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Félix J. Palma: «Todo se lo debo a Wells»

Félix J. Palma concluye su trilogía victoriana con El mapa del caos, una historia de amor, suspense, hombres lobo y libros.

Félix J. Palma no cree que haya escrito aún una novela steampunk, aunque sea el Padre del Steampunk Español. O al menos se le considere así, incluso con las mayúsculas. Por eso dice que espera escribirla algún día. Y no bromea. «Siento que aún no he escrito una novela steampunk y me gustaría poder hacerlo».

Está sentado en una habitación con aspecto de despacho en las dependencias de Plaza & Janés, la editorial que acaba de publicar la última entrega de su trilogía victoriana, El mapa del caos, la historia de un amor que va más allá de la muerte, como le gusta definirla al propio autor. Aunque, tratándose de Félix J. Palma, un clásico del género en España, no es una historia de amor al uso. Por supuesto, está el asunto de la muerte, que ya lleva consigo diversas sesiones de espiritismo, y un inevitable puñado de aventuras (licántropos incluidos) que tienen como centro el fin del mundo. Y un libro, titulado precisamente El mapa del caos, que es el único capaz de salvarnos a todos.

El mapa del caos - Portada

Portada de la última entrega de la trilogía.


Queremos que nos cuente más, así que empieza la charla.

Cuéntanos, Félix, cómo empezó todo.

La verdad es que todo se lo debo a Wells. Yo recordaba haber leído La máquina del tiempo de niño. Por entonces me había fascinado. Lo mismo que la película que se basó en la novela, El tiempo en sus manos. Pero no fue hasta 2006 que me dio por releerlo y entonces se me ocurrió la historia para El mapa del tiempo que, en principio, iba a ser una novela autoconclusiva, pero en la que luego estuve pensando y me di cuenta de que podía tener una o más secuelas.

Supongo que la idea de enfrentar al propio H. G. Wells a una agencia de viajes en el tiempo basada en la máquina que él inventa en la novela era francamente tentadora.

Lo era, por supuesto. De hecho, es una de las primeras imágenes que me vino a la cabeza. Pensé: ¿Y si H. G. Wells estuviera delante de una agencia de viajes en el tiempo? ¿Qué pensaría? ¿Se atrevería a entrar? En cualquier caso, toda la trilogía es un homenaje a una época en la que la ciencia sembraba el mundo de maravillas.

H. G. Wells

H. G. Wells.


El futuro que imaginas en la trilogía es un futuro completamente steampunk, por mucho que digas que aún no has escrito una novela steampunk

Sí, el futuro es el año 2000, pero un año 2000 victoriano, basado en aquellas ilustraciones entrañables de las novelas de Julio Verne, un futuro en el que imagino que los autómatas se han hecho con el control y están exterminando a la humanidad…

Situar la trilogía en la época victoriana te ha permitido poblarla de personajes célebres.

Sí, al principio de todo solo estaba Wells, pero luego me di cuenta de que había sido una época riquísima en cuanto a personajes míticos. Porque no solo estaba Wells, también era la época de Jack El Destripador, y de Bram Stoker y de Arthur Conan Doyle. Quise que los personajes ficticios de la historia se mezclaran con los reales para intentar confundir al lector, que por momentos puede llegar a creer que ciertos personajes existieron de verdad.

Arthur Conan Doyle

Sir Arthur Conan Doyle.


¿Cómo llegaste de El mapa del tiempo a El mapa del cielo?

De nuevo apareció Wells. Pensé que si la primera era un homenaje a La máquina del tiempo, la segunda podría serlo a La guerra de los mundos e inventar una invasión alienígena. En la tercera, la historia de Wells a la que rindo tributo es la de El hombre invisible.

Y así llegas al tema del espiritismo, muy en boga en el siglo XIX.

Sí, es un tema fascinante. Y que me iba muy bien para mezclar en la historia a personajes como Conan Doyle, que siempre quiso creer pero que creyó firmemente después de la muerte de su hijo. En cierto sentido, me gusta el fantástico que podría pasar por real. Es decir, el tema del espiritismo es algo que podría resultar fantástico pero que se descubre una y otra vez que no es más que una artimaña, como ocurre en la primera novela con la supuesta agencia de viajes en el tiempo.

¿Cuánto del Wells real crees que hay en el Wells que has construido?

La verdad es que diría que hay más de mí que del propio Wells. Es la visión que yo tengo de cómo pudo haber sido él. En el caso de Conan Doyle, por ejemplo, lo veo como una especie de caballero andante, porque su madre le había contado historias caballerescas desde niño y siempre quiso ser justo y servicial, protector con los débiles, valiente. Su carácter es completamente opuesto al de Wells, que es mucho más cobarde.

The Map of Time - Portada

Portada de la edición inglesa de.El mapa del tiempo.


Aunque has triunfado fuera, no crees que el género esté pasando precisamente por un buen momento, ¿verdad?

No creo que se esté viviendo una nueva época dorada del género en español: creo que, como todo en literatura, es cuestión de fenómenos. Hay cosas que triunfan, como Juego de tronos, y otras que pasan desapercibidas, y que lo hacen precisamente porque aparecen en editoriales que se dirigen a un público muy concreto. Yo de lo que estoy orgulloso es de que la trilogía haya sido capaz de llegar a lectores que de entrada podrían tener prejuicios con el género.

Cambiando por completo de tercio, y ya que gustas de que aparezcan monstruos en tus novelas, ¿cuál es tu monstruo favorito?

El vampiro. Desde que leí las Crónicas vampíricas de Anne Rice soy muy fan del mito del vampiro. Tanto de Louis como de Lestat. Esos vampiros clásicos, con aspecto de ángeles caídos. Digamos que las novelas de Anne Rice fueron las que me llevaron al género.

(Foto de cabecera: M. J. Fortea para Canal Sur.)

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