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Star Wars: ¿cómo era la galaxia miles de años antes de las películas? (I)

Cuando los sables láser tenían batería y cable y la Fuerza era algo desconocido: así es la época antigua de la saga galáctica.

Hablar de las eras pretéritas de la saga galáctica de George Lucas, antes del nacimiento de Luke Skywalker, de Darth Vader, del Emperador Palpatine y de la construcción de la Estrella de la Muerte es retroceder miles de años en el pasado y comprobar que, aunque los grandes temas que definen la saga están ahí, hay montones de elementos que eran diferentes a lo que se conoce por las películas. Y es que en algo se tiene que notar la época antigua, cuando los sables láser tenían cables y la Fuerza era un poder místico cuya idiosincrasia no acababa de estar clara. Es la época de Relatos Jedi y Amanecer de los Jedi, dos de las series principales de cómic en las que vamos a centrar en este primer artículo sobre la galaxia de «Star Wars» (donde también hablaremos de algunas novelas y videojuegos), ya que son las que mayoritariamente han definido el Universo Expandido en lo que a tiempos antiguos se refiere.

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Tanto Relatos Jedi como Amanecer de los Jedi se ambientan miles de años antes de Una nueva esperanza. En el caso de Relatos Jedi, su cronología va desde el -5.000 ABY (antes de la Batalla de Yavin) hasta más o menos el -3.986 (dentro de lo que se conoce como Era de la Antigua República), momento en que concluye Redención, la última miniserie que compone el tinglado. Amanecer de los Jedi va mucho más atrás en el tiempo y nos transporta nada más y nada menos que hasta el -25.793, mucho antes de que se fundara la República que sale en las películas.

Pero ¿cuáles son las diferencias de la época antigua respecto a lo que encontramos en la actualidad de la saga? (Entendiendo por actualidad lo que cuentan las películas y las series de televisión). Vamos a verlo.

Armaduras, alquimia y mucha fantasía

Todos estamos de acuerdo en que la space opera como tal no tiene porqué tener tanta rigor científica como la ciencia ficción hard, o siquiera la menos hard de todas. Star Wars es una saga que se inclina más hacia el terreno de la fantasía que hacia la ciencia ficción como tal (aunque haya naves espaciales, pistolas láser y otros artilugios). No deja de ser una saga de aventuras donde priman más los efectos especiales, la espectacularidad y el impacto visual por encima de otras cosas, aun sin dejar de lado los temas filosóficos y familiares que la definen.

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Pero si en las películas el componente fantástico era evidente (los sables láser, la Fuerza, las batallas espaciales, etcétera), al leer los cómics de Relatos Jedi se hace patente que, para sentar las bases del Universo Expandido allá por los años noventa, se trató de alejar al espectador de todo lo conocido e impactarle con todo un elenco de imaginería visual sin precedentes en la saga. Es cierto que el lector/espectador seguirá reconociendo Star Wars, pero aquí hay armaduras de corte medieval (o por lo menos de corte espacio-medieval moderno), hay sables láser (algo diferentes porque usan baterías externas con cable), hay mucha magia conviviendo con la Fuerza y hay bastantes Sith, al contrario que los que aparecen en las películas (regidos por la conocida «Regla de dos» que estableció Darth Bane un par de miles de años después).

En Relatos Jedi no debemos extrañarnos en absoluto si vemos aparecer a un guerrero de dos metros enfundado en una armadura metálica y blandiendo un sable láser, capaz él sólo de poner en jaque a todo un grupo de personajes bastante habilidosos. Los golpes de efecto de ese estilo son lo que hacen que identifiquemos si estamos o no ante una historia alejada de las películas.

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Por citar otro ejemplo, el temible Naga Sadow, considerado uno de los mayores archivillanos que ha habido en la galaxia, empleaba alquimia, magia Sith y el poder del Lado Oscuro para llevar a cabo su propósito, que era crear especies modificadas genéticamente y otras lindezas relacionadas con las religiones antiguas (como perpetuar su existencia en forma de espíritu una vez muerto su cuerpo). Para ello este canalla carismático recurría a todo tipo de parafernalia que no desentonaría mucho en el sombrío castillo de un hechicero de mundo de espada y brujería: libros de papel, una túnica llena de abalorios y adornos, una fortaleza donde hacer el mal y hasta una espada metálica que se puede imbuir con el poder del Lado Oscuro (magia, vamos). Y eso por no hablar de otros grandes señores Sith como Marka Ragnos, Exar Kun, Freedon Nadd (el aprendiz de Naga Sadow) o Ludo Kressh, por citar unos cuantos, que también gozan de su propia popularidad y acciones notorias.

