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Celsius 2014, o cómo les fue a los tres tenores en el planeta Avilés

Un año más, nos ganamos el odio de quienes no pudisteis acudir a la gran cita de la literatura fantástica en España.

Cuenta orgullosísimo Jorge Argiz, uno de los tres responsables del Celsius 232, que Avilés es la única ciudad real que aparece en la Enciclopedia Galáctica de Star Wars. Y obviamente no aparece como ciudad, sino como flamante planeta en el que se celebró (hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana) un concilio Jedi. La historia de cómo llegó Avilés a convertirse en la única ciudad real capaz de colarse en semejante biblia del fandom tiene más que ver, al parecer, con el cachopo y el buen hacer de su gente que con cualquier otra cosa. ¿O de qué otra manera podía agradecer el guionista de los cómics de Star Wars, invitado en una ocasión a las Jornadas del Cómic de Avilés, lo increíblemente bien que lo pasó? ¿A que no se os ocurre una mejor? Bueno, vale, podría haberle inventado un pasado asturiano a Luke Skywalker, pero, como diría Vonnegut, la cosa no fue así. Y menos mal, porque lo que hizo fue algo mucho mejor: inventarle un pasado fandomita a la ciudad destinada a convertirse en la capital española del fantástico.

Porque en eso se convierte Avilés cada verano.

Celsius 232 - Letrero

Hemos robado algunas fotos sin vergüenza alguna del Facebook del Celsius 232.


Pero vamos con la crónica de esta tercera edición del Celsius 232, la edición de los tres tenores: Patrick Rothfuss, Joe Abercrombie y Brandon Sanderson. Cabezas de cartel indiscutibles de un encuentro que, según las fuentes oficiales, reúne cada año en la ciudad a 40.000 fans del género. Fans que, por ejemplo, pueden darse el gustazo de volver a ver Gremlins en un pantallón gigantesco y al aire libre. Pero lo dicho, vamos con el repaso.

Cruzarte con Rothfuss, un clásico del tercer Celsius

Cruzarte con Rothfuss, un clásico del tercer Celsius


 

Miércoles 30 de julio

Existen pocos lugares en el mundo, y me atrevería a decir que en la galaxia, en los que puedas encontrarte con un par de vogones. Los vogones son los extraterrestres pesados, empeñados en leer sus aburridísimos poemas, con los que topa Arthur Dent, el protagonista de La Guía del Autoestopista Galáctico de Douglas Adams, en su primer viaje. Pues bien, Avilés es uno de esos lugares. Así que mi aterrizaje en la ciudad, como fan fatal de Adams, no puede ser mejor. Nada más llegar y comprobar que no hay una sola nave espacial en el cielo, aunque sí nos sobrevuela el cartel pseudonavideño del Celsius (que brilla cada noche como si estuviéramos en Nochebuena), me encuentro con un par de vogones en una de las casitas de madera en las que se vende de todo, pero sobre todo libros, y que es lo único que puedes visitar cuando llegas antes de que el programa abra fuego.

Sí, los vogones son un pelín feos

Sí, los vogones son un pelín feos


Hablando de programas abriendo fuego, la cosa arrancó con la presentación de la próxima MIRcon, que se celebrará entre el 6 y el 8 de diciembre en Montcada i Reixac (Barcelona). Mientras eso ocurría, fuera había fans con maletas repletas de libros a la caza del escritor.

Y lo curioso fue que ese primer día Patrick Rothfuss, el peso pesado de las firmas, se dejaba ver sin problemas. En mi caso, fue hacerme con un ejemplar de El nombre del viento y cruzarme a Rothfuss de camino a la plaza Mayor. El tipo, muy amable, firmaba ejemplares y se hacía fotos con lectores mientras trataba de completar las correcciones de las galeradas de la novela que Plaza & Janés publicará en octubre. Eso sí, luego el resto de días se encerró en el hotel. Aunque no literalmente. Estaba todo el tiempo en una sala apartada de la planta baja, escribiendo en un viejo ordenador portátil al que a veces enchufaba su teclado, que es realmente prehistórico. No hablaba con nadie. No bebía ni siquiera agua. Solo tecleaba. Estaba haciendo su trabajo, como diría más tarde en su multitudinaria charla.

Patrick Rothfuss - Celsius 232
Los chicos de Presencia Humana revelaron buena parte del elenco que participará en el próximo ejemplar de la revista (el número 4, previsto para septiembre), entre ellos Félix J. Palma, Ismael Martínez Biurrun y Sofía Rhei, y adelantaron que el quinto volumen estará dedicado a la editorial Valdemar y al espíritu de Lovecraft.

