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Armada, echando una partida a los marcianitos

Lo nuevo de Cline no está a la altura de Ready Player One, pero es una entretenida oda a los videojuegos.

¿Nunca habéis tenido la impresión de que tal o cual libro parece destinado a convertirse en un blockbuster americano? Eso es lo que me ha transmitido Armada de Ernest Cline, la segunda novela del autor del clásico de culto Ready Player One y un nuevo homenaje al mundo de los videojuegos. Porque eso es lo que es Armada, un sentido y profundo homenaje a una de las aficiones quizá más nuevas del ser humano pero también una de las más lucrativas de los últimos años y por supuesto una completa expresión artística. Pero Armada no es exactamente una novela sobre videojuegos, sino una novela de ciencia ficción ligera con un tema tan visto en el género como es la invasión alienígena de la Tierra.

A lo que me refería con lo del blockbuster es precisamente que Armada tiene todos los ingredientes para convertirse en película en los próximos años, si es que Steven Spielberg consigue estrenar Ready Player One algún día. Armada tiene un marcado espíritu ochentero, aunque en el libro haya cachivaches modernos como teléfonos móviles, ordenadores último modelo y videojuegos online. ¡Si hasta tiene banda sonora propia! No es que la novela venga con un CD ni nada así, pero a lo largo de la novela Zack Lightman, el protagonista, tiene a su disposición la vieja recopilación de temas «Asalto a las recreativas» de su padre, que escucha siempre cuando juega a Armada. Ahí, compitiendo directamente con Guardianes de la galaxia.

Ernest Cline
Creedme si digo que cuando terminéis Armada (o cuando estéis enfrascados en su lectura) podéis echar el oído a los temas musicales de la novela y todas las piezas encajarán en su sitio. Ernest Cline no sólo ha escrito una novela, sino que se ha preocupado por ponerle una banda sonora que le viene como anillo al dedo: ritmo marcado, clasicote pero moderno, lo ideal para que una hipotética película de Armada empiece con el tema One Vision de Queen, Chase the Ace de AC/DC o Crazy Train de Ozzy Osbourne. Es imaginarme al chaval en coche yendo al instituto por un barrio típico norteamericano de las afueras mientras suenan de fondo esos temas, hasta que aparece en el cielo un caza Guja enemigo, y la música haciendo un efecto fade out molón y ya tenemos media película hecha. Si tenéis curiosidad, alguien se ha currado una lista de reproducción en Spotify.

Ah, sí, la novela. Mejor que no cuente con mucho detalle el argumento porque entonces me lo pulo, pero sí, Armada a veces da la sensación de ser una novelización más que una novela propiamente dicha. Quiere salir del papel, convertirse en una película taquillera con temazos musicales. Es una novela que gustará a los que disfrutaron con Ready Player One, pero no los volverá locos como aquella. Las referencias a películas, series, videojuegos y juegos de rol están ahí, pero la mayoría están insertadas de forma menos natural. Les falta algo de chispa. Es como si Cline las hubiera metido con calzador para que el lector piense: «¡Eh, esa la he pillado!», a lo que hay que sumar una estructura simple y con pocas sorpresas, menos originalidad y un protagonista con demasiadas similitudes con el de Ready.

Armada - Portada provisional

Portada provisional que se «filtró» en la web oficial del libro.


Se nota que Cline no ha querido arriesgarse. O bien sus editores tenían muy claro lo que querían. En cualquier caso, sigue siendo una novela entretenida y poco exigente, que no merece tantas malas críticas como se ha llevado en la prensa pero tampoco demasiados halagos, sobre todo por lo limitado de la propuesta. ¿Acaso el público esperaba una revelación literaria? En realidad, todos sabíamos lo que íbamos a encontrar pese a las altas expectativas, y no deja de ser una novela comercial decente que se ventila en dos sentadas gracias a su ritmo acelerado. Tiene batallas espaciales, y aunque no están mal, no llegan al nivel de profundidad de las narradas por Michael A. Stackpole o Aaron Allston en las novelas de Star Wars.

Por otra parte, la versión española, además de respetar el diseño original del libro (aunque me hubiera gustado que incluyera los blueprints con los esquemas de cazas y mapas de la tapa dura americana) y dar la sensación de ser la carátula de un videojuego, tiene un texto muchísimo mejor acabado y pulido que el de Ready Player One, donde a veces topabas con errores del estilo del Arco-X en AD&D.

Armada - Portada bolsillo

Portada de la edición de bolsillo.


En definitiva, Armada tiene mucho potencial cinematográfico de la casa Spielberg (hasta Cline da las gracias al director en los créditos finales), o en su defecto «Jey-Jey» Abrams. Si no os lo créeis, leedla y juzgad vosotros mismos. Tenéis aquí mismo su primer capítulo. Pero eso sí, id con la mente despejada y no esperéis una maravilla del séptimo arte, sino más bien una historia familiar sencilla con asalto a la Tierra incluido, batallas espaciales y un final algo abrupto pero lleno de posibilidades.

No es la primera novela sobre videojuegos a la que hemos tenido ocasión de echar el guante —por ejemplo, tenemos la imprescindible Sólo tú puedes salvar a la humanidad de Pratchett, no os la perdáis—, pero Armada es un poco distinto: es un libro al que dan ganas de echar cinco duros en el lomo como si fuera una recreativa y echarse una partidita.

Sinopsis

Armada

Zack Lightman se ha pasado la vida soñando. Soñando con que el mundo real se pareciera un poco más al sinfín de libros, películas y videojuegos de ciencia ficción que lo han acompañado desde siempre. Soñando con el día en que un acontecimiento increíble y capaz de cambiar el mundo hiciera añicos la monotonía de su aburrida existencia y lo embarcara en una gran aventura en los confines del espacio.

Pero un poco de escapismo no viene mal de vez en cuando, ¿verdad? Después de todo, Zack no deja de repetirse que sabe dónde está el límite entre lo real y lo imaginario. Que sabe que en el mundo real nadie elige para salvar el universo a un adolescente con problemas para controlar su ira, aficionado a los videojuegos y que no sabe qué hacer con su vida.

Y entonces Zack ve un platillo volante.

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