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Entrevista a Christian Rodríguez, editor de Insólita

Nace Insólita Editorial - Destacada

«La culpa es de mi padre»

Aunque le hemos invitado nosotros, Christian Rodríguez se presenta con unas magdalenas. A sus cuarenta años recién cumplidos, habla mucho y rápido, pero cuando le vamos a grabar mide más su palabras y piensa lo que dice, no vaya a ser que transcribamos alguna barbaridad. Habla despacito y tranquilo. Sabe lo que dice, y se nota que ha meditado sobre lo que hablamos.

¿Qué te llevó a hacerte editor?

La culpa es de mi padre. Yo era el típico niño al que le dabas un libro y ya estaba entretenido días y días. Me fascinó Las aventuras de Vania, el forzudo, porque tenía lo que yo quería: aventuras. Y luego mi padre me regaló libros de Julio Verne, que devoré. Así que cuando me enteré que había un trabajo que consistía en estar rodeado de libros y leer, ¡allí que me fui!

Estudié Humanidades y luego Literatura Comparada. Me recomendaron hacer el Máster en Edición para entrar como becario en algún sitio y tener ya un pie dentro del mundillo, e hice las practicas en Libros del Asteroide, que estaba empezando. Fue muy útil, porque tuve el aprendizaje sobre cómo montar una editorial y sobre marketing de guerrilla. Todo te lo tenías que hacer tú. Luego estuve nueve años en Planeta, donde todo es a lo grande. También me fue muy útil, porque ahora puedo coger lo mejor de cada sitio y hacer que luego funcione.

¿Qué es lo que no te contaron de ser editor?

Cargar cajas (ríe). Y aprender el Plan General Contable en un curso exprés. Las «cosas aburridas».

archivo de atrocidades portada
Podéis leer las primeras páginas de El archivo de atrocidades aquí.

¿Cómo es tu relación con los lectores?

Me gustan sitios como el Celsius, donde conoces de primera mano las opiniones de los lectores que te dicen lo que les ha gustado y lo que no. Evita que le des vueltas y vueltas a tus propios pensamientos. En una editorial tan pequeña estás básicamente solo, y estos encuentros te cambian las perspectiva. Te cargan las baterías y te dan aire y, sobre todo, ánimos para seguir.

Porque la verdad es que Insólita tiene un cierto prestigio. La AEFCFT os ha nominado como mejor editorial de género de Europa para la Eurocon de este año.

Estoy muy contento. Cuando me llamó José del Río [el presidente de la AEFCFT] no me lo acababa de creer.

«Los premios sirven para colocar los libros en las librerías, pero lo que realmente vende es la opinión de los lectores.»

Pero ¿hay una correlación entre premios y ventas?

No te creas. Los premios sirven para colocar el libro en las librerías, pero lo que realmente vende es la opinión de los lectores. Es cierto que si no estás en las librerías, no te ven y no vas a vender, pero luego es la recomendación lo que funciona. Por ejemplo, en el Celsius y en las redes sociales y blogs.

¿Realmente influye tanto lo que se dice en redes y blogs?

Algunos sí que tienen influencia y ayudan, por ejemplo, al conocimiento general del libro. Pero creo que hay una burbuja de blogs. Muchos de ellos simplemente hacen un resumen de la sinopsis. Quizás lo único que quieren es conseguir libros y llenar sus estanterías.

Pero existe un puñado realmente bueno, como Visión Prospectiva, el blog de Esteban Betancour, que relaciona temas de forma inteligente y acaba haciendo artículos casi académicos, pero muy buenos.

¿Y qué recomendaciones le darías tú como editor a alguien que tiene un blog literario?

Que si quiere reseñar libros, se los compre. Al menos, con las editoriales independientes. De esta manera puedes decir si te gusta o no sin miedo a represalias, como que no te manden más libros, y de paso ayudas a las pequeñas editoriales independientes. Un buen ejemplo son Las autopsias literarias del Doctor Motosierra: como se compra él los libros, no tiene ningún miedo a la hora de hacer una reseña muy negativa.