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Los sables láser marcan la diferencia

Para distinguir Relatos Jedi de Amanecer de los Jedi, una serie de otra, no hace falta mucho esfuerzo. Se trata de dos colecciones totalmente diferentes y alejadas en el tiempo (tanto en su cronología interna como en fechas de publicación). Pero sí existe una semejanza bastante significativa: aunque ambas han sido publicadas con muchos años de diferencia entre sí, su propósito es el de arrojar luz sobre las épocas remotas del universo Star Wars. Y ambas lo consiguen.

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Los sables láser son otro de los elementos que caracterizan la época antigua de la saga. Mientras que en Relatos Jedi son una rareza y su uso no está ni por asomo tan extendido como en las películas (sólo algunos personajes los tienen, y el resto usa espadas normales o vibroespadas), en Amanecer de los Jedi son más raros todavía, hasta el punto de que los protagonistas (Je’daii que todavía no conocen el potencial de la Fuerza y se mueven por discusiones filosóficas) nunca habían visto uno hasta el momento en que el antagonista de la serie les muestra el suyo, fabricado muy lejos y con tecnología que escapa a la comprensión de los protagonistas. Por no mencionar algo tan simple como su activación, que requiere del uso del Lado Oscuro.

Algo que siempre ha tenido su gracia y curiosidad es que en los primeros números de Relatos Jedi los sables láser necesitan de una batería externa al propio mango del arma, que va unida a ella mediante un cable. La tecnología evolucionó después, a lo largo de posteriores entregas, hasta los sables láser de las películas. Un sable láser con cable puede provocar que si en algún momento el portador del arma se descuida, alguien pueda dañar su batería y hacer inservible el resto del objeto. Una mención a este tipo de soporte aparece en la primera entrega del cómic La tribu perdida de los Sith, aunque su despropósito, su trama plagada de clichés y su poca relevancia argumental nos impida sacar nada más de provecho.

La tribu perdida de los Sith: Espiral, imagen 2

Ritos, religión y el nacimiento de los Jedi

Por otra parte, Relatos Jedi tiene un regusto muy marcado a ritos ancestrales, religiones y organizaciones milenarias, como lo hay en las películas con los Jedi y los Sith pero mucho más presente, ya que en aquel entonces (hablamos del año -5.000) los Sith campaban a sus anchas por su imperio y eran una amenaza real, a la vista de todo el mundo pese a que se los considerara leyendas. Son bastante diferentes a los de las películas, que operan en la sombra y no aparecen en número superior a dos al mismo tiempo. Amanecer de los Jedi va más allá y, aunque no tiene la ambientación trabajada, la profundidad ni las posibilidades de Relatos Jedi, y con sus muchas carencias, transmite un aura de misticismo que nos lleva a comprender que en aquella época apenas se sabía nada de la Fuerza, considerada poco más que una energía mística que establecía diferencias de nacimiento respecto al resto de los mortales.

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En Amanecer de los Jedi, cuyo título es totalmente literal, asistimos al nacimiento de una primitiva Orden Jedi, aislada en sus orígenes en un planeta remoto (Tython) y con bastante camino por delante y mucho trabajo por hacer (autodefinirse como una organización destinada a hacer el bien, llevar la paz y las relaciones diplomáticas). Relatos Jedi toma un camino diferente, aunque con similitudes, y en lugar de mostrarnos orígenes como tal, su idea es la de enseñarnos, como si de leyendas con componente didáctico se tratase, los temas que hacen de Star Wars lo que siempre ha sido: la lucha entre el bien y el mal, los problemas familiares, las diferencias religiosas, la guerra causada por el ansia de poder, la redención, la venganza y la autorrealización personal, sobre todo en lo que atañe a personajes como Ulic Qel-Droma, Odan-Urr, Nomi Sunrider, Gav Daragon y su hermana Jori, o maestros Jedi como Arca Jeth, Vodo-Siosk Baas o Thon. Todos ellos son como un único bloque que sirve para establecer enseñanzas y saber lo que un Jedi debe hacer en la vida y lo que no. Son el alma de Relatos Jedi y personajes que sirven de modelo para futuras historias de la saga galáctica.

