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Sudáfrica fantástica, de Distrito 9 a Las luminosas

Sudáfrica también es territorio fantástico. Echamos un vistazo a lo que se está cociendo en el extremo sur del continente africano.

El año 2009 marcó un antes y un después en la historia de lo fantástico relacionada con Sudáfrica. Porque ese año se estrenó Distrito 9, sin duda, una de las películas sobre extraterrestres más interesantes (y canallas) de lo que llevamos de siglo XXI. Aunque la cinta era una crítica brutal (una irreverente y violenta sátira) del apartheid, cumplía (y con nota) con todos los requisitos de una cinta de ciencia ficción de culto. El interés despertado a nivel internacional por la película, cuyo éxito de crítica animó la taquilla y su distribución mundial, hizo que, durante un tiempo, editores, productores y cazatalentos de todo tipo, decidieran echar un vistazo a lo que estaba ocurriendo a nivel fantástico en tan lejano (occidentalmente hablando) país.

'Distrito 9'

‘Distrito 9’

No es de extrañar que cuatro años después de aquello, haya al menos cinco nombres que asociar con el auge de la ciencia ficción y lo fantástico en Sudáfrica. Entre ellos brilla con luz propia el de Lauren Beukes (Johannesburgo, 1976). Autora, hasta la fecha de tres novelas, la última de las cuales está a punto de aterrizar en librerías españolas (Las luminosas), Beukes se dedica a lo fantástico porque “una historia basada únicamente en la realidad sería demasiado aburrida”, aunque reconoce que la falta de lectores en Sudáfrica es el mayor problema con el que se enfrenta un escritor cuando decide probar suerte allí. “No tiene nada que ver con el género, es más bien que a la sociedad le traen sin cuidado los libros”, sentencia.

Lauren-Beukes-by-Casey-Crafford

Lauren Beukes

¿Y por qué? “Porque en Sudáfrica, un 40% de la población sigue siendo analfabeta. Es una de las terribles consecuencias del apartheid, contesta. Y entre la población lectora, la tasa del paro es también del 40%, por lo que “nadie puede comprarse libros”. Lo que vende, asegura, son los best sellers que despuntan en todo el mundo. “Dan Brown y esa clase de cosas”, dice. Pese a ello, los escritores siguen tratanto de abrirse camino. Pero no podemos empezar a vivir de escribir hasta que conseguimos que nuestras novelas triunfen fuera, porque aquí las ventas son mínimas, insiste. Ganadora del Arthur C. Clarke en 2011 por su fábula distópica Zoo City, Beukes señala que actualmente la novela de género (ya sea negra, o fantástica, en todas sus vertientes) goza de buena salud en su país.

La cosa empezó, de hecho, con las intrigas de Deon Meyer, Richard Kunzumann, Mike Nicol y Roger Smith, escritores todos de novela criminal que empezaron a llamar la atención sobre las posibilidades que un país con la enorme cicatriz del apartheid tenía en el campo de la narrativa negrocriminal. Y le siguieron, tras el éxito de Distrito 9, las historias fantásticas de la propia Beukes, Charlie Human (“su Apocalypse Now Now es de lo mejor que se ha escrito en ciencia ficción sudafricana”, asegura la propia Beukes), Lily Herne (una amante de los seudónimos y de las novelas de terror, cuya obra cumbre sigue siendo Deadlands) y Sarah Lotz. De esta última, Beukes habla maravillas. “Además de sus propias historias, escribe novelas de zombis con su hija veintañera y no son novelas de zombis corrientes”, asegura.

Sarah Lotz

Sarah Lotz

Por ejemplo, Sarah y su hija hablan de las violaciones a lesbianas que se están produciendo en masa en nuestro país y que permanecen más o menos en la sombra porque se consideran una especie de ‘correctivo’ antigay. Lo cierto es que la ciencia ficción tiene eso, que te permite hablar de realidades muy duras de la única forma en que está permitido hablar de ellas, como historias fantásticas, como historias de terror, expone la escritora, que, por último, apunta el nombre de Louis Greenberg. También amante de los seudónimos, Greenberg firma como S. L. Grey cuando escribe una novela con la mencionada Sarah Lotz. En solitario ha escrito dos novelas, la última de las cuales se publicará a principios del próximo año y llevará por título Dark Windows.

Louis Greenberg

Louis Greenberg

¿Qué une a todos estos escritores, además de la certeza de que deben salir de su país si quieren vivir de lo que hacen? Como apunta Lauren Beukes, en primer lugar, la intención de denunciar algo que no les gusta de lo que ocurre en Sudáfrica desde una perspectiva fantástica, no exenta, en ninguno de los casos, de humor, un humor similar al que podemos encontrar en Distrito 9, pero también hay en todos ellos un gusto por la cultura pop que les aleja por completo de los círculos literarios existentes hasta hace no demasiado en el país. Círculos literarios que provenían de la época postcolonial y que únicamente pretendían una exaltación de lo perdido.

¿Y qué hace atractiva su literatura para el resto del mundo? Sin duda, lo exótico que tiene pensar en Johannesburgo (o Ciudad del Cabo) como una ciudad dominada por animales (Zoo City) o siendo invadida por extraterrestres que, en el fondo, no tienen nada y se ven obligados a mendigar hasta que son recluidos en un suburbio (Distrito 9). Alejada del primer plano durante los años del apartheid, la ciencia ficción, que se había cultivado, aunque minoritariamente, antes (se fija como arranque del género en el país la publicación del relato The Man Who Banished Himself de Ferdinand Berthoud en la revista Weird Tales), regresó tras éste con renovadas fuerzas y con la intención de convertirse en un arma (lúdica) contra el desgaste social y cultural del país.

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