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Cenital, de Emilio Bueso: realidad y ficción

Calentamos motores para la publicación del nuevo libro de Bueso reseñando su anterior obra.

Cenital es la segunda novela de Emilio Bueso que he leído, tras Diástole, y soy muy consciente de que el orden ha influido en mi valoración. Porque Cenital, además de una excelente novela por sí misma, es un impresionante ejercicio literario para su autor: es prácticamente todo lo contrario de lo que había hecho en Diástole, en cuanto a personajes (su número y su tratamiento), en cuanto a estilo de la prosa, en cuanto a estructura narrativa, en cuanto a… todo. Pero voy a intentar no compararlas (eso os lo dejo a vosotros) y hablaré solo de Cenital.

Se trata de una distopía ambientada en un futuro cercano, en algún lugar de la sierra entre Castellón y Teruel. A partir de las ideas de los picoleros (de peak oil, los que creen que hemos alcanzado el máximo de la producción de petróleo y que en breve empezará a faltar el combustible) Bueso presenta un escenario en el que la escasez ha sido súbita, casi de un día para otro; en ese panorama sitúa su ecoaldea, un pueblo autosuficiente creado por un par de picoleros en previsión de lo que estaba por venir. Si queréis saber qué pasa allí, leedlo. Yo no os voy a contar mucho más de la trama.

Bueso

Emilio Bueso

La mayoría de la gente no ha oído hablar de los picoleros ni está familiarizada con sus teorías, por lo que el primer reto de la novela consistía en hacernos saber lo suficiente para entender el resto. En realidad es el mismo reto al que se suelen enfrentar los autores de novela histórica, y lo habitual es resolverlo al estilo del repelente niño Vicente: con farragosos párrafos enciclopédicos que interrumpen la narración y solo parecen servir para que el autor nos demuestre lo mucho que se ha documentado. Como cuando en La catedral del mar Falcones decía aquello de «y fueron al mercado que había en el cementerio del Born, ya que era costumbre realizar las transacciones en tierra sagrada para pagar menos impuestos» (cito de memoria, pero aunque no sea exacto creo que ilustra bien a qué me refiero). Muy bien, majete.

Bueso, en cambio, opta por segmentar la narración y usar tres voces narrativas diferentes. En la primera nos encontramos con textos supuestamente procedentes de blogs, ensayos, artículos… no-ficción: nos muestra directamente las fuentes de las que bebe, de dónde saca la información en la que se basa su novela.

¿Seguro?

Por supuesto que no. Forma parte de la novela, es pura ficción. Con independencia de que las fuentes de las que se supone que ha extraído esos textos sean reales o no, su inclusión dentro de la novela las convierte en ficticias. No se trata de algo nuevo (Borges se divirtió haciéndolo, mezclando fragmentos de enciclopedias reales con otros inventados, poniendo artículos ficticios y atribuyéndolos a autores reales), pero muchos lectores parecen no haberlo entendido. En los últimos meses he leído más de una reseña en la que se criticaba el supuesto carácter adoctrinador del libro, basándose en la presencia de estos capítulos. Madame Bovary c’est moi.

Bueso en el photocall de Fantífica en Celsius 232

«Este no es el escritor que estáis buscando.»

Además, estos capítulos (siempre breves, de una o dos páginas) tienen una función en la que pocos parecen reparar: al tener esa apariencia de no-ficción que les da verosimilitud incluso más allá de los límites de la propia novela, los capítulos de la segunda voz narrativa se refuerzan por su similitud formal. Es decir: como algunos de los capítulos que asumimos que son «de verdad» (esto es, que proceden de fuera del universo ficticio de la novela) son extractos de blogs y hay otros capítulos que son entradas del blog personal de Destral (el líder de la ecoaldea), la verosimilitud de estos capítulos se ve reforzada. Tendemos a leerlos como si fueran también textos «de verdad», de fuera del universo ficcional propio de Cenital, de nuestro universo.

Pero lo que encuentro realmente brillante es el uso de la tercera voz narrativa. Frente a lo marcadas que son las dos primeras, Bueso se decide por un narrador omnisciente en tercera persona: tradicional. Tanto que es evidente que estamos leyendo una novela. Es decir, que nuestra sensación de no-ficción cada vez que llegamos a un capítulo en una de las otras dos voces se ve reforzada. De hecho, el primer capítulo del libro («Despertar») corresponde a este narrador, dejando claro desde el principio que lo que vamos a leer es ante todo una novela.

Y es que el primer capítulo es una declaración de intenciones respecto a Cenital. Por un lado, como decía, deja claro que se trata de ficción. Pero, además, en un brillante ejercicio de metanarrativa, nos dice qué vamos a encontrar: una visión distanciada del mundo, con información fragmentaria y escasa, y la obligación de rellenar los huecos nosotros mismos. Y efectivamente nos encontraremos en las siguientes páginas con personajes bien construidos, pero retratados casi a nivel de esbozo. Nos da la información justa para que les podamos entender, pero nada más, porque no es una novela de personajes (como sí lo era Diástole). Nos da pena Braqui, pero esta no es su historia. Ni siquiera es la historia de la ecoaldea. Es la historia de un mundo que se ha ido a la mierda y de un puñado de personas que intentan sobrevivir. Qué personas son es irrelevante, como lo es que sea esta ecoaldea u otra.

Hace poco leí un par de reseñas que criticaban la prosa de Bueso, diciendo que es brusca, tosca y soez. Supongo que solo han leído este libro, y supongo que solo han leído algunos fragmentos. Es cierto que tiene un voz potente y fácil de reconocer, pero nada más. En algunas escenas sí que es brusca y dura: como las escenas que retrata. Pero el capítulo dedicado a Braqui destila sutileza sin dejar de usar las frases breves del resto de la novela, ni poner más adjetivos de lo que ha venido haciendo en las páginas anteriores.

Creo sinceramente que Emilio Bueso es uno de los mejores escritores en castellano que tenemos ahora mismo. Creo que es capaz de hacer lo que quiere con las palabras. Y creo que además es un escritor valiente, de los que no se acomodan y se plantean en cada nuevo libro un nuevo reto.

Y ahora, si aún no habéis leído Cenital, corred a buscarlo.

Sinopsis

Cenital

Un grupo de picoleros crea una ecoaldea fortificada en la que sobrevivir al fin de la civilización. Cuando este llega, de repente serán los privilegiados a los que los demás envidian. Y la barbarie no tolera bien la envidia.

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