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Anna, el mundo se acaba, los niños no

La primera distopía que firma Ammaniti sigue los pasos del clásico de William Golding.

¿Qué clase de sociedad crearía un puñado de niños abandonados en una isla, un puñado de niños que jamás tendrán que someterse al juicio de ningún adulto, que vivirán para siempre sin leyes y sin responsabilidades? William Golding ya lo imaginó en su clásico de los años cincuenta El señor de las moscas. Y Niccolò Ammaniti, algo así como la esperanza de la nueva literatura italiana, ha vuelto a hacerlo en una novela que tiene más de distopía que aquella porque transcurre en un mundo que se acaba. ¿Su título? Sencillo, el nombre de su protagonista: Anna.

Pero veamos, ¿qué ocurría en El señor de las moscas? La novela de Golding tenía básicamente dos antecedentes (muy recomendables los dos): Dos años de vacaciones de Julio Verne y La isla de coral de Robert Michael Ballantyne. De hecho, los protagonistas de El señor de las moscas se llaman exactamente igual que los de La isla de coral: Ralph y Piggy. Lo que ocurría en El señor de las moscas es que un avión se estrellaba en una isla desierta y los únicos supervivientes eran niños. ¿Y qué ocurría entonces? Que esos niños no tardaban en construir una sociedad bárbara, terrible, en la que la primera víctima era su propia inocencia.

Lord of the Flies primera edición - Portada 3D

La primera edición de El señor de las moscas.


Sin ningún adulto que los proteja, sin ningún adulto que ordene el mundo en el que viven, los niños se dejan llevar por sus instintos y crean un simulacro de sociedad tribu en la que impera la ley del más fuerte, el sinsentido animal. Un poco como los adultos cuando una catástrofe borra el espejismo de civilización en el que vivimos. Y aunque El señor de las moscas no era una novela sobre el fin del mundo, porque en ningún momento se hablaba de que el mundo pudiera estar acabando, El señor de las moscas fue considerada una distopía comparable a Un mundo feliz de Aldous Huxley y, en cualquier caso, un antecedente claro de cualquier ficción posterior a la que se la ha ocurrido jugar con la idea de niños solos.

Y dicho todo esto, la pregunta es evidente: ¿qué hay de El señor de las moscas en Anna, la primera incursión en lo fantástico de Niccolò Ammaniti, un escritor especialista en fiestas aborrecibles y en adolescentes? Lo obvio: una vez los adultos han desaparecido, la sociedad que construyen los niños es una sociedad brutal, salvaje, en la que puede hacerse cualquier cosa a cambio de un caramelo de Smarties. ¿Y la diferencia más clara? Que en el caso de Ammaniti, el mundo se está acabando, y eso la hace más interesante ya de por sí.

Anna - Portada Italia
En Anna estamos en algún momento de mediados del siglo XXI y ha surgido un virus, al que llaman La Roja, que consiste en una gripe que nunca se cura, una gripe que mata a quien la contrae. Y los únicos que la contraen son los adultos. Es decir, en el momento en el que los adolescentes llegan a adultos, mueren. Sí, es una forma extraña de apocalipsis, pero es un apocalipsis al fin y al cabo. Y un apocalipsis protagonizado por niños que, cuando tienen supersticiones, son supersticiones del estilo: «Si consigues encontrar un par de Adidas Hamburg y te las calzas, te salvas. Vi a un chaval que lo hizo y se salvó. Estaba en las últimas y se largó». Ese tipo de apocalipsis.

La protagonista de la historia es Anna, una niña de diez años que ha pasado cuatro cuidando a su hermano pequeño, Astor, después de que su madre muriera. Su padre también ha muerto, pero como su padre y su madre no vivían juntos, no tuvieron que enterrarlo. Y no pudo dejarles instrucciones. Su madre, Maria Grazia, sí lo hizo. Les dejó instrucciones. Un cuaderno de LAS COSAS IMPORTANTES en el que describía cómo era tener fiebre y cuál iba a ser la mejor manera de deshacerse de su cuerpo cuando muriera, entre otras muchas cosas. En especial, la madre insistió mucho a Anna en que enseñara a leer a Astor, que solo tenía cuatro años cuando la madre murió.

Anna - Portada holandesa

Portada de la edición holandesa de la novela.


El caso es que el mundo en el que viven ahora es un mundo muy parecido al de The Walking Dead pero sin zombis. Porque cuando mueren, los adultos, los mayores, como se les llama en la novela, no vuelven en forma de monstruos. De hecho, no vuelven en absoluto. El mayor peligro lo representan los perros, que buscan comida por todas partes y, una vez desaparecida la civilización, se han vuelto salvajes y horribles. Lo mejor de la novela es sin duda el ambiente. Los supermercados vacíos, las autopistas, muy al estilo del Apocalipsis de Stephen King. Y por supuesto, la fiesta, porque hay una fiesta, y está en la parte central de novela y es bastante violenta y sintomática de cómo sería un mundo en el que jamás volverán a existir los adultos.

¿Hay esperanza en ese mundo? ¿Por qué no? Después de todo, son niños y creen en cosas. Aunque ya no haya nadie para arroparlos por la noche. Ese es quizá otro punto a favor de la historia, que los niños han creado su propia sistema de defensa, su propia religión, si se quiere, encarnada en una especie de figura legendaria, la Picciridunna: una mujer que, al parecer, se cuenta, ha sobrevivido, es una adulta y sigue viva, y como sigue viva puede salvarte. ¿Pero acaso piensan mucho en el futuro los niños? ¿Pensábamos en él de pequeños? Los niños viven el presente, y quizá por eso no tienen miedo.

Niccolò Ammaniti - Perro

Niccolò Ammaniti y su perro.


He aquí una de las lecciones de Anna, el clásico «vive mientras puedas». Pero también tiene otras muchas cosas. La relación entre hermanos, por ejemplo, tan potente y a la vez tan frágil cuando eres niño y te enfadas por cualquier cosa. La única pega quizá sería que el elemento distópico es solo un telón de fondo y en ningún momento se toma en serio a sí mismo. Digamos que en El señor de las moscas, la isla desierta tenía un fin y la novela era un mensaje, un puñetazo; todo estaba construido con una intención. Aquí la intención no está clara, la idea no se exprime, y el impacto es, lamentablemente, menor. Aún así, amante de lo distópico, no estaría de más que echaras un buen vistazo.

Sinopsis

Anna

Un virus, que empezó a manifestarse en Bélgica, se ha extendido por el mundo como una epidemia. Tiene una particularidad: sólo mata a los adultos. Los niños lo incuban, pero no les afecta hasta que crecen. Sicilia en un futuro próximo. Todo está en ruinas. A la enfermedad que el virus produce la llaman La Roja, y circulan extrañas teorías sobre supuestos modos de inmunizarse. Anna, que tiene trece años, debe rescatar a su hermano pequeño Astor y emprender con él un viaje que los llevará hasta Palermo y después hasta Messina. El objetivo: cruzar el estrecho y alcanzar el continente, donde acaso Anna, a la que por edad la muerte ya acecha, encuentre el modo de salvarse.

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