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Spider-Man II, el (escaso) poder de Electro

Spider-man II es básicamente más de lo mismo. Eso sí, parece que Sergi se lo ha pasado mejor escribiendo la reseña que viendo la película.

La culpa de todo la tiene Joss Whedon, no me cansaré de repetirlo. Nos acostumbra a que las pelis de superhéroes sean buenas y claro, luego pasa lo que pasa. Que uno va a ver Spider-Man II y, por pocas expectativas que quiera tener, sale decepcionado. (Aquí, si yo fuera el guionista de la peli, vendría algún chiste sin ninguna gracia.) Y eso que el tráiler ya avisaba de que iba a ser más de lo mismo. Claro que, bien mirado, el tráiler anunciaba una peli sobre Peter Parker sufriendo por enfrentarse a un malo más poderoso que él y que amenaza a su familia… y de eso nada. Sí que hay algo de nuestro amable vecino lloriqueando, pero no más que en cualquiera de las otras películas de Spidey. (Y aquí vendría otro chiste sin gracia.)

Spider-Man 2 - Penjat

La distancia entre la licra, el látex y el ridículo es muy corta.

Y me diréis que, entonces, ¿de qué trata la película? Bueno, os puedo contar el argumento si queréis, pero el tema… no creo que lo tengan claro ni en Sony. Que podían dejar sus manitas quietas. ¿Os acordáis de cuando Disney compró Marvel? ¿De todos los agoreros que temían las películas que podrían hacer a partir de entonces? Pues lo que tenían en mente era esto. Spider-Man II es un episodio de alguna serie del Disney Channel. (Aquí vendría un chiste con gracia. Alguno hay.)[Me recuerdan con razón que las películas de Spiderman no son propiedad de Disney, sino de Sony. De hecho, las de Disney están siendo con diferencia las mejores].

Eh, que eso no es necesariamente malo. Soy muy fan de Phineas y Ferb, pero esto es más bien del estilo Hannah Montana. El gran conflicto emocional de Parker (aquello de prometer al moribundo padre de Gwen que la alejaría de él para protegerla) es como para darle un guantazo con la mano abierta. No se sostiene por ningún lado. Lo cual no desentona, porque en general no hay nada que no esté cogido con pinzas. Max se convierte en Electro y de repente ya no es el admirador número uno de Spidey, sino que quiere matarlo. Harry quiere sangre de Spidey, así que decide matarlo. Que, por otro lado, ya le vale a Parker no dársela. Y Gwen se pasa la película «te quiero, te dejo, te quiero, te dejo». ¡Déjalo ya de una vez, que tienes una beca para Oxford, por el amor de dios! (Y sí, toca otro chiste sin gracia.)

Acabo de tener una epifanía. Ya lo entiendo todo. Alguien ha soltado un gas en Nueva York que convierte a todo el mundo en bipolar. En Spider-Man III se explicará todo. Aunque hay otra opción: que el guión sea una patata. Si le añadimos unos actores que parecen estar pensando en otras cosas…

DeHaan es Osborn

Dane DeHaan es Harry Osborn, el retornado amigo de la infancia de Peter Parker.

Bueno, para ser sinceros, Dane DeHaan (HarryOsborn) y Emma Stone (Gwen Stacy) hacen lo que pueden. Pero hay un dicho que reza que no se puede hacer sangrar a las piedras. Y con ese guión, por más que lo intenten, no hay manera. (Chiste sin gracia otra vez.) Pero claro, ¿cómo esperar que cuiden el guión si ni siquiera se han tomado en serio los efectos especiales? Electro parece sacado de una película de principios de los 90, o de algún videojuego de bajo presupuesto. El Duende Verde no llega al ridículo del maquillaje de Dafoe en trilogía de Raimi, pero también es sonrojante. Los rayos eléctricos son lucecitas de colores. Todo bastante ridículo, la verdad.

Electro

Electro. No es el videojuego, es el de la película de verdad.

Me diréis: has ido a ver Spider-Man, ¿qué te esperabas? Y algo de razón tenéis, pero hace un par de semanas que vi Capitán América II y el nivel es otro. ¡Qué digo el nivel! ¡Ni siquiera es el mismo deporte! Y sí, alguna cosa buena hay en El poder de Electro. No son ni los chistes malos (salvo dos o tres, como el guiño a The IT Crowd) ni el ritmo (la película se hace lenta, larga y aburrida a ratos). Pero sí que es la primera vez en que el espectador ve lo que Spidey ve, con una mezcla de cámara subjetiva y movimientos acelerados. Y Gwen no tiene problemas con que él llegue tarde o por los pelos a los sitios, porque es Spider-Man. En las películas anteriores, y a menudo en los cómics —a principios de los noventa les gustaba mucho, no sé por qué—, Gwen estaba siempre con problemas con eso, y nunca lo entenderé: sales con un superhéroe, ¿qué esperabas?

Pero vamos, que fuera de cosas puntuales la película es infantil, carente de ritmo, y llena de topicazos hasta la saciedad. Y encima el pobre Andrew Garfield no da el pego como Spidey. Os la podéis ahorrar. Eso sí, la escena en los créditos finales que hay siempre en las pelis Marvel la ha rodado Whedon. Avisados estáis.

Sinopsis

Spider-man II: El poder de Electro

Peter Parker sigue debatiéndose entre su amor por Gwen Stacy y su promesa al padre de ella de apartarla de su lado para protegerla. Mientras tanto, un accidente en Oscorp convierte a Max, un don nadie, en Electro, que decide acabar con Spidey. El regreso de Harry Osborn tras la muerte de su padre supondrá aún más problemas para un Peter Parker que no se los espera.

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