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Félix J. Palma: «Queremos exportar los universos paralelos al gran público»

El amor no es nada del otro mundo destacada

La nueva novela de Félix J. Palma está escrita a cuatro manos y es una comedia romántica de universos paralelos.

Félix J. Palma y María Fortea se conocieron por Facebook. Hace seis años. María era lectora de Félix, aunque no es forofa del género. «Nos une el sentido del humor», dice todo el rato. Félix está de acuerdo. Dicen que la ironía está presente todo el rato en su novela de debut, juntos: El amor no es de nada del otro mundo (Plaza & Janés), una comedia romántica de universos paralelos que empieza como empezó lo suyo: con un mensaje de Facebook.

«Nos preguntamos: ¿Qué pasaría si, a través de Facebook, no solo pudieras hacerte amigo de la gente que conoces o has conocido sino también de ti mismo en universos distintos? Es decir, ¿y si pudieras ver lo que pasó con tu vida el día en que sí te atreviste a pedirle una cita a la chica que te gustaba?», revela María. Para ella esta es su primera novela, pero ha pasado los últimos seis años, dice, «en un taller de escritura diario». Es decir, al lado de Félix, para quien lo más difícil ha sido tener que compartir las decisiones que el narrador toma en solitario. «Era lo mas difícil pero también lo más divertido, porque uno está acostumbrado a trabajar solo y poder compartir una historia y que vaya creciendo entre los dos es increíble», explica.

Antes de lanzarnos a las preguntas, veamos de qué va El amor no es nada del otro mundo.

Félix y María

Félix y María


El protagonista de El amor no es nada del otro mundo es Ismael. Ismael tiene 38 años y una vida gris y aburrida, hasta que decide inventarse a otro Ismael. El Ismael de Facebook. Que siempre hace cosas interesantes porque todo le va francamente bien y nunca se aburre. Un día, decide ponerse a buscar a la chica de la que estaba enamorado en el colegio, que además era su mejor amiga y a quien nunca le dijo nada de lo que sentía, la maravillosa y desquiciante Amanda Saldana. Y la encuentra. Pero ¿quién ese tipo que está con ella? ¿No es el propio Ismael? ¿Será otro Ismael? «Podría decirse que es la historia de un triángulo amoroso: el que se da entre la persona enamorada, la persona de la que se enamora y su versión real. Porque todos idealizamos a aquellos de quienes nos enamoramos y tarde o temprano nos acabamos encontrando con la persona real que se esconde tras esa idealización», dicen Félix y María.

¿Cómo fue que decidísteis escribir algo juntos y cómo conseguísteis llegar a un acuerdo sobre el argumento de la novela?

Cuando conocí a María estaba en mitad de mi trilogía y me ayudó bastante con El mapa del cielo y El mapa del caos. Al documentarnos sobre universos paralelos nos dimos cuenta de que se podían utilizar para escribir una comedia romántica. Nuestro modelo desde el principio fue Atrapado en el tiempo, la película del Día de la Marmota en la que se utiliza un elemento fantástico para contar una historia. Porque yo necesitaba que hubiera un elemento fantástico. Pero a la vez a María no le gusta el género y por eso queríamos un híbrido. Exportar la idea de universos paralelos al gran público.

Y a partir de ahí, ¿cómo se escribió?

Nos repartíamos los capítulos y luego nos los intercambiábamos. Al principio María quería que la escribiera yo solo, pero yo quise que la hiciéramos juntos y ha resultado ser una experiencia enriquecedora y muy divertida. Intentábamos hacer reír al otro con lo que escribíamos.

El amor no es nada del otro mundo Portada

¿Hay alguna huella de tu trilogía victoriana en la novela?

Aunque escribía con ella, es obvio que mis obsesiones están ahí: el amor imposible, los universos paralelos, la ironía. No sale Welles, pero casi. El bagaje friqui se nota en toda la novela. Si se habla de una peli, se habla de La mosca, por ejemplo, y cosas así. Estilísticamente es muy diferente, eso sí. Allí el narrador era muy barroco, muy victoriano.

¿Y os parecéis a los personajes? Teniendo en cuenta que os conocísteis en Facebook…

Lo de los duelos verbales, sí, es muy nuestro.

¿Cómo crees que ha cambiado Facebook nuestras relaciones?

Pues creo que Facebook hace el papel que antiguamente hacía la correspondencia, las cartas. Te permite conocer a alguien narrativamente. Un chat puede ser más real que una cita con una chica. Tienes tiempo para sopesar lo que dices, y lo que dices es más en serio que lo que dirías delante de alguien, de improviso.

¿Cómo piensas que recibirán este libro tus fans, acostumbrados al steampunk?

No quería dirigir este libro al lector habitual, sino al lector de novelas románticas y de humor. Mi lector habitual entenderá, creo yo, que es un experimento, y le encantará la esencia, el humor. María siempre dice que es como un cuento largo de los míos, así que, ¿por qué no iba a gustarle?

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