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Colder: Mala semilla, la locura nunca viene sola

Continúan las aventuras heladas de Declan y su poder de sanar la locura. Esta vez con dedos.

Quien llegaría siquiera a imaginar que los dedos pudieran ser semillas. Nadie más que Paul Tobin y Juan Ferreyra, quienes ya nos pusieron los pelos de punta en el primer arco argumental de Colder con el villano principal, Nimble Jack, y su protagonista, Declan, el helado humano con la capacidad de curar la locura a base de rebajar su propia temperatura corporal. Pero sí, los dedos son semillas y los grandes protagonistas absolutos de Mala semilla, la continuación directa de donde se quedó el primer arco y una nueva muestra de la imaginación del guionista y el dibujante.

Dedos, dedos, dedos. Dedos amputados, dedos cortados, dedos cercenados y dedos plantados, nunca algo así ha dado tanto juego, especialmente a la hora de presentar una historia de terror. Los dedos, esas curiosas terminaciones de nuestras manos que son capaces de hacer cualquier cosa, desde marranadas nasales hasta tocar un instrumento musical, son la obsesión del nuevo villano, quien los ve como semillas para su jardín. Pero la cosecha lleva tiempo echándose a perder, y los frutos crecen podridos y contaminados. Y la culpa no es de nadie más que de Declan.

Colder-Swivel2

Si bien Tobin dejó el listón muy alto con Nimble Jack, de nuevo arremete con otro villano que está a la altura, aunque su premisa es bien distinta. Se trata de un señor mayor de traje negro y sombrero, no ya psicótico como el primero, sino en principio más calmado y con autoridad, una figura incluso triste. Hasta que le da por rebanar los dedos de la gente en plena calle. Eso no hace que se desprenda de la aureola de melancolía que lo rodea, pero ahí radica el horror que se le ha querido transmitir al personaje. Podría ser la pesadilla de cualquiera, sobre todo cuando descubrimos que está hecho de dedos, unos dedos larguísimos que pueden hasta devorar una persona. Pero Swivel, que así es como se llama el señor de negro a quien nunca vemos los ojos, no mata a placer, sino que se limita a amputar dedos con su cuchillo curvo.

Una vez más, el apartado artístico a cargo de Juan Ferreyra es lo más destacado de Colder: Mala semilla. El dibujante consigue unos colores y un diseño de personajes con una cualidad pictórica fuera de toda duda y que casan muy bien con la historia de terror que tenemos entre manos. No es el cómic que regalarías a tu sobrino, ni a cualquier persona con dos mínimos de sensibilidad, porque en ocasiones es bastante desagradable e impactante, pero no en el sentido del mal gusto. Colder es muy elegante en la forma en que plantea el mundo de la locura y los excesos de la mente.

Colder: Mala semilla - Rata

Ese mundo de la locura no nos sorprende como lo hizo el primer arco argumental de Colder, algo que se le podría achacar como negativo a Mala semilla. Pero el mundo de la locura es el que es, no se puede cambiar, así que se trataba de ser continuista y lo consigue, mostrando escenas similares a las de la primera parte y otras nuevas que le sacan potencial a ese mundo. Ahora incluso se pueden atar cabos y le damos sentido (si es que lo tiene) a ciertas criaturas que habitan ese mundo. Por su parte, Declan sigue aprendiendo de sus poderes y puede que con el tiempo se convierta en todo un superhéroe, uno con un poder muy poco convencional, todo hay que decirlo.

La locura, concluimos tras todo esto, es que nunca muere.

Sinopsis

Colder: Mala semilla

Tras su encuentro con el psicótico Nimble Jack, Declan trata de seguir con su vida, pero sus poderes no dejan de aumentar. Ahora su conexión con el mundo de la locura es más fuerte que nunca. Y un ser demoníaco, Swivel, desea continuar lo que Nimble Jack comenzó.

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