¿Las editoriales quieren críticas positivas?

Algunos parece que solo quieren panegíricos. A mí me gusta una buena crítica bien argumentada. Sea positiva o negativa.

«Si quieres reseñar libros, cómpratelos. Serás libre.»

Y tú ¿publicas lo que te gusta leer?

Así deberían ser todos los editores. Es cierto que en Planeta y otros grandes grupos juegan con la balanza entre lo comercial y lo de calidad literaria, porque son máquinas muy grandes con muchos gastos que hay que cubrir. Lo que pasa es que los libros de poesías de youtubers o instagramers quitan el espacio en librerías a los libros que realmente tienen valor, sobre todo a los de género, que de por sí ya tienen problemas de visibilidad. Y a veces da la sensación de que la balanza tiende demasiado hacia un lado.

¿Da para vivir ser editor?

(Ríe) El objetivo es vivir de ello. Los primeros años intentas no perder dinero, que haya un retorno para poder sacar el siguiente título. En género, además, las ventas son más de goteo: no hay unas grandes ventas con la salida del libro, sino que va vendiendo poco a poco a lo largo de muchos meses. Nuestros primeros títulos se siguen vendiendo mes a mes, por ejemplo.

¿Y cuáles han sido los títulos con más éxito?

Carlos Sisí, que ha sabido construir en redes sociales una comunidad. Tiene un público muy fiel y potente. Y Becky Chambers, que sigue funcionando muy bien después de todo el tiempo que hace de que sacamos El largo viaje a un pequeño planeta iracundo.

Y ahora está funcionando muy bien Miriam Jiménez Iriarte con su Ayantek. Me alegra mucho que una primera novela haya tenido esta acogida.

Cuando estábais arrancando, dijiste en una entrevista para Librújula que le veías al género una mala salud de hierro. Después de este tiempo, ¿cómo lo ves?

Nos movemos, pero no sabemos hacia dónde. Sigo pensando igual. Es verdad que ahora hay nuevos lectores y nuevos temas, como el Feminismo, la visibilidad de la comunidad LGTB -la polémica sobre la asistencia de Card al próximo Celsius habría sido impensable hace 10 años-, y también hay nuevos proyectos, editoriales pequeñas y mucha gente que empieza y está escribiendo. Y el exitazo del Celsius.

Entonces, ¿estamos despegando?

No, en el fondo seguimos siendo los mismos. Parece que no podamos romper nuestro techo de cristal. Somos el gueto que asoma la cabeza. Estamos como dentro de una burbuja que no se comunica con el exterior. Un buen ejemplo es Brandon Sanderson, que en nuestro mundo es una estrella, pero no saben quién es fuera de nuestra burbuja.

¿Y qué podemos hacer para salir de ese gueto?

¡Ojalá lo supiera! Hay que reivindicar el género y educar a los lectores. Quizás sacar los libros de ciencia ficción de la estantería de ciencia ficción, porque fuera de la burbuja, la cifi son navecitas y piu-pius. No se trata tampoco de poner una nueva etiqueta tipo «ficción especulativa», sino de enseñar que hay una ciencia ficción de aventuras muy entretenida y escapista, pero también un montón de libros con herramientas que solo puede proporcionar la cifi; que habla del ser humano, de los problemas que tenemos como sociedad y que nos llama la atención de a dónde podremos llegar si seguimos por el camino que vamos, como hace la serie Years and Years.

Algunas editoriales han salido de esa estantería…

Sí, Blackie Books con su Familia Telemacus, por ejemplo. O la Fantasía de Leopardo negro, lobo rojo, de Marlon James [en Seix Barral]. Pero eso es porque son editoriales «literarias». Por eso hemos de reivindicar la ciencia ficción, la fantasía y el terror como géneros, como obras literarias, tan válidas como otra cualquiera. Aunque no sepa aún como hacerlo.