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En Amanecer de los Jedi hay algo de eso, pero en mucha menor medida, pero con más veinte mil años de diferencia entre una serie y otra es normal que todavía no se llegue a esos extremos. Sería, hablando en bruto, como comparar las motivaciones y las acciones de los Homo sapiens con las de los Australopithecus.

Nota bibliográfica

Para la elaboración de este artículo me he basado en los cómics Relatos Jedi y Amanecer de los Jedi, ambas series publicadas en español por Planeta DeAgostini Cómics. Relatos Jedi está recogida en dos volúmenes con encuadernación en tapa dura e incluye las historias (varias de ellas inéditas hasta ahora en español, otras publicadas hace años por Norma Editorial y que aún pueden encontrarse de segunda mano) La Edad Dorada de los Sith, La caída del Imperio Sith, Ulic Qel-Droma y las Guerras de las Bestias de Onderon, La saga de Nomi SunriderEl alzamiento de Freedon Nadd, Señores oscuros de los Sith, La guerra Sith y Redención. La primera entrega tiene 400 páginas y un precio de 40 €, mientras que la segunda tiene 464 páginas y un precio de 45 €. Todas ellas han sido escritas por Tom Veitch o Kevin J. Anderson y cuentan con los lápices de varios artistas como Christian Gossett, Tony Akins o Janine Johnston, entre otros.

Amanecer de los Jedi, serie escrita por John Ostrander y dibujada por Jan Duursema, cuenta por ahora con dos entregas en formato rústica, La tormenta de Fuerza y Prisionero de Bogan, más una tercera (y última) entrega en inglés titulada Force War. Cada entrega tiene 128 páginas y un precio de 14,95 €.

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En siguientes entregas sobre los tiempos remotos de «una galaxia muy, muy lejana» seguiremos repasando más cosas de estos periodos, como las batallas espaciales, las novelas que hay en el mercado e incluso algún que otro videojuego que como The Old Republic, que sirve para introducirnos de manera perfecta en todo el meollo. ¡Estad pendientes!

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3 Responses to “Star Wars: ¿cómo era la galaxia miles de años antes de las películas? (I)”

  1. Teresa Romo dice:

    ¡Buenas! Me gustaría empezar a leer los cómics de Star Wars pero no sé muy bien por donde empezar. ¿Recomendáis algún orden? Gracias!!!

  2. Saludos, Teresa.

    En relación a lo que preguntas, en realidad deberías empezar por la época que más te llame la atención. Si lo que quieres es indagar en la época de las películas clásicas, hay unos cuantos tebeos recopilados en todos en tapa dura (de los que saca Planeta) que sirven para ampliar las aventuras de los personajes como Luke, Han o Leia, e incluso aventuras en solitario protagonizadas por Darth Vader.

    Si lo que quieres es la época antigua de la saga galáctica (a mi gusto la mejor de todas), puedes agenciarte la serie «Relatos Jedi», que está completa en dos volúmenes en tapa dura. También está «Amanecer de los Jedi», que es mucho más nueva, pero para mi no tiene la misma épica que aquella, y su desarrollo es mucho más lento.

    Si por el contrario te gusta la época de las películas nuevas, también hay muchas opciones.

    Y por supuesto, también están los años que vienen tras el final de «El retorno del Jedi» e incluso más allá, ciento cuarenta años después, como es la serie «Legado».

    Como ves, cada época tiene su propia línea de cómics y depende de ti el por dónde empezar. Dependiendo de cuál elijas, hay un par de opciones interesantes, así que podemos recomendarte desde aquí mismo.

    Si quieres una recomendación más directa, te aconsejaría que empezases por «Relatos Jedi» (verás muchas cosas familiares de la saga, aunque la historia ocurra cuatro o cinco mil años antes) o bien por «Herederos del Imperio», que aunque la serie (recogida en un único volumen por Planeta) esté (ambientada años después de «El retorno del Jedi», no hay que saber nada más y con ver las películas es suficiente (lo mismo podemos decir de «Relatos Jedi»).

    Cualquier duda, estoy por aquí.