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Underworld: Guerras de sangre... otra vez

Underworld Guerras de sangre - Destacada

La última entrega de las aventuras de Selene es igual a las anteriores, para bien y para mal.

La saga de Underworld no está formada, objetivamente hablando, por buenas películas. Tienen guiones planos, tramposos, predecibles y con diálogos de cartón piedra; se preocupan más por ceñir bien la ropa de cuero y hacer ondear las capas que por qué hacer con la cámara. Y todas son, básicamente, la misma película.

Sin embargo, la serie tiene un buen número de fans que acuden en tropel a ver cada nueva entrega. Fans que se emocionaron cuando en 2014 se anunció este proyecto, ya que tras el divorcio de su estrella, Kate Beckinsale, y su productor, Len Wiseman, todo parecía indicar que la saga estaba muerta. Underworld: Guerras de sangre es para esos fans y les da lo que esperan. En ese sentido, hay que reconocer su absoluta honestidad. Si te gustaron las anteriores entregas, esta también lo hará; si no te gustaron, esta tampoco lo va a hacer.

Underworld Guerras de sangre - Lara Pulver

Lara Pulver. Ay.


Guerras de sangre retoma la historia algo después de la peli anterior, aunque había sido anunciada como un reinicio, pero se toma la molestia de empezar con un pequeño resumen de lo que ha pasado hasta ahora. Que se puedan resumir cuatro películas en un minuto ya dice mucho de su complejidad, y esta quinta no va mucho más allá. En esencia, vuelve a repetir lo mismo: la guerra entre vampiros y hombres-lobo se ha desequilibrado, los ancianos son unos incompetentes, hay un vampiro ambicioso y traidor, hay un licántropo más poderoso de lo normal y Kate Beckinsale va embutida en cuero. Todo ello con mucho negro, mucha ropa de cuero sexy, luz negra y acción. La principal diferencia es que Beckinsale está aún más delgada de lo habitual. En serio, está enfermizamente flaca.

El único problema grave que presenta la cinta es que tiene demasiadas explicaciones. Que si lo que puede hacer la sangre de Selene, que si lo que hace la sangre de su hija, que si quién era la madre de fulanito, que si el rollo místico de los vampiros vikingos… Sí: vampiros vikingos rubios, que son como Goku, que cuando se convierte en supersaiyajin le cambia el color del pelo. Y además son pacifistas, aunque a la primera de cambio empiecen a repartir estopa.

Underworld Guerras de sangre - Selene luz

¡Santa Selene!


¿Que por qué son un problema las explicaciones? Porque no tienen ningún tipo de sentido. Y que en un film en el que el espectador ha aceptado creerse lo de la guerra entre vampiros y hombres-lobo, con todo lo que conlleva, o incluso lo de que bebiendo una gota de sangre se acceda a los recuerdos del donante, algo resulte absurdo… bueno, eso es un problema. Encima, esas explicaciones son francamente aburridas: a menudo ya sabemos lo que nos cuentan, a menudo ponen de manifiesto lo absurdo de la historia, y en todo caso resultan lentas e interrumpen el ritmo de la narración.

Y sin embargo, todo eso no importa. Underworld: Guerras de sangre es una mala película, pero ofrece exactamente lo que su público le pide. En ese sentido, es mucho mejor que la saga de Resident Evil, de la que pronto nos llega su enésimo «episodio final», como si no recordáramos que la anterior ya se suponía que era la última.

Underworld Guerras de Sangre - Macizorros

—Voy ceñidísima de cuero que no veas.
—Pues yo no llevo nada. Ya me dirás quién gana.


Anna Foerster se ha estrenado en la dirección —en cine, porque en televisión ya lo hizo con Forastera— con un producto que debería garantizarle el trabajo. Ha conseguido mantener la cohesión estética con las anteriores entregas y eso, en última instancia, es lo que se pedía a esta película. Y además ha conseguido que en el universo de los vampiros Selene deje de ser una rareza como mujer: Semira, el personaje interpretado por Lara Pulver (a quien ya vimos en Al filo del mañana) es una vampira poderosa, intrigante y que no se limita a ser la novia de, la amante de o la madre de. Pulver logra, además, que Charles Dance no se la coma en las escenas que comparten, algo que el pobre Theo James no consigue en su papel de David.

En resumen, Underworld: Guerras de sangre es más de lo mismo. Teniendo en cuenta que es una quinta parte, no creo que nadie se lleve una mala sorpresa. Lo que se puede esperar de ella es lo que ofrece, ni más ni menos.

 

Sinopsis

Underworld: Guerras de sangre

Los licántropos están a punto de ganar la guerra contra los vampiros. La desesperación lleva al Consejo de Ancianos a pedir ayuda a Selene.

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