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Happy!, una buenísima idea que falla en la ejecución

Lo nuevo de Grant Morrison deja una buena sensación, pero no es redondo.

Grant Morrison siempre me ha parecido un autor más interesante que bueno. Con todo lo que he leído de él me ha pasado lo mismo: la idea me ha parecido buena, y pensando en ella después de leerlo me ha gustado, pero su lectura ha ido a trompicones y narrativamente he visto errores de bulto. Y Happy! no es una excepción. La idea (un tipo duro y chungo empieza a ver al amigo imaginario de una niña secuestrada) da para mucho, y hay un par de giros interesantes. Pero… meh.

Los dos giros que digo deberían ser asombrosos, pero están tratados con torpeza y pierden ese efecto sorpresa. Y lo que es peor, a Morrison ni siquiera parece importarle. Es como si hubiera asumido que fallaba y no se hubiera molestado en arreglarlo.

Happy! - Iglesia

La sutil diferencia entre milagro y deus ex machina, o: ¿cómo he llegado a esta iglesia?


Aunque el gran problema de Happy! es el ritmo a trompicones que tiene. Está lleno de elipsis que no funcionan, hasta el punto de que he llegado a tirar para atrás, pensando que me había saltado alguna página. Y es que una elipsis se basa en que el lector sea consciente del salto, de que hay algo elidido, pero a la vez sea capaz de establecer un vínculo entre el antes y el después de esa elipsis. Y aquí no siempre es fácil. Por supuesto, una vez se sigue leyendo se rellena el hueco, pero la narración se resiente. Chirría. Y para acabarlo de arreglar, hay saltos de un personaje a otro y diálogos en los que se habla de un tercero muy al principio, cuando el lector aún no sabe quién es quién, con lo que la sensación de confusión es aún mayor. Conforme avanza la historia (y el lector tiene más información con la que rellenar los huecos) todo se va volviendo más fluido, pero el primer tercio hace aguas.

Happy! - Nick Sax

Nick Sax es un cabrón.


Por suerte, Darick Robertson compensa con un dibujo casi perfecto. Tras su genial trabajo en The Boys, junto a Garth Ennis, aquí vuelve a demostrar que es capaz de hacernos ver lo más sucio y asqueroso de nuestro mundo sin necesidad de enseñarlo. Y es que todo da mal rollo, casi diríamos que vemos el mundo a través de los ojos cínicos y asqueados de Nick Sax, y cuando nos encontramos con algo realmente grotesco, o verdaderamente asqueroso (un viejo yonki vestido de Santa Claus vomitando, una bala reventando la cabeza de alguien), resulta menos repulsivo. En un mundo de mierda lo más bajo, al menos, es como se espera que sea, y por eso molesta menos.

Happy! - Puerta

Nick Sax es lo peor, y ni siquiera nos cae bien. Quizás porque tiene algo de nosotros.


No es un mal cómic. Se lee bien, sin la sensación de que sobren cosas o de que la trama no avance. De hecho, a ratos avanza tan deprisa que se intuye la voluntad de no dejarte parar a reflexionar sobre lo que estás leyendo, para que no se caiga el castillo de naipes. Porque la historia tiene tantas trampas, tantos deus ex machina y tantos McGuffins que cuando se frena un poco amenaza derribo. Curiosamente, en esas escenas suele haber una elipsis al final y a otra cosa. Por ejemplo, la partida de cartas con su final elidido porque en nuestra cabeza seguro que es más sangriento. Pero claro, si siempre vas a usar ese recurso corres el riesgo de que el lector empiece a no creerse que el personaje sea tan duro y peligroso. O peor, que cuando sí lo enseñes rechine el umbral de credibilidad del lector.

Happy! - Viñeta

Robertson se lo ha tomado mucho más en serio que Morrison.


Grant Morrison me ha vuelto a dejar con la misma sensación: podría ser un gran cómic, pero es mejor en mi cabeza que en sus páginas. La idea de introducir el elemento fantástico (el unicornio Happy) como contraste con lo nauseabundo del mundo que nos presenta es buenísima, pero a la hora de la verdad está lejos de lo que podría haber sido. Robertson, en cambio, cada día me gusta más.

Sinopsis

Happy!

Nick Sax es lo peor: un expolicía drogadicto y alcohólico que se gana la vida como asesino a sueldo. Y ahora, encima, ha empezado a ver un unicornio azul con alas, el amigo imaginario de una niña secuestrada. Solo que es imaginario, pero existe. Y no le va a dejar en paz hasta que la rescate.

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