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Dragon Ball, de las fotocopias borrosas a las patatas supersaiyajin

30 años de Dragon Ball dan para mucho fanatismo. Le echamos un vistazo rápido.

Dragon Ball 30 AniversarioCómic · Cine · Videojuegos 1 + 2 · TV · Fandom

 
Corría el año 1989 y los dinosaurios todavía andaban sueltos por las calles cuando TV3 empezó a emitir la serie de animación japonesa Bola de Drac, es decir, Dragon Ball. Las demás televisiones autonómicas no tardaron en doblar los capítulos a sus respectivos idiomas y, en mayor o menor medida, reprodujeron el éxito que tuvieron Goku y compañía en el canal catalán, pero no cabe duda de que, en la península Ibérica, la cuna del fandom dragonballero estuvo en los territorios de habla catalana, aquellos en los que Piccolo era Satanàs Cor Petit y Mutenroshi era el Follet Tortuga.

Dragon Ball - Mutenroshi y Txaos

Sumada a la de Krilín, la muerte de Mutenroshi fue toda una tragedia.


Internet estaba lejos de generalizarse, la gente escribía en pergaminos hechos a partir de reses que sacrificaba en sus propias casas y el éxito de Dragon Ball, al menos al principio, se debió principalmente al boca a boca. Supongo que alguien de Barcelona me corregirá —y de paso hará que me sienta un poco menos viejo—, pero recuerdo que siendo un chavalín me llegó el rumor de que, cuando se emitió el capítulo en que Mutenroshi moría intentando encerrar a Piccolo, al día siguiente muchos alumnos de no sé qué universidad barcelonesa fueron a clase de luto.

Con el tiempo las revistas empezarían a ver el filón de publicar material gráfico de Dragon Ball, pero al principio los únicos que supieron sacar partido al fanatismo por la serie fueron los quiosqueros con fotocopiadora. De pronto llegaba alguien con una ilustración fotocopiada de enésima generación, procedente de un Shōnen Jump importado o dibujada por alguien con maña, y todos sus amigos tenían que sacarse una copia. Los quiosqueros más espabilados hacían una fotocopia de más y se la quedaban, para luego exponerla en su negocio y venderla a más chavales ansiosos por conseguir cualquier cosa de su serie favorita. Yo, por ejemplo, aún conservo mi colección de más de doscientas, entre las que hay de todo: desde alguna que creé yo mismo calcando de la tele con el VHS en pausa (y muy poca maña) hasta el infame «Allarga’t bastó màgic» (NSFW), pasando por… bueno, por todo aquello a lo que pudiera echar mano una mente obsesionada y fanática.

Dragon Ball - Colección Manu

Parte de mi colección, con una pequeña infiltrada de Dr. Slump.


Tampoco pretendo extenderme demasiado ni rebozarme en la nostalgia, así que haremos un fast-forward a través de los tiempos en que la comunicación evolucionó desde el tam-tam de finales de los ochenta hasta los ceros y unos que estáis leyendo. Hubo la típica caza de brujas cuando el fenómeno Dragon Ball se extendió, con los de siempre culpando a lo de siempre de las mismas idioteces violentas en la vida real de siempre. Hubo gente con contactos que explicaba a sus colegas que tanto Goku como Piccolo eran alienígenas, y hubo colegas que tomaban por locos a esa gente con contactos. Hubo empresas textiles que se forraron vendiendo camisetas y sudaderas piratas. Hubo una editorial, Planeta, que por fin se decidió a publicar el manga original en español y catalán. Y por fin, mucho después, hubo un Salón del Manga dedicado a la serie para celebrar los 20 años de la primera edición de Dragon Ball en España.

Dragon Ball - Cosplay
Y hoy en día, por suerte, basta con entrar en cualquier librería especializada para encontrar todo tipo de productos derivados del manga de Akira Toriyama. Existe tal cantidad de videojuegos que el pobre David ha tenido que partir su artículo en dos partes para poder abarcarlos todos. Hace unos días vi un cartel del periódico Marca, nada menos, anunciando que regalaba algo relacionado con la serie. Con el tiempo se ha producido un poco el efecto El señor de los anillos: igual que los chistes sobre Mordor ya los entiende todo el mundo, si hoy suelto a mi madre un «Quina immensitat de poder» seguramente pillará la referencia. Pero en realidad fue la imagen con la que termino este artículo, la de las patatas supersaiyajin (que de verdad espero que no tarden mucho en llegar por aquí), la que me arrancó una carcajada, me hizo mirar atrás y, sobre todo, me despertó la pregunta, entre alegre y temerosa, de qué será lo siguiente.

Dragon Ball - Patatas Supersaiyajin

Esperemos que, continúe o no su historia Akira Toriyama algún día, la afición a Dragon Ball no decaiga al menos hasta que alguien invente una nube voladora de verdad. A ser posible, en la que solo puedan subir buenas personas.

(Imagen de cabecera: Pinfli en MundoDVD.)

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