days on Mars) y un desvarío setentero (Space Station 76) de ciencia ficción y… bueno, y a Takashi Miike. Como podéis ver, hay para todos los gustos. ¿Preparados?

Honeymoon de Leigh Janiak

Honeymoon
El debut como directora y guionista de Leigh Janiak es una película de terror psicológico pequeña, centradísima en los actores y muy efectiva. Bea (Rose Leslie, Juego de tronos) y Paul (Harry Treadaway, Penny Dreadful) son una pareja de recién casados empalagosa hasta la náusea. Pasan su luna de miel en la vieja casa junto a un lago de la familia de Bea, donde tienen como vecinos a los únicos otros dos personajes de la película, una pareja que no parece atravesar su mejor momento. Una noche Bea desaparece y Paul la encuentra desnuda en el bosque sin más explicación. Y claro, el incidente y sus inevitables consecuencias les echarán a perder la fiesta de mala manera.

La fotografía, el ritmo y el guión son más que correctos, vaya eso por delante, pero el acierto indiscutible de Honeymoon está en el reparto. El suceso del bosque altera por completo la dinámica de la pareja protagonista, y Leslie y Treadaway llevan la transición entre el acaramelamiento y una tirantez extrema (y si digo extrema, es extrema) con un oficio que ya querrían muchos actores taquilleros más veteranos y arrastran al espectador a su espiral de incomprensión y desconfianza y a una revelación final durante sus últimos diez minutos que no es del todo la que esperábamos y, si creemos las palabras de Bea, sorprende por conmovedora.

How I Live Now de Kevin Macdonald

How I Live Now
Kevin Macdonald (o más bien Meg Rosoff, en cuya novela se basa el guión de How I Live Now) demuestra que se puede contar una historia juvenil de ciencia ficción que no contenga triángulos amorosos ni en la que a los personajes les falte llevar camisetas de «bueno» y «malo». Daisy (estupenda Saoirse Ronan) es una chica norteamericana que pasa una temporada en un pueblecito inglés con su tía, una importante diplomática que apenas está en casa, y sus primos. Durante su estancia, y durante una ausencia de su tía, explota una bomba atómica en Londres y se desata lo que parece la III Guerra Mundial, de la que veremos poco más que sus consecuencias para los jóvenes protagonistas: el estado de excepción, los campos de trabajo, el salvajismo fuera de las zonas controladas.

Tiene algunas escenas pastelosas, sobre todo al principio, pero que sirven para amplificar el contraste entre la idílica vida de la campiña inglesa en tiempos de paz y la espantosa realidad tras el estallido de la guerra. La protagonista se ve obligada a espabilar bien deprisa y ocuparse de su prima pequeña, y menos mal, porque durante los primeros minutos resulta muy insufrible, sobre todo por las frases de revista para adolescentes que se repite y se repite mentalmente desde antes incluso de los créditos iniciales. La película sigue la evolución y maduración forzosa de Daisy a través del horror bélico. Aunque la historia vaya dirigida a espectadores jóvenes y no lo oculte en ningún momento, Macdonald no hace más concesiones que las justas y presenta una película dura, relativamente realista y con momentos tiernos bien conseguidos.

Space Station 76 de Jack Plotnick

Space Station 76
Bigotes, cigarrillos y meteoritos. Vamos con la locura setentera de este Festival de Sitges, la película protagonizada por Liv Tyler y ambientada en una estación espacial que se nota que es futurista porque tiene paredes blancas y un montón de lucecitas, las puertas se abren solas y hay robots que limpian, preparan la comida y hasta hacen de psicólogos a sus habitantes.

Plotnick se vale del aislamiento de la estación espacial para trazar, a partir de la pedrada en el charco que supone la llegada de Jessica (Tyler), un retrato despiadado de la clase acomodada estadounidense de los años setenta, pero que podría trasladarse sin problemas a la actualidad. Sin menospreciar su argumento, que oscila entre la comedia más o menos negra (menos hacia el principio, más hacia el final) y los pequeños dramas personales de una sociedad encerrada en sí misma, Space Station 76 es un ejercicio gamberro de decorado, vestuario, estilismo y secundarios brillantes. Muy, muy curiosa.

The Last Days on Mars de Ruairí Robinson

The Last Days on Mars
A los miembros de un destacamento internacional en Marte solo les quedan diecinueve horas para emprender el largo regreso a la Tierra. Cuando una película empieza con un dato como ese, mal asunto para sus protagonistas. Marko, uno de los científicos que trabajan en la base marciana, cree haber descubierto algo y engaña a sus compañeros para salir a confirmarlo. Peor aún, ¿verdad? Y ya, si se deja caer que los científicos están investigando la posibilidad de encontrar vida en Marte, todos vamos viendo claro que las van a pasar bien canutas. En efecto, las últimas horas sobre Marte van a convertirse en una lucha desesperada por la supervivencia.

Tiene algunos detalles que recuerdan al Alien de Ridley Scott (aunque la amenaza marciana sea algo distinta), pero da la sensación de que son unos detalles buscados precisamente con ese objetivo y subrayados con unos añadidos, como los ataques de claustrofobia del protagonista, que tampoco aportan mucho más a la trama, por otra parte algo predecible. En todo caso, a Ruarirí Robinson le ha quedado una peli de terror y ciencia ficción apañada, con la particularidad de que transcurre en uno de los entornos más hostiles que puedan imaginarse. El buen ritmo, la tensión y algún personaje bien dibujado (el de Kim) casi hacen que se le perdonen fallos de bulto como que, por ejemplo, Marte tenga la gravedad de la Tierra. Buen entretenimiento para pasar el rato.

The Mole Song – Undercover Agent Reiji de Takashi Miike

The Mole Song
Este Festival de Sitges había Miike por partida doble. Además de Over Your Dead Body, inspirada en la historia japonesa de fantasmas por excelencia, ha dirigido también la película que nos ocupa, adaptación del manga Mogura no Uta. Reiji es un policía patoso cuyo jefe le encarga la peligrosísima misión de infiltrarse en un clan yakuza, lo que dará lugar a una sucesión de situaciones absurdas (empezando por la primera escena con Reiji desnudo sobre el capó de un coche a toda velocidad y terminando por… bueno, por la última escena), violencia gratuita (enorme la parte del florero; si habéis visto la peli, sabéis a qué me refiero) y humor bestia.

Miike firma una película divertida, rápida y delirante, una comedia de acción en la que el ritmo apenas decae en ningún momento pese a sus dos horas largas de metraje. Aunque es una película de imagen real, de vez en cuando hay viñetas insertadas para los sueños e imaginaciones de los personajes, y pocas de ellas fallan en arrancar una carcajada al espectador. Porque, como repite varias veces con acierto el impagable hombre de las mariposas, los yakuza tienen que ser divertidos. Si Miike se apunta a dirigir la segunda parte —el manga tiene más de treinta tomos—, yo me apunto a verla.

The Mole Song
¡Más dentro de un par de días!

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