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Al Brujero de The Witcher se le notan las costuras

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The Witcher es un buen entretenimiento, pero las altas expectativas le sientan mal.

Por fin ha llegado The Witcher a Netflix y los fans de los libros y el juego se han encontrado con un Henry Cavill al que la ropa le aprieta y está a punto de reventar las costuras a causa de sus masivos músculos. No es broma, lo cuentan aquí junto con otras curiosidades.

The Witcher by Colucci
Alejandro Colucci ilustra las nuevas ediciones.

Y si hablamos de The Witcher, hay que hablar primero de los libros, porque aunque gran parte de la popularidad del personaje se debe a los videojuegos, los libros fueron primero.

A mediados de los 80, el escritor polaco Andrzej Sapkowski escribió un cuento para un concurso con Geralt de Rivia, brujo y mutante mata monstruos, como protagonista. No ganó, pero siguió escribiendo relatos en aquel universo. El resto es historia.

El primer libro en publicarse, La espada del destino, recopiló aquellos primeros relatos. En ellos había sentido del humor, adaptaciones de leyendas y cuentos populares, y sobre todo una prosa que fluía y se leía sola y que a menudo recordaba al género negro de Raymond Chandler. Los demás libros de la saga fueron llegando poco a poco y su éxito en Polonia convirtió a Sapkowski en una celebridad.

The Witcher by Colucci
Ilustración de Alejandro Colucci

La saga de Geralt de Rivia llegó a España de la mano de la editorial Bibliópolis (ahora Alamut Ediciones) y se fue abriendo camino en el mundo del fandom edición tras edición. Sapkowski asistió a la Hispacon de 2002 en Barcelona, cuando apenas nadie lo conocía, -nada que ver con cuando volvió a la ciudad condal para la Eurocon de 2016- y aquí podéis leer una entrevista digital que se le hizo entonces y que leída hoy resulta mucho más sabrosa y divertida.

Vale la pena destacar la labor del traductor, José María Faraldo, que ha sido capaz de trasladar la cultura polaca con sus refranes, frases hechas, hablar de los campesinos e incluso comidas a nuestra cultura. La labor de Faraldo es impresionante y se merece toda nuestra admiración.

José María Faraldo, el traductor de los libros de Geralt de Rivia.
José María Faraldo, el traductor de los libros de Geralt de Rivia.

Tras los libros, llegó el videojuego y con él una fama que trascendió al fandom y lanzó a Geralt de Rivia a las manos del mainstream.

Hay que destacar que Sapkowski cobró menos de 10.000 dólares por vender los derechos de sus historias a los videojuegos. Una auténtica miseria. Cuenta las leyenda que estaba enfadadísimo con los creadores del juego, porque en el contrato escribieron mal el nombre del protagonista, “Gerald” de Rivia, y porque los videojuegos le parecían una tontería.

Y, por fin, Netflix, compra los derechos y se lanza a realizar una serie por todo lo alto (ojo, que hace 20 años ya hubo una adaptación al cine, fallida y penosa). Ahora que la hemos visto os podemos contar algunas cosillas.

La serie es buena. Así, en resumen. Tenemos un mundo de fantasía bien plasmado, que sin embargo arrastra algunos peros:

Los efectos especiales. A ver, que estamos acostumbrados a efectos especiales brillantes y magníficos, y aquí, a veces, nos entra un poco de risa. Geralt es un cazador de monstruos y el primer capítulo nos muestra la lucha contra uno de ellos y, ejem, a veces sus patas nos recuerdan a los tentáculos de los de la niña disfrazada de pulpo de Love Actually.

The Witcher Cavill

Parte de la serie se rodó en Hungría, y la producción a veces tenía que acabarse en un tiempo récord. Y eso se nota: algunos monstruos y criaturas parece que hayan sido hechos apresuradamente, por la noche, como si fuese para la función de Navidad del colegio y hubiera que coserlos para el día siguiente a toda prisa.

Algunos decorados también parecen especialmente artificiales. Dan ganas de gritar “¡¡Ese árbol está PINTADOOOO y ese castillo también!!”. Pero quizás en eso, como en otras cosas, todo va mejorando, y en los últimos capítulos o yo ya estaba tan metida en la historia que no lo veía, o es que lo habían solucionado.

Ese aire artificial y tufillo a “cartón piedra” configura una atmósfera muy “fantasy de baratillo” y se refuerza también con un vestuario que a mí me recuerda al de la sota de copas y a otras cartas de nuestra baraja española. A veces parece medieval, y a veces hay lentejuelas y brilli-brillis, y otras, trajes de noche súpersexys y, oye, que yo ya no sé si estoy en un mundo de fantasía o en una gala de fin de año de TVE.

Algo parecido me pasa con las canciones y la banda sonora. Son pegadizas, están muy bien, pero a menudo se alejan del aire medieval que a priori parece que debería envolver la historia.

Castillo en The Witcher

Y todo esto, creo, es lo que ha hecho que The Witcher se compare con Juego de Tronos y salga perdiendo. Son historias diferentes, son enfoques diferentes y, sobre todo, son presupuestos muy diferentes.

Mi último pero a The Witcher es la elección de empezar a contar una historia en distintas líneas temporales, sin dar pistas a los espectadores que no se han leído los libros. Pues oye, que es lógico que al principio te pierdas y que no sepas qué está pasando.

Geralt de Rivia se pasa el día gruñendo y hablando con su caballo.
Geralt de Rivia se pasa el día gruñendo y hablando con su caballo.

Y luego hay que hablar de Henry Cavill, el Geralt que siempre está malhumorado, que murmura “grrr”, “mmmm” o “fuck” con una voz salida de ultratumba. Pues, mira, puede resultar también un poco artificial al principio, pero después, como ocurre con los demás puntos que os comento, me parece mucho más natural y muy acorde con el tono de la historia. Cavill configura un perfecto Geralt y eso que su exagerada belleza (¡este señor es guapísimo, por Dios!) a priori parecía hacerle poco adecuado para el papel.

En cambio, Anya Chalotra, Yennefer, a ratos parece necesitar más madurez para que nos creamos de todo lo que es capaz. Freya Allan, Ciri, es preciosa, pero en la primera temporada aun no he sido capaz de descubrir si es todo lo buena actriz que debería ser alguien con el peso que va a tener en la historia. Y Joey Batey es un Jaskier que a ratos se nos hace insoportable, pero como eso es precisamente lo que quieren conseguir, supongo que cumple con su papel.

En resumen, The Witcher nos ha entretenido, pero no aguanta un análisis muy profundo. Hay que verlo sin pensar, disfrutarlo sin más. Porque, si lo analizas un poquito, se le notan las costuras.

Sinopsis

The Witcher

Geralt de Rivia es un cazador de monstruos que lucha por encontrar su lugar en un mundo que le considera a él mismo un monstruo.

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