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Terminator: Génesis, más de lo mismo pero mucho mejor

La quinta entrega de la franquicia es puro cine de los ochenta y Schwarzenegger está que se sale.

Será mejor que empecemos por el principio. No soy fan de la franquicia «Terminator». Cuando entré en la sala de cine, apenas tenía un vago recuerdo de la segunda entrega y no sabía con qué iba a encontrarme. Recordaba a Sarah Connor y a John Connor. Recordaba a Schwarzenegger y el desnudo de Schwarzenegger, el ridículo y divertido asunto de los terminators apareciéndose completamente desnudos. Y sí, viajes en el tiempo, guerras con las máquinas, todo eso. Pero digamos que mis expectativas no eran altas. Después de todo, no me enfrentaba a una tercera parte, sino a una quinta parte. Quinta parte a la que había precedido una abominable cuarta parte centrada en la trinchera, es decir, un videojuego de guerra aburrido porque para colmo no te dejan jugar. La cosa era limitarse a ver cómo saltaban por los aires cientos de cosas que apenas nos importaban.

Y dicho esto, entremos en la sala. Las luces se apagan y en la pantalla aparece un tipo con cicatrices que dice ser John Connor, líder de la Resistencia. Bien, así que ahí estamos, todavía en la Guerra. Porque sí, cuando Terminator: Génesis arranca lo hace en un lugar parecido a aquel en el que transcurrió la cuarta peli, Terminator: Salvation, pero no con la misma intención. Así que preparaos para asistir a un prólogo decididamente aburridote (si no os entusiasma mucho que las cosas salten por los aires) en el que se produce justo el efecto contrario que en Beyond: Dos almas: si allí el videojuego jugaba a ser película, aquí la película juega a ser videojuego, de nuevo un videojuego aburridote que solo se salvaría si pudiéramos accionar un botón desde la butaca y hacer que todo saltara por los aires, incluido John Connor. Pero no nos desanimemos, porque superado el prólogo la cosa mejora. Y mucho. Qué demonios, muchísimo.

Terminator Génesis - John Connor

El nuevo John Connor es Mr. Cicatrices.


Pero tracemos un arco básico, sin desvelar nada de nada, tranquilos. Estamos en 2029 y la Resistencia encabezada por John Connor (un limitadísimo Jason Clarke) acaba con Skynet. Pero no, claro. En realidad estamos de nuevo en el punto en el que Skynet envía al pasado al primer T-800 a matar a Sarah Connor, para asegurarse de que John Connor no llegue a nacer. Así que sí, estamos en el principio de los principios. Pero como han pasado miles de cosas desde ese principio, hay más de una línea temporal, y en la línea temporal a la que viaja Kyle Reese (un Jai Courtney que parece el Chris Pratt de Jurassic World) Sarah Connor no tiene ni 20 años pero ya conduce camiones de bomberos como si fuera una experta piloto de naves espaciales, cuando todos pensaban que trabajaría de camarera.

En esa línea temporal, Sarah Connor lo sabe todo y ha sido criada nada menos que por un T-800, sí, Schwarzenegger, el Schwarzenegger de Terminator 2, al que Sarah (una más que correcta y divertida y macarra Emilia Clarke) llama Pops. Y hasta aquí os contamos, porque la trama es un rizar el rizo constante y, cómo no, una sucesión de guiños sobre todo a las dos primeras entregas de la saga, todo ello salpicado con persecuciones de justa duración, disfrutables, algunas hasta con guiños a otras películas que será casi imposible que paséis por alto. Nos centraremos en el espíritu de la cinta, porque es idéntico al de Jurassic World. El espíritu es el del cine de los 80. Puro cine de los 80.

Terminator Génesis - Sarah Connor
Con la coartada del regreso de los protagonistas a 1984, la película juega a volver a los ochenta. Y no solo porque se empuñen metralletas de las que se veían en el cine de la época, ni porque los escenarios parezcan sacados del Robocop de Verhoeven (y de las dos primeras Terminator, por supuesto), sino porque se hacen chistes todo el rato, y el sentido del humor gana la batalla —oh, sí— a la épica aburridota. A ello contribuye sobre todo un Schwarzenegger que está que se sale. No físicamente hablando, claro, que el tipo ha cumplido ya un buen puñado de primaveras —aunque el T-800 joven siga conservando ese look Conan que lucía el Arnold de los ochenta—, sino interpretativamente hablando: esta entrega es la que más juega con las posibilidades cómicas del cyborg.

No estamos hablando de disparar a las rodillas (como ocurría en la segunda peli) sino del clásico personaje que se merienda la película. Es decir, sin ese Schwarzenegger que no deja de repetir que puede que sea viejo pero no está obsoleto y cuya omnipotencia ha abandonado la épica para explotar lo gracioso del asunto, la película sería poco más que una cinta de persecuciones con historia de amor y amenaza de fin del mundo y robots que a veces son líquidos y a veces no. Pero Schwarzenegger la convierte en un entrañable homenaje tanto a la franquicia como a cierto cine —y pensamos en Verhoeven otra vez— que pasó a mejor vida sin despedirse.

Terminator Génesis - Pops y Sarah Connor

El viejo Pops y su pelo blanco.


¿Cómo lo hace? Humanizándose. Convirtiéndose en un tipo divertido de sonrisa horrorosa. Y puesto que la franquicia «Terminator» es él, tanto esta película como el resto de la saga (especialmente aquellas partes que con suerte hemos podido olvidar) se humaniza con él. En cierto sentido, Terminator: Génesis tiene algo de reconciliación con el género de cyborgs y viajes en el tiempo, algo que, como en Jurassic World, pasa por volver la vista atrás con acierto.

Bravo por Alan Taylor, el director del piloto de Mad Men y al menos media docena de capítulos de Los Soprano. Y bravo por su equipo, empezando por los guionistas (Laeta Kalogridis y Patrick Lussier), que han sabido dar una nueva vuelta de tuerca al asunto de la familia disfuncional y al hecho de que las nuevas generaciones serán nuestra perdición. Y no, no tengáis en cuenta el asunto de la app definitiva porque solo es otra coartada para hacer volar por los aires algo. Quedaos con el tipo de la sonrisa horrorosa, el bueno de Pops, que es el que ha hecho todo esto posible. Y pasad un buen rato.

Sinopsis

Terminator: Génesis

Cuando John Connor (Jason Clarke), líder de la resistencia humana, envía el sargento Kyle Reese (Jai Courtney) de vuelta a 1984 para proteger a Sarah Connor (Emilia Clarke) y salvaguardar el futuro de la humanidad, un giro inesperado de los acontecimientos le sitúa en una línea del tiempo inesperada. Ahora, el sargento Reese se encuentra en un momento desconocido del pasado y se enfrenta a aliados inesperados, incluyendo el Guardián (Arnold Schwarzenegger), nuevos enemigos y una misión... Restablecer el futuro.

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One Response to “Terminator: Génesis, más de lo mismo pero mucho mejor”

  1. Geek Furioso de la Literatura Geek Furioso de la Literatura dice:

    No entiendo a Rotten Tomatoes e IMDb por darle un suspenso a esta peli. Ya con ser mejor que Terminator Salvation creo que podemos estar contentos.