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Star Wars: ¿cómo era la galaxia miles de años antes de las películas? (y II)

Segunda y última parte de nuestro repaso a los tiempos antiguos de la saga galáctica.

En la primera entrega de nuestro repaso a los tiempos antiguos de la saga galáctica Star Wars vimos elementos más que suficientes para poder distinguir las películas del otro material publicado en forma de cómics, novelas y videojuegos, tales como el acercamiento a la fantasía, detalles sobre los primeros pasos de la Orden Jedi o sables láser que funcionaban con cable y batería. Pero aún hay muchas más cosas que definen las eras pretéritas, antes de que Anakin Skywalker iniciara su propia saga familiar y la Princesa Leia se convirtiese en la Jefa de Estado de la Nueva República.

Esta es la segunda (y última) parte de nuestro repaso a la era antigua de Star Wars, así que no os marchéis, que todavía que va para largo.

El avance tecnológico y la religión

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Una de las principales diferencias entre los tiempos viejos y los nuevos es el nivel tecnológico, sea de la República, el Imperio Sith o cualquier otra civilización que encontremos por la galaxia. Quien solo haya visto las películas, jugado a según qué videojuegos o leído determinadas novelas se habrá dado cuenta de que los rebeldes, por ejemplo, ganan sus batallas (y las pierden, todo sea dicho) gracias a la tecnología, lo que se traduce en mejores cazas, mayor preparación con simuladores de vuelo, droides astromecánicos, saltos al hiperespacio cuando convienen, etcétera. Con el Imperio Galáctico del Emperador Palpatine ocurre lo mismo: su apabullante tecnología y las arcas llenas de créditos con los que cuenta son una fuente constante de cazas TIE, academias de adiestramiento, destructores estelares y un tremendo etcétera; incluso el villano Darth Vader precisa de la tecnología para burlar a la muerte tras su nefasto combate con su antiguo maestro, aunque una de sus principales motivaciones es la Fuerza (religión más tecnología, potente combinación).

En las películas los vehículos, las prótesis, el bacta, las naves espaciales, los edificios… todo eso es lo que entra por los ojos al espectador. Si en ellas el argumento de fondo era la lucha milenaria entre Jedi y Sith, en Relatos Jedi (edición de Planeta DeAgostini Cómics, dos volúmenes) y en Amanecer de los Jedi (la otra serie sobre los tiempos antiguos, también en Planeta) las obligaciones morales, la lucha de poder y el autodescubrimiento están más arraigados, como si sus creadores hubieran optado por prescindir de Industrial Light & Magic para centrarse sólo en los temas que siempre han definido a la saga galáctica, pero a un nivel más profundo.

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En Relatos Jedi se deja de lado el aspecto militar y ajado de las naves rebeldes y la frialdad de las imperiales por un look muy diferente, con un tono mucho más antiguo y extrañas formas que recuerdan a grandes veleros voladores y a insectos gigantes. Mostrar los cambios que supone el avance en la cronología de un universo de ficción es lo mejor que se puede hacer a la hora de dotar a una saga larga de realismo y sensación de continuidad, de que la ficción está viva.

Amanecer de los Jedi, por ejemplo, va mucho más allá e incluso los protagonistas suelen llevar muy poca indumentaria o accesorios que les ayuden en sus aventuras. Por no decir que no hay viaje hiperespacial y los edificios carecen de todo adorno decorativo o elementos electrónicos más allá de lo estrictamente necesario, a diferencia de las películas u otras series de cómic ambientadas mucho más adelante en el tiempo. Hablamos de hace veinticinco mil años, y eso se tiene que notar.

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Para muestra, no hay más que echar un vistazo al Coruscant de hace unos miles de años (en la imagen de arriba), radicalmente diferente del que puede verse bajo el mando de la Antigua República o el Imperio Galáctico, más cercano al que imaginó Ralph McQuarrie que al que finalmente se vio en las películas (y sí, también hubo una importante batalla sobre sus cielos).

Las batallas espaciales

Son otro de los elementos propios de la saga (de lo contrario, no se llamaría Star Wars), y las antiguas contiendas también cambian bastante respecto a las de las películas, debido sobre todo a una tecnología más arcaica, que podríamos considerar el resultado de combinar las batallas navales de nuestro siglo XIX (espadas, galeones y armas de fuego manuales) con los propulsores espaciales. La diferencia respecto a las películas es que en Relatos Jedi entran en juego muchos más elementos, como jinetes que cabalgan bestias voladoras, espadas, armaduras y magia, pero sin dejar de lado los rayos láser (memorable la batalla que tuvo lugar en Onderon, por cierto).

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En este aspecto, destaca el uso de los poderes de la Fuerza a la hora de influir en las tropas y favorecer así la victoria. Por ejemplo, la esfera de meditación Sith (como la que usaba Naga Sadow hace mucho tiempo) era un tipo de nave que permitía proyectar los poderes del Sith y crear ilusiones y terrores para atemorizar a las tropas enemigas o darle un subidón de moral a las propias. Y para eso había que ser condenadamente bueno y poderoso en lo tuyo (un gusano gigante, con afilados colmillos y doscientos metros de longitud en mitad del espacio te quita las ganas de vivir sí o sí). Lástima que en los años más recientes de la saga haya caído en desuso y ni siquiera el Emperador Palpatine haga uso de ella en El retorno del Jedi (durante la Batalla de Endor), prefiriendo un enfrentamiento más clásico y personal: ya sabéis, sables láser, rayos de fuerza y mucha palabrería de la que hace sacar espumarajos por la boca.

