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Richard Morgan: De Sólo el acero a los nanotrajes de Crysis 2

Tanto en su producción literaria como en los videojuegos, Morgan presenta héroes crepusculares según el patrón de la mitología nórdica.

El escritor británico que protagoniza esta nueva entrega de «Píxeles de tinta» comenzó su carrera con la novela Carbono alterado (Minotauro, 2005) y la continuó hasta títulos como Broken Angels, Woken FuriesLeyes de mercado (Gigamesh, 2006) y Sólo el acero (Alamut, 2012), primera entrega de la trilogía «Land fit for héroes», aunque la novela puede leerse de forma independiente. Esta última aportación tan visceral al género fantástico, con cierto toque noir y un protagonista homosexual, tiene su explicación en que, como comentaba Morgan en la entrevista que le hizo Clarkesworld Magazine, nunca ha querido leer sobre reyes, princesas y grandes batallas contra un ente maligno, y definitivamente no sobre granjeros de buen corazón que crecen hasta convertirse en grandes guerreros o magos. «Este tipo de historias nunca me han interesado», zanjaba.

Crysis 2
Definitivamente, gracias a esta aclaración podemos saber lo que nos espera en su bibliografía, pero también en su aportación a la industria del videojuego, porque Morgan no solo ha escrito un puñado de novelas de fantasía y ciencia ficción, sino que ha sido el responsable directo de la trama de Crysis 2 para EA Games y Crytek, y también de Syndicate, el remake que sacó Starbreeze del original de Bullfrog Productions en 1993. En palabras del propio Richard Morgan, «los videojuegos son la única cosa en mi vida que podría calificar como de auténtica adicción. El medio tiene todo el potencial para contar historias tan emocionantes e interesantes como la literatura o el cine, por lo que estoy entusiasmado por explorar este formato en mi primer proyecto en colaboración con una desarrolladora con tanta clase como es Crytek». En este artículo repasaremos las similitudes entre la novela Sólo el acero y el argumento y los personajes de Crysis 2, ya que tienen bastante más en común de lo que parece a simple vista.

La primera palabra que nos viene a la cabeza para definir tanto Sólo el acero como Crysis 2 es «crepuscular». Los héroes de Sólo el acero han conocido tiempos mejores, recuerdan la gran batalla en la que estuvieron involucrados y eso les impide olvidar el pasado y centrarse en el presente de una manera que les permita evolucionar hacia caminos más provechosos. Son guerreros que conocieron una época anterior, pero que por circunstancias personales han acabado prácticamente en el fango, en un lugar deprimente, o bien olvidando parte de su herencia. La épica, al igual que en el llamado subgénero western crepuscular, no está tan presente como cabría esperar (aunque exista en dosis más reducidas). Sin embargo, Crysis 2 es harina de otro costal.

Crysis 2
La segunda entrega de la saga de ciencia ficción de Crytek se decanta más por los personajes épicos (la banda sonora de Hans Zimmer tiene algo que ver, cierto). No hay que olvidar que el argumento de Crysis 2 viene directamente del primer Crysis: un futuro no muy lejano donde los extraterrestres han hecho su aparición en Corea, y el gobierno estadounidense envía allí un grupo de hombres con nanotrajes que les permiten superar todos los obstáculos e investigar el acontecimiento. Crysis 2 va más allá y explica nuevos elementos de esta historia que está llamada a ser una distopía sin medias tintas (que explota literalmente en Crysis 3), como por ejemplo que los extraterrestres llevan más tiempo en el planeta del que pensábamos (en una clara alusión a H. P. Lovecraft).