Luego llegó el gran Tim Powers y trató de explicarnos por qué nos gusta lo fantástico. «Cuando le preguntas a alguien a plena luz del día qué es lo que más teme, te dirá que una guerra nuclear o que entren a robar en su casa. Pero seguro que ese mismo alguien, a las tres de la mañana y solo en casa, oye en el piso de abajo un ruido como de alguien arrastrándose y lo tiene clarísimo. Ni por un momento piensa que puede ser un ladrón. Está seguro de que es un hombre lobo», dijo. El auditorio estalló en carcajadas, por supuesto. «Hay algo irracional en el cerebro, algo que nos lleva a creer en cosas que no existen, y es con ese algo con lo que yo trabajo», confesó Powers, que contó una anécdota brutal sobre un grupo de gallinas criadas generación tras generación sin ver la luz del sol y a las que se les puso, muchas generaciones más tarde, un simulacro de halcón encima. No era más que un papel con aspecto de halcón que sobrevolaba la granja. Todas empezaron a cacarear y a querer huir. «A eso es a lo que me refiero. Ninguna de esas gallinas sabía de qué era capaz el halcón porque no sabían lo que era. Pero no les gustaba en absoluto. Eso es lo que nos pasa con los fantasmas», sentenció Tim, que también habló de su pasión por la poesía y obligó a Diego García a recitar a Espronceda. Sí, todo muy marciano.

Tim Powers - Celsius 232

Jueves 31 de julio

No os fiéis de su cara de buen chico, porque Emilio Bueso tiene clarísimo que el futuro no existe. Lo dejaría claro sobre todo en la tercera jornada del festival, durante la presentación de Mañana todavía, pero ya empezamos a intuirlo en la de Esta noche arderá el cielo, la novela que publica con Salto de Página, editorial que comparte con un Manuel Vilas que se encargó de cerrar la jornada con una fantasmagórica lectura de poemas en el cementerio. (La lectura no era solo de Vilas, sino del resto de los Hijos de Mary Shelley, comandados por Fernando Marías, que un año más han cerrado todas y cada una de las jornadas con un apeteciblemente terrorífico espectáculo.)

Pero hubo más entre la charla de los chicos y la chica de Mañana todavía y las lecturas de Los Hijos de Mary Shelley, porque Luis Manuel Ruiz también presentó su trepidante El hombre sin rostro y habló de su pasión por los tebeos y de por qué en su libro el primer muerto acaba hecho papilla bajo el esqueleto de un dinosaurio.

Y mientras ocurría todo eso, en el vestíbulo del hotel Brandon Sanderson empezaba a escribir su historia intergaláctica española. Porque sí, es cierto que escribió Legión en un vuelo transatlántico, y también es cierto, dijo, que en Avilés había empezado un relato (que quizá acabe convirtiéndose en novela).

Brandon Sanderson - Celsius 232

Sanderson, keep on writing


Dimitri Glukhovsky sorprendió a todos los camareros de la zona pidiendo un café solo antes de tomar cualquier otra cosa. Que cachopo vale, pero antes un café solo. Y por su parte, Adrian Tchaikovsky también sorprendió a todos por su pasión lectora. Para reconocerlo bastaba con buscar un tipo leyendo, porque cuando no estaba tomando algo en un bar o escuchando a algún colega en una de sus charlas, estaba leyendo. Y aunque aún no se ha traducido nada suyo, firmó un buen puñado de libros, porque su peculiar universo de insectos (a lo Tolkien) entusiasmó a los que asistieron a su charla con Germán Menéndez.

Mientras José Carlos Somoza y Luis Manuel Ruiz departían sobre lo complicado que es llevarse bien con su ordenador (cada uno con el suyo) y la cantidad de copias de seguridad que hacían de cada una de sus novelas —llamadles paranoicos, pero contaban hasta tres por título—, Powers volvía a protagonizar un encuentro con sus lectores en el auditorio de la Casa de Cultura.

Tchaikovsy, el lector

Tchaikovsy, el lector


¿Partimos el artículo en dos? ¿Seguimos? Va, qué narices, seguimos del tirón. Partidlo vosotros en dos tandas si os apetece.

Viernes 1 de agosto

Colas desde primera hora de la mañana. Colas ante la carpa principal. Colas de fans de Rothfuss y Sanderson. Algunos fans del primero, algo moscas con lo de que solo les ponga el nombre y les eche una firma en la dedicatoria. Entre los del segundo, agradecidos precisamente por lo contrario, porque el tipo les dedica al menos una línea, aunque no sea una línea demasiado larga. Unos y otros esperaban a que llegara la tarde. Porque era la tarde de los tres tenores. A las cinco y media debía subir al ring Joe Abercrombie (que no estaba llegando, por cierto, por un problema con su vuelo transatlántico); un poco después, Rothfuss, y para cerrar, Sanderson. Pero antes tendría que pasar de todo. Emilio Bueso tendría que recordar a sus lectores que no cree en el futuro, o más en concreto, que no va a irnos demasiado bien, en la presentación de Mañana todavía, la antología distópica que protagonizó uno de los actos de la jornada, y hablaría largo y tendido sobre Extraños eones con Jesús Palacios.