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Las historias ambientadas en los tiempos antiguos, sencillamente, llevan las batallas espaciales a otro nivel en lugar del típico enfrentamiento entre naves para ver quién es el mejor piloto o el mejor comandante, y ahí los Sith tienen un papel fundamental en la historia, ya que reúnen flotas enteras para barrer del mapa a la República. En otras palabras, más brutalidad y salvajismo, sin subterfugios.

La diferencia de entornos

Estamos acostumbrados a que aparezcan entornos singulares en las películas: un mundo desértico, un mundo cubierto totalmente por agua, o un planeta lleno de vegetación que sirve de refugio a un anciano maestro Jedi. Pero la galaxia es muy amplia, tanto que las posibilidades son casi infinitas. Es por eso que los cómics, las novelas o los videojuegos son una buena forma de explorar esos mundos que pasarían desapercibidos a aquellos que únicamente se contenten con los episodios I a VI cinematográficos.

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El cine es más restrictivo en muchos aspectos. En sus inicios, Star Wars necesitaba buscar localizaciones reales que sirvieran de modelo para el exotismo de sus muchos mundos, y en ese sentido cuenta con una limitación que no tiene un autor de cómic o de novela. Hasta que llegaron los efectos digitales por ordenador y todo pasó a ser posible, claro, pero esa es otra historia.

La cuestión aquí es que Relatos Jedi, por ejemplo, tiene una variedad de entornos mucho mayor que la de las películas. Mientras que durante la época de la Guerra Civil Galáctica (episodios IV a VI) la tecnología y la exploración de lugares que sirvan de interés a los protagonistas es mucho más limitada (debido a sus propias aspiraciones o a la pérdida de fe en las leyendas, por citar dos opciones), en Relatos Jedi se da el caso contrario: son tantos los lugares visitados por el lector que la sensación de inmersión en la saga galáctica es bastante más amplia.

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Por ejemplo, podemos ver altas montañas con ciudades resguardadas dentro de ellas, o templos milenarios repletos de sabiduría, torres e incluso ciudades Sith cuyos terroríficos pasillos nos negaríamos a recorrer. Y todo ello salpicado por la fauna y flora local, por raras especies alienígenas y vegetación, porque… ¿qué sería un entorno de ciencia ficción o fantasía sin todas esas cosas?

Videojuegos: The Old Republic y Knights of the Old Republic

Para terminar de hablar de los tiempos antiguos de la saga no podemos dejar pasar la oportunidad de recomendar algún videojuego relacionado. Algunos de ellos son ejemplos perfectos de todo lo dicho anteriormente, y además suponen una experiencia Star Wars como ninguna. Los más idóneos son sin duda los dos juegos de rol que forman la serie «Caballeros de la Antigua República» (más comúnmente conocidos como «Kotor»), distribuidos por LucasArts y desarrollados por BioWare. Aunque el segundo es poco más que una especie de repetición del primero, sigue siendo una buena opción para sumergirse en lo que es Star Wars.

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Aparte de encontrar todos los temas propios de la saga (como la lucha Jedi contra Sith, la redención, el uso del poder, la ambigüedad moral, el compañerismo y un largo etcétera), veremos un montón de entornos ajenos a las películas y donde encima seremos los protagonistas. Aquí no nos vamos de la historia en poco más de dos horas, sino que nos sumergimos en una aventura mucho más larga, que forma parte de lo que vuelve el mundo del videojuego tan lucrativo e interesante.

Pero la mejor aproximación de todas ha sido el último videojuego publicado de la saga, el MMORPG The Old Republic, una ampliación del Universo Expandido totalmente diferente, profunda y detallada, llena a rebosar de todo lo que podría resultar familiar a un «starwasero». Es donde verdaderamente experimentaremos la saga galáctica en las eras pretéritas, con todos los temas que la definen y con una calidad gráfica bastante respetable (posiblemente sea el juego de Star Wars con mejores gráficos hasta la fecha, asignatura que siempre ha estado pendiente en los juegos de la saga).

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Lugares como Tython (el planeta donde nació la Orden Jedi), Korriban (todo un lugar legendario de la Orden Sith) o Taris (la ciudad que fue el centro galáctico antes de Coruscant) están plasmados con maestría y ganas de contentar a los fans. Aspectos como el sonido ambiente, la banda sonora (con música que recuerda a los temas de John Williams, pero al mismo tiempo es diferente), la iluminación o los detalles del entorno como árboles, ríos o las estrellas que iluminan el cielo lo convierten en la mejor experiencia Star Wars. Es una pena que el juego necesite una cuota de pago para disfrutar de todo su contenido, pero para quien no quiera gastarse un solo crédito, también tiene opción gratuita, más que suficiente para probar todo su potencial.

Y hasta aquí la saga en los tiempos antiguos. Sin duda habrá más en un futuro, pero mientras tanto… ¡que la Fuerza os acompañe!

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