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Paper Girls: Stranger Things y repartidoras de periódico

La nueva serie de Vaughan es una delicia ochentera con viajes en el tiempo y extraños seres que cabalgan dinosaurios.

Ahora que Stranger Things ha puesto de moda el revival ochentero, televisivamente hablando, veamos qué ocurre cuando ese revival se produce en el mundo del cómic y lo firma nada menos que el siempre fiable Brian K. Vaughan junto al dibujante Cliff Chiang. ¿Y qué es lo que ocurre? Que por el momento, a siete números de su arranque, Paper Girls es un verdadero alucine. Lo es porque Vaughan no tiene miedo a imaginar sin límites y eso convierte cada una de sus obras en un nuevo mundo increíblemente fascinante, un nuevo mundo con sus nuevas reglas y sus nuevos habitantes.

Porque Vaughan es un maestro a la hora de crear personajes, y no teme crearlos tan distintos como le resulte posible de aquellos a los que estamos acostumbrados incluso los que leemos (mucha) narrativa (en viñetas o no) fantástica: ¿Que le apetece crear un robot cuya cabeza sea un televisor? ¡Lo crea! ¿Que le apetece que el mundo se divida entre una especie de Montescos y Capuletos que en realidad son gente con cuernos y gente sin cuernos, como en Saga? ¡Lo hace! ¿Que, en este caso, decide que un puñado de chicas que reparten periódicos van a viajar al futuro y se van a encontrar gente (o lo que parece gente) que cabalga dinosaurios? ¡Adelante!

Paper Girls - Erin

Aquí Erin, la protagonista.


Ese afán por llegar tan lejos como le apetezca ha dado a la narrativa de viñeta fantástica un montón de personajes fascinantes y verdaderamente únicos a los que debemos sumar a Erin, la protagonista de este Paper Girls, y, por supuesto, el mundo que le rodea, que está lleno de gente muy extraña (algunos deformes, otros con aspecto de exhippies creciditos, y lo que parecen soldados con sus armaduras blancas casi de caballero andante a lomos de lo que parecen pterodáctilos). La cosa arranca un día cualquiera de 1988 en el que Erin debe incorporarse a la brigada de chicas que reparten periódicos por un lugar llamado Stony Stream, y, además de chavales con ganas de fastidiarlas, descubren un aparato en un sótano que va a cambiarles por completo la vida.

Es accionar un par de botones y que todo a su alrededor cambie. Que empiecen a encontrarse con seres extraños que hablan en un idioma que ninguna de ellas entiende, y que parecen estar divididos en dos grupos, dos grupos en lucha, en aquella otra Tierra a la que parece haberles dado acceso la máquina en cuestión, y de los que no van a saber de quién fiarse. Porque unos dicen haber venido a luchar contra los otros, porque los otros son los malos, y los otros dicen exactamente lo mismo. ¿Y a quién darle la razón? ¿A los que parecen abatidos por los que parecen los buenos, o a estos supuestos buenos, que parecen soldados? Hum, pero a todo eso ya llegaremos porque, por el momento, en España se ha editado un primer número, en grapa, que ya anticipa todo lo que vendrá.

Paper Girls - Grupo

Erin con el resto de «paper girls».


El dibujo de Cliff Chiang es, sencillamente, perfecto. Parece que Vaughan se rodea, sin excepción, de dibujantes que saben exactamente lo que quiere y cómo lo quiere. Porque las historias de Vaughan reclaman un tipo de dibujo, y en ese sentido, Chiang es pariente muy cercano de la Fiona Staples de Saga, tan cercano que se diría que ambos han estudiado en una especie de escuela para dibujantes de historias de Biran K. Vaughan. ¿Y cómo es este dibujo? Tiene ese aire retro, y por qué no, juvenil, que permite que todo, incluidos los personajes que tiene un televisor por cabeza, encaje. Hablando de personajes con televisores por cabeza, atentos a la pesadilla con la que empieza la aventura de Erin, al momento en el que muerde la manzana prohibida y a la tipa que se le aparece: nada menos que Christa McAuliffe, una de las integrantes de la tripulación del Challenger, que ardió, como el resto, porque quizá tenga algo que ver con lo que Erin está a punto de vivir. Eh, no sé, no son más que suposiciones, pero quién sabe.

Paper Girls - Halloween

Es la mañana de Halloween y aún hay tíos disfrazados… ¿O son otra cosa?


En cualquier caso, entusiasmo absoluto por este primer arco y por el ambiente ochentero, los walkman, las cazadoras de instituto, los chalecos, los cortes de pelo a lo Diana Ross y las chicas —sí, todo chicas— en bicicleta repartiendo periódicos, una profesión casi tan antigua ahora mismo como… ¿cuál, la de repartidor de Colajets?

No queremos desvelar demasiado, pero la cosa tiene que ver con viajes en el tiempo. Hay un momento clave, casi de Regreso al futuro, en el que el universo no implosiona pero debería haberlo hecho, a juzgar por todo lo que se nos ha dicho siempre sobre los viajes en el tiempo, y aquí Vaughan de nuevo reescribe las reglas, porque sólo así, prescindiendo de todo tipo de límites, puede crear esos universos poderosamente personales, tan suyos. ¿O no seríamos capaces de distinguir cualquiera de sus obras de entre todas las demás con un mero vistazo a un par de páginas?. Y por supuesto, con algún tipo de lucha entre lo que parecen dos civilizaciones o, cuanto menos, dos especies distintas de lo que demonios sea (¿aliens, humanos del futuro?), y claro, esas chicas de doce años que reparten periódicos y que podrían ser cualquiera de nosotros. Eso sí, en los ochenta.

Sinopsis

Paper Girls 1

El relato comienza durante la mañana de Halloween de 1988, cuando un grupo de cuatro chicas de 12 años, repartidoras de periódicos, descubren la historia más importante de todos los tiempos. Una mezcla de la nostalgia ochentera de película Stand by me con la intriga de La Guerra de los Mundos.

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