Crysis 2 utiliza como nexo de unión a Prophet, algo así como nuestro mentor en el primer Crysis, al que una serie de circunstancias llevan a vivir una experiencia no demasiado agradable. Ha visto el «corazón de las tinieblas», sabe lo que hay allí, y al comienzo de Crysis 2 pone toda la responsabilidad de los hechos en nuestras manos. Prophet, como su nombre indica, sabe lo que ocurrirá, conoce toda la historia, ha sufrido más de lo que puede soportar un humano y su condición de héroe se ha visto seriamente rebajada hasta una sombra de sí misma. Exactamente como en Sólo el acero, donde los antaño héroes no son lo que una vez fueron. Ringil «Ojos de Ángel» Eskiath (Sólo el acero) y Prophet son dos héroes crepusculares. El primero es joven y tiene la vida por delante, aunque se halle hundido en un pozo por su condición homosexual (nada bien vista por su familia yel mundo que le rodea) y su degradación como héroe. Prophet es el personaje que ha estado en el «más allá», sabe más que cualquier otro y no le gusta lo que ve. El nanotraje que sirve de eje central en toda la saga «Crysis» sugiere similitudes adicionales. Primero, dota de capacidades sobrehumanas al portador; segundo, los personajes saben que han perdido toda humanidad al aceptar el trabajo, ya que son propiedad del gobierno y no tienen marcha atrás. Podría decirse que desde un primer momento están siendo conducidos hacia un final incierto, pero final al fin y al cabo. En Sólo el acero muchos héroes pierden la vida en la Quebrada del Patíbulo, y los que sobreviven han quedado marcados para siempre. ¿Quién sobrevive a una batalla o una revelación superior y no tiene pesadillas luego?

Richard Morgan Sólo el acero
En todo caso, Crysis 2 y Sólo el acero comparten otro de los temas fundamentales tanto en la fantasía como en muchas obras de la ciencia ficción: la aparición de una raza despiadada, brutal e inteligente a la que combatir. Los dragones de Sólo el acero que fueron exterminados en la batalla de Quebrada del Patíbulo no eran simples criaturas con alas. Eran el mal personificado, la presencia que había que combatir si no se quería ver el mundo hecho trizas. Los Ceph de Crysis 2 (y de la primera y tercera entregas de la saga) han venido de un lugar desconocido (como los dragones de la novela mencionada), son inteligentes, están preparados, son superiores en número y capacidad a los humanos, y además consiguen poner en jaque a toda la especie humana, con o sin armaduras de tecnología avanzada. Si en Sólo el acero la batalla de la que los héroes hablan la hubieran ganado los dragones, el mundo habría sido muy diferente. Pero en «Crysis», los Ceph convierten la Tierra en una distopía futurista.

Nanotrajes, armas mágicas y objetos diversos. En Sólo el acero es magia y algunos elementos de ciencia ficción adaptados a un entorno de espada y brujería, sin olvidar la espada mágica que posee Ringil y que es un colmillo de dragón: la Críacuervos. En Crysis 2 son los nanotrajes con habilidades como fuerza, salto, poder respirar en el vacío, fusión genética entre máquina y humano, y todas las armas de fuego y vehículos con las que puedan contar los protagonistas. En ambos casos, ninguno de los héroes de dichas historias son nada sin sus correspondientes objetos mágicos/tecnología. ¿Son menos héroes por ello? En absoluto, pero una ayuda nunca viene mal.

Crysis 2
Richard Morgan ha demostrado que puede escribir interesantes historias sobre el ser humano, dotadas de grandes dosis de realismo sobre las condiciones extremas a las que nos podemos ver sometidos.  Morgan emplea en ambos argumentos mucho de la mitología nórdica (no es un secreto que una de sus novelas de fantasía de cabecera es La espada rota, de Poul Anderson). En sus propias palabras: «¿Qué hacer con los héroes una vez has terminado con ellos? La mitología nórdica (y también los griegos) tenía una idea muy clara: siempre deben morir. El patrón básico de un héroe es que combates en una gran batalla, tienes éxito y, tras un corto lapso de tiempo, vas hacia una nueva batalla, a menudo hacia otras tierras, y allí eres traicionado, mueres o se te cree desaparecido, asumiéndose que has fallecido. En ese caso, el héroe es relevado. Estos tíos no echan raíces, no los guardas en ningún sitio».

Por eso, los héroes de Sólo el acero tienen que morir o bien reciclarse pese a sus reticencias, pasar el relevo a alguien que pueda llevar a cabo la misión sin trabas, como hace Prophet con Nomad en Crysis 2 (de hecho, durante el juego todo el mundo cree que somos Prophet). Personajes que han conocido tiempos mejores son relegados a un segundo plano y les ha afectado sobremanera algo de su pasado. Este es Richard Morgan, con su interpretación de los héroes nórdicos y su afán por el realismo crudo en sus historias.

Nota: Este artículo forma parte de una serie que estamos llamando «Píxeles de tinta» y en la que también podéis leer sobre Douglas Adams y Orson Scott Card.

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