¿Te hubiese gustado publicar algo como La extraordinaria familia Telemacus?

De hecho, ese título se me escapó. Así que sí que me hubiera gustado. También me hubiese gustado Estación Central de Ed Alethé , la novela de Lavie Tidhar. O La balada de Tom el Negro, de Víctor Lavalle [de Lee Runas].

Pero a veces no puedes luchar con editoriales más grandes. Por ejemplo, cuando estaba intentando conseguir Tom el negro saltó que iba a ser una serie de televisión y fue a subasta, y no puedes competir con Destino, por ejemplo.

Pero vamos, que al final hago solo seis libros al año y se me han escapado muchos.

¿Cuál es el que te ha costado más?

El de Becky Chambers [El largo viaje a un pequeño planeta iracundo]. Fue complicado traerla al Celsius. Su agente esperaba una agenda detallada de actividades y no le podía contar que el Celsius no es de entrevista en entrevista, con un programa detallado cada hora, sino que estás en una terraza con unos y luego con otros.

Luego les encantó, claro.

Podéis leer las primeras páginas de El largo viaje a un pequeño planeta iracundo aquí.

A ver, La Saga de la Ciudad. Son cuatro novelas, y las dos primeras –El libro de Ivo y El libro de Sombra– ya habían sido publicadas por Fantascy. Y decides publicarla en dos volúmenes, uno con las dos novelas que ya se habían publicado y otro con las dos inéditas. ¿Por qué hacer algo tan arriesgado?

Esto es lo bueno de ser editor. Cuando te gusta una obra y te la dejan a medias puedes pedir el manuscrito y saber cómo acaba. Y si te encanta, puedes editarla, aunque sepas que no vas a ganar dinero. Es ese equilibrio entre lo comercial y lo que te gusta que decíamos antes. A mí me habían encantado los dos primeros, así que escribí a Juan Cuadra y le pregunté si tenía escrito el resto, y así era, así que le pedí que me los enviara.

Yo quería tratar esa saga como se merece. Merece la pena y podía hacerlo, ¡así que lo hice!

¿Qué tienes en perspectiva ahora?

Ciudad de Jade, de Fonda Lee, que saldrá en octubre. Es una fantasía ambientada en algo parecido a Hong Kong en los setenta u ochenta, con gángsters y elementos de magia, todo muy bien hilado. Es el primero de tres y en EEUU ya ha salido el segundo. Nosotros queremos publicar los tres, ir publicándolos todos, como con Los expedientes de la lavandería. Una editorial pequeña tiene que buscarse la manera de sacar enteras las sagas, incluso aunque no terminen de funcionar. Porque, además, en el género suele ir vendiéndose poco a poco, mes a mes, van entrando y con suerte luego ya pasan al segundo, y al tercero…

También sacaremos el segundo la serie de La peregrina, que de momento lo llamamos: «el segundo de Becky Chambers». Lo está traduciendo Àlex Páez y llegará probablemente en enero de 2020 o quizás fin de año. Y Medling Kids, de Edgar Cantero, que es algo así como Scooby-doo contra Cthulhu, pero más allá: niños que en verano resuelven misterios en el pueblo, en plan Enyd Blyton (que al final el malo era un enmascarado que quería acabar con la heladería), pero que en su último caso se topan con un caso en el que esa explicación no les convence, intuyen que hay algo más. Y eso les va atormentando tanto que de adultos todos están con desequilibrios mentales, uno se suicidó, otro está en un manicomio… son carne de psiquiatra hasta el final de sus días. Y regresan para resolver el misterio.

Y un par más de los que de momento no puedo decir nada.

Estaremos atentos. Muchas gracias por tu tiempo, Christian. Te dejamos ya para que sigas haciendo cosas de editor.

Cosas aburridas de editor. Me espera el Plan General Contable, eso de lo que nadie te habla cuando dices que quieres montar una editorial.

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