Emilio Bueso y Jesús Palacios - Celsius 232

Bueso y Palacios, en el pasado que sí existe.


De lo que ocurrió esa tarde, algunos no podrán olvidar a Rothfuss haciéndose pasar por Joe Abercrombie, que finalmente no pudo llegar a tiempo para su presentación, y a Rothfuss diciendo aquello de «Do your job» cuando se le preguntó si era verdad que a veces los personajes tienen vida propia y hay que dejarles hacer. «Antes de ser padre, cuando iba a un restaurante y veía a niños correr por ahí y miraba a sus padres y me decían: “¡Es que no puedo controlarlos!”, pensaba: “Eres su padre, así que haz tu trabajo”. Y ahora que soy padre, cuando veo algo parecido, pienso exactamente lo mismo. Do your job. Y lo mismo es aplicable a la literatura. Cuando un escritor me dice algo así, lo que le digo es: Do your job». Fue contundente y despertó muchas carcajadas.

Al contrario que Brandon Sanderson, que se mostró de lo más trabajador y reveló que no es que tenga cientos de libretas con los datos de sus personajes, sino que tiene su propio wiki, al que solo tienen acceso sus «colaboradores»: entre otros, quienes se dedican a mantener activas las barras de progreso con el ritmo al que escribe la siguiente novela de cada una de sus sagas abiertas.

Sábado 2 de agosto

Lauren Oliver me dijo que puede que Harry Potter tuviera la culpa de todo lo que está pasando; que gracias a J. K. Rowling, los adultos empezaron a tomar en serio la literatura juvenil y los jóvenes se animaron a leer otras cosas que no fueran literatura juvenil. A ella le pasó algo parecido con C. S. Lewis en su momento. Uno de sus ídolos. Oliver presentaba Delirium, su propia saga distópica juvenil, y lo hacía justo antes de que se reunieran los tres tenores en en el auditorio de la Casa de Cultura. Sí, Abercrombie había aterrizado y Sergi logró sacarle una foto en calcetines. He aquí la prueba:

Abercrombie en calcetines - Celsius 232

Abercrombie, aterriza como puedas.


Pero al grano. Lo que vino después fue la clase de momento que, pasen los años que pasen, se recordará como uno de los grandes momentos del Celsius. El clásico «¿Dónde estabas cuando Rothfuss, Abercrombie y Sanderson eligieron a su tipo de héroe ideal, sacado, cómo no, de El Señor de los Anillos?». Sanderson, que es un experto en héroes —y que, por cierto, adelantó que Legión tendrá una continuación, porque Stephen Leeds y sus 47 alucinaciones lo merecen—, abrió la veda diciendo que el verdadero protagonista, el verdadero héroe de El Señor de los Anillos no es Frodo, sino Sam. Y añadió: «Y es mi favorito». Estaban hablando de que el héroe necesita del villano para existir o, cuanto menos, necesita defectos, necesita traumas: «A mayor cantidad de defectos y traumas, más fuerte será el héroe como personaje», atajó Rothfuss, antes de añadir que estaba completamente de acuerdo en que el protagonista era Sam (y el auditorio se rió). Y él insistió: «Eh, que va en serio. Si no lo habéis pillado, tenéis que volver a leer el libro». Y a continuación dijo que, de todas formas, había todo tipo de héroes clásicos en El Señor de los Anillos y que él prefería a Gandalf. Y que entendía perfectamente que Joe Abercrombie prefiriera a Saruman. Y Joe saltó: «¡Eh! ¡Pero bueno! ¿Qué tenéis en contra de un tipo que quiere lograr la paz mundial y crear una sociedad mejor para los orcos?».

Tres Tenores - Celsius 232

Momento Tres Tenores.


Hubo muchas y muy variadas perlas en la charla, entre ellas la confesión de Rothfuss cuando dijo que pasó tres años escribiendo su primera novela de fantasía antes de darse cuenta de que no había creado ni un solo personaje femenino. «¡La culpa no fue mía! —se justificó—. ¡Había leído más de 2.000 novelas fantásticas por aquel entonces y en ninguna de ella había personajes femeninos! Y si los había, no destacaban demasiado.»

Y como siempre, el fin de fiesta lo puso la ya tradicional espicha, en la que no solo se come y se bebe, sino que también se puede uno disfrazar. Eso sí, hay un nivel. Y un tema. En esta ocasión, el de los cuentos y las leyendas. Y el ganador del concurso fue nada más y nada menos que el Genio de la Lámpara.

Pep, como el Genio de la Lámpara

Pep, como el Genio de la Lámpara


Es que el Celsius es mucho Celsius.

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One Response to “Celsius 2014, o cómo les fue a los tres tenores en el planeta Avilés”

  1. […] una crónica del festival mucho más elaborada firmada por la propia Laura Fernández en la web Fantifica. Aristas Martínez anunció algunos de los autores que estarán en el próximo volumen de su […]