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The Host (La huésped), galaxias de color de rosa

Una chica. Una chica dentro de una chica. Dos maromos. Un destino.

No suelo perder el tiempo viendo cosas que sé que no me van a gustar. Tampoco sé exactamente lo que me va a gustar y lo que no antes de verlo, claro. Pero hay honrosas excepciones como esta. Había conseguido evitar con éxito el derroche de varias decenas de horas de mi existencia no leyendo ni viendo nada que tuviera impreso el nombre de Stephenie Meyer. Casi lo había conseguido hasta que esta horda de malnacidos que tengo por compañeros me ha obligado a ver un auténtico truño con forma de película para celebrar nuestro primer año en el espacio exterior. No sé, hay gente que celebra su cumpleaños de manera más extraña. Supongo.

The Host (La huésped) se estrenó el año pasado, ya que después de terminar la saga «Crepúsculo» en 2012 por todo lo alto (?) había que seguir haciendo caja de alguna manera. Basada en el libro homónimo de Stephenie Meyer publicado en España en 2009, The Host es una historia de ciencia ficción, o al menos eso es lo que su autora cree haber escrito y adaptado. Porque hay extraterrestres, y todo el mundo sabe que si hay alienígenas ya se le puede poner la etiqueta de ciencia ficción a cualquier cosa, aunque se termine hablando de lo que molan los unicornios rosados. Y que nos quiten lo bailado.

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«Estos de Fantífica no saben dónde se meten»


La película nos sitúa en un futuro cercano en el que una especie extraterrestre se ha hecho con el control de la humanidad. Estos seres son capaces de poseer los cuerpos de los humanos, cuya consciencia se va diluyendo hasta que solo queda la de los invasores. Algunos de los pocos humanos que quedan libres, porque los alienígenas se han hecho con el control prácticamente total del planeta, intentan evitar a toda costa ser poseídos y perderse para siempre en el olvido. Y a ellos pertenece la protagonista Melanie Stryder (Saoirse Ronan) hasta los primeros momentos de la película, cuando está a punto de morir, es capturada y se le implanta uno en su cuerpo. Hasta aquí podría parecer que la cosa no pinta mal: podría haber un giro inteligente, una batalla emocionante entre los supervivientes humanos y los aliens, algo así distópico juvenil en plan Los juegos del hambre. Pero amigos, estamos ante una historia de Stephenie Meyer. ¿Qué esperabais encontrar?

La consciencia todavía presente de Melanie intenta sobreponerse a la de Wanderer, la alienígena que ahora ocupa su cuerpo y la convence —porque se comunica mentalmente con ella— para escapar hasta donde se encuentra su tío (William Hurt) con un grupo de refugiados que intentan oponerse a su inevitable destino. Por allí también anda el antiguo amor de Melanie, Jared Howe (Max Irons), que se niega a aceptar que la chica haya muerto y sido poseída por uno de los extraterrestres. Wanderer consigue convencer a todos de que la consciencia de Melanie sigue en su interior y mientras tanto se enamora también de otro de los chicos del refugio, Ian O’Shea (Jake Abel). Y empieza el meollo. El cuerpo de una chica con dos consciencias, cada una de ellas enamorada de un chico diferente en un ambiente hostil en el que algunos la defienden y otros la miran mal por ser un bicho raro. Eso es The Host; el resto es pura parafernalia de atrezo que aporta poco a lo que la película quiere contar.

The Host - Aliens

Un poco de miedo sí que dan.


Gran parte del nudo de la película se desarrolla en el refugio del tío de Melanie, donde las dos consciencias que habitan su cuerpo luchan por el amor del chico que aman, respectivamente. El resto es la presentación, alguna que otra persecución de los alienígenas a los rebeldes —aunque incomprensiblemente se cansan rápido de ello— y la resolución final, que tampoco es que sea muy larga, así que el marujeo está servido. Los actores dan un poco igual, ya que no hacen que los personajes destaquen para nada. Vamos, que podrían haber elegido a cualquier otro y el resultado habría sigo exactamente el mismo. Quizá la única que destaque un poco sea Saoirse Ronan, la protagonista, que ha demostrado en otras ocasiones que no es mala actriz y hace lo que puede con el calvario que le ha tocado sufrir en esta ocasión. Hasta parece otra después de que Wanderer la posea al principio de la película.

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Venga, que nos montamos un trío sin querer


Por si todo esto no os ha parecido lo suficientemente sonrojante, puedo afirmar sin miedo a equivocarme que los diálogos de la película son de lo peor que he escuchado en muchísimo tiempo. Escuetos, con emociones de cartón y con un humor que parece sacado de otro tipo de cine. Y es de traca, porque muchas veces se utiliza que Melanie hable mentalmente a Wanderer como contrapunto humorístico a algunas situaciones que le ocurren, y madre mía, qué derroche de caspa. Por si fuera poco, el doblaje de la consciencia de la chica deja muchísimo que desear, lo que no hace sino sumar puntos al destrozo audiovisual.

¿Qué de dónde sale el 3 que le he puesto si llevo un ratillo escribiendo perlas sobre la película? Supongo que, en parte, es para que las hordas de fanáticas crepusculeras no nos caigan encima y le hagan un ataque DDoS a la página. Pero vamos a concederle algo a la cinta: no puedo decir que sea interesante ni que se deje ver, porque hay partes realmente soporíferas en las que hubiera preferido estar mirando fijamente los intrincados dibujos que se forman en el gotelé, pero bueno, Saoirse Ronan no lo hace mal, la fotografía del desierto de Arizona siempre mola, hay alguna persecución ridícula que evita que nos durmamos y, al principio, durante los diez primeros minutos en los que no se sabe cómo se va a desarrollar la trama, la cosa pinta mínimamente interesante. El resto es para enmarcar.

Sinopsis

The Host

Nuestro mundo ha sido invadido por un enemigo desconocido. Los seres humanos se han convertido en huéspedes de los invasores, que se han apoderado de sus mentes manteniendo el cuerpo intacto. Casi toda la humanidad ha sucumbido a esta invasión. Cuando Melanie (Saoirse Ronan), uno de los pocos humanos salvajes que quedan, se ve capturada, está convencida de que ha llegado su fin. Wanderer, el alma invasora asignada al cuerpo de Melanie, ya está avisada de las dificultades que implica vivir dentro de un ser humano: las emociones irrefrenables, el torrente de sensaciones, los recuerdos demasiado vívidos… Pero hay algo con lo que Wanderer no contaba: la antigua inquilina de su cuerpo se niega a cederle el control de su mente. Cuando unas fuerzas externas obligan a Wanderer y a Melanie a aliarse, ambas emprenden una incierta y peligrosa búsqueda del hombre al que aman.

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