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Warcraft: El origen, mejor y peor a la vez

Warcraft El origen - Destacada

La esperada película de Warcraft es mejor de lo que muchos esperaban, pero no lo suficiente.

Warcraft: El origen ha tenido problemas y más problemas, y solo la llegada de Duncan Jones, el director de la interesantísima Moon, consiguió poner por fin el proyecto en marcha. Aun así, la verdad es que muchos se esperaban lo peor. Las películas basadas en videojuegos nos tienen acostumbrados a bodrios que solo interesan a los más fans —recordad, por ejemplo, la última de Hitman—, y un director que ha hecho una buena película independiente no es garantía suficiente para un blockbuster.

Warcraft Durotan

Durotan mola todo lo que los orcos siempre han molado.


Sin embargo, Jones ha conseguido hacer una película más que digna, que no aburre en ningún momento, y que tiene un buen puñado de virtudes muy destacables. La principal ventaja de adaptar Warcraft es que tiene el universo ya creado, y eso le ha permitido dar una sensación de verosimilitud en los pequeños detalles que no siempre es fácil de conseguir. Hay siete reinos, hay un mago guardián, hay un consejo de magos, hay artesanos, hay enanos que fabrican armas, pero no hay personajes que nos suelten el rollazo. No hay infodumps. Lo que sí hay es la sensación de que es un mundo entero, de que solo vemos lo que necesitamos ver para el desarrollo de la trama —el boomstick de los enanos, por ejemplo—, pero que hay mucho más por detrás. Todo lo contrario de aquel horror que fue Dragones y Mazmorras.

Aún mejor: Warcraft es la historia de la guerra entre orcos y humanos, no la de unos personajes concretos, y esa historia se construye mediante varias tramas que confluyen, pero sin que ninguna tenga en realidad más peso que las demás. ¿Quién tiene más protagonismo? ¿El orco Durotan o el humano Anduin? ¿O la medio-orco Garona? En realidad, todas sus historias, como la del rey Wrynn, la del brujo Gul’dan o la de Puño Negro, forman parte de un todo mayor.

Warcraft Homenaje

¡Toma homenaje!


Sin embargo, a los fans del videojuego parece no haberles satisfecho. O mejor debería decir a los fans de World of Warcraft, porque a los que solo jugaron a Warcraft allá por los años 90 diría que sí les ha gustado. Quizás el problema sea que, después de horas y horas jugando, ver nunca es suficiente. O tal vez sea que las escenas guiño no son suficientes. Y las hay: batallas entre orcos y humanos a vista de pájaro que podrían estar perfectamente en cualquier buena partida. La cuestión es que, contra todo pronóstico, son los jugones los que más críticos están siendo con la película.

La elección de Dominic Cooper para el papel del rey Wrynn es uno de los principales problemas que tiene Warcraft. Más allá de la risa de que la reina sea Ruth Negga —chiste que solo pillaréis si estáis viendo con nosotros la serie de Predicador—, ninguno de los dos acaba de encajar. A él le faltan años y canas y, sobre todo, majestad. Cooper no consigue ser el tipo al que seguirías a la muerte. A ella le falta esplendor. Se supone que es deslumbrante, rollo Galadriel, pero no pasa de maja.

¡Hulka! Digo... ¡Garona!

¡Hulka! Digo… ¡Garona!


La película, en realidad, es un buen entretenimiento y un agradable homenaje a un juego que cambió la estrategia en tiempo real —ya un día os cuento por qué me enganché a él y en cambio el Age of Empires me aburría—, y no solo tiene un ritmo impecable, sino que está realmente bien construida. Dosifica la información e introduce los elementos que va a necesitar con mucho tiempo y no los olvida, sino que los convierte realmente en parte de la historia. Consigue que te importe lo que le pase a los personajes sin que te tengas que encariñar con ellos necesariamente. Y dura lo que tiene que durar, no tiene nada que sobre.

Quizás el auténtico problema que tiene es que todos esperábamos que fuera mala, muy mala. Tal vez ya habíamos decidido que era mala antes de salir de casa. Y da igual lo que nos encontremos en el cine, ya llevamos la decisión tomada. Mi consejo es claro: dejad los prejuicios, dadle una oportunidad, y disfrutad de una historia que lo único que quiere hacer es entretener. Si se lo permitís, os lo podéis pasar muy bien.

Sinopsis

Warcraft: El origen

El mundo de los orcos se muere, así que su líder, Gul'dan, abre un portal a otro mundo. Los humanos de este nuevo mundo no piensan dejarse conquistar fácilmente.

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