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Assassin's Creed: El Cakr, el Egipto medieval visto por Hawk

La quinta entrega de los Asesinos en formato bande desinée se traslada al Egipto del siglo XIV.

Puede que la historia de Desmond y el Animus en los Assassin’s Creed más recientes se haya ido diluyendo hasta quedar prácticamente en nada, pero hasta que cambien las mareas en Ubisoft Montreal aún podemos satisfacer nuestra curiosidad por la saga de videojuegos en formato cómic. Para eso tenemos la serie escrita por Eric Corbeyran y dibujada por Djillali Defali para el mercado franco-belga, que expande parte del universo de la franquicia que quienes llevamos disfrutándola desde la, admitámoslo, algo aburrida primera aventura protagonizada por Altaïr queremos ver completada de alguna manera. Y Ubisoft, al menos hasta que no probemos Assassin’s Creed: Syndicate, no parece estar por la labor de invertir más dinero en el pobre Desmond y sus peripecias con la máquina de retrosujetos.

Assassin's Creed - Hawk
El Cakr, quinta entrega de las aventuras de los Asesinos en formato bande desinée, llega algo tarde en español: en Francia se publicó hace dos años, cuando estaba a punto de salir, o ya había salido, Black Flag, el de temática pirata. Si la dicha es buena no importa el retraso, y más teniendo en cuenta que Black Flag tampoco aportó demasiado a la trayectoria presente de los Asesinos. En cualquier caso, El Cakr nos ofrece un poco de trasfondo sobre lo que nos estamos perdiendo en los juegos, y de paso la serie donde se engloba presenta nuevos personajes y situaciones que no hemos visto en pantalla, por no decir otras épocas de la historia tanto o más interesantes que las que nos proporcionan los videojuegos, aunque en versión acelerada.

Echando la vista atrás, nos encontramos con que El Cakr forma parte de una serie cuya lectura es recomendable seguir en orden y, esto es impepinable, habiendo jugado a alguno de los juegos, por lo menos hasta La hermandad (todavía protagonizada por el florentino Ezio Auditore). En caso contrario, si eres de los que todavía no ha jugado a los juegos y te acercas a estos cómics franco-belgas, te perderás la gran mayoría de las referencias y no tendrás los detalles sobre algo tan crucial como que Assassin’s Creed trata de una lucha milenaria entre dos organizaciones secretas conocidas como Templarios y Asesinos, y que entre medias hay una civilización desaparecida y muy desarrollada tecnológicamente cuyos restos son muy codiciados por ambas facciones.

Assassin's Creed El Cakr - Página

El nuevo sujeto de pruebas da miedo.


Salvando la poca calidad de la primera entrega de la serie BD, titulada precisamente Desmond, las siguientes entregas aumentan el interés del aficionado y nos presentan el final del imperio romano y el Egipto de la Edad Media, cada una de ellas perfectamente ambientada y con detalles que les dan su propio sabor. Por ejemplo, el retrosujeto (la personalidad que encarna quien usa el Animus) protagonista galo del ciclo romano tiene una posición elevada y vive en Lugdunum, mientras que el protagonista de este ciclo egipcio al que pertenece El Cakr es una figura misteriosa que viste de acuerdo a la época y da un toque de frescura al universo del videojuego.

El dibujante de la serie es otro cantar, porque aunque Djillali Defali no sea mal dibujante, da la sensación de que este apartado podría haberse cuidado mucho más, sobre todo teniendo en cuenta que hablamos de BD y en ese territorio se cuida sobremanera el aspecto gráfico. Es cierto que se nota una evolución, y ya en el cuarto álbum, Hawk, vemos una intención de cambio y se nota bastante la mejoría, hasta que en El Cakr vuelven a introducir cambios estéticos a que mí personalmente no me han convencido mucho pero que se compensan con el tratamiento de la historia y los avances de los templarios en materia tecnológica.

Assassin's Creed - El Cakr y el ankh
Lo que sí me ha gustado, en cambio, es la forma de tratar el argumento, con personajes de la Hermandad que sienten afecto por algunos de su grupo, el hecho de que una mujer también puede encarnar a un retrosujeto masculino, los nuevos objetos de la antigua civilización a conseguir (un ankh y un cetro de poder) o qué es lo que ocurre cuando el retrosujeto en cuestión muere de forma repentina. Es también de agradecer que Desmond no sea el único aspirante a usar el Animus, ya que, como todos los aficionados al videojuego saben, existen otras células de los Asesinos con sus propios sujetos de pruebas. En este caso, nos referimos a Jonathan Hawk, cuyo retrosujeto es El Cakr, un Asesino que vivió en el Egipto de mediados del siglo XIV.

En definitiva, la serie BD de Assassin’s Creed, y por ende El Cakr, es una buena serie de cómic si sigues la saga de videojuegos. Sin duda podría ser mejor, pero satisface el ansia por conocer más, aunque el formato elegido de 48 páginas por álbum dé para poco y nos deje con ganas de más, sobre todo al terminar El Cakr y su potente cliffhanger. Y no termino sin añadir que un videojuego centrado en el antiguo Egipto sería digno de ver.

Sinopsis

Assassin's Creed: El Cakr

Mientras Jonathan Hawk, el sucesor de Desmond Miles, desenmascara al traidor que se ha infiltrado en su célula, su retrosujeto El Cakr libra una lucha descarnada contra los Templarios por hacerse con la posesión del Cetro de Aset. En un Egipto convulsionado por el asesinato del sultán An Nâsir Muhammed, el bastón de la diosa es una baza primordial porque proporciona importantes poderes al que lo posea... ¡y a los demás!

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