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El frío de la muerte. Un Connolly funcional.

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La última novela de la saga de Charlie Parker entretiene y funciona, pero deja la desagradable sensación de que Connolly la ha escrito con el piloto automático.

Cuando uno está leyendo el decimosexto libro de una saga, se hace muchas preguntas. Evidentemente, he llegado hasta El frío de la muerte porque he disfrutado el camino, pero en algún momento, como en casi todo en la vida, el placer se ve envuelto por la rutina. Con la saga de Charlie Parker pasa lo mismo, tras dos libros estupendos y otros tres de gran calidad, las tramas empezaron a dilatarse y los aficionados a John Connolly hemos ido encontrándonos a novela por año con los mismos personajes de una forma cada vez más desapasionada.

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Al hablar de rutina no me refiero solo a la experiencia lectora, también me fijo en la perspectiva autoral. John Connolly es un escritor que maneja una serie de códigos con gran soltura y mantiene la envidiable capacidad de saber cómo contentar a sus lectores mediante la repetición de elementos. Pero los ciclos tienen un tiempo y hay un momento en el que empiezan a apagarse. Dicho esto, vayamos con la novela.

El nuevo caso para Charlie Parker es buscar a otro detective privado, el misántropo Jaycob Eklund, que está envuelto en una investigación sobre desapariciones aparentemente llevadas por una secta. La trama de la novela conduce al lector por esta investigación, los encuentros de Charlie Parker con una familia de mafiosos y la amenaza creciente de una agrupación cuyos miembros no se sabe si son espectros, psicópatas o simples peones.

Mientras, la historia se entronca en la trama madre que recorre la saga desde el sexto o séptimo libro. Aparecen los personajes recurrentes: Louis y Angel, su mujer e hija, el espectro de su hija fallecida, El Coleccionista, el FBI, etc. Igual que en una serie de televisión de la que se hiciese un capítulo cada año, los cameos parecen necesarios para que nos nos olvidemos de nadie. A la vez, todos estos personajes siguen con su continua decadencia y la lucha contra (o con) el mal. Un mal más allá de lo religioso, una textura que empapa la realidad como el rocío de la mañana el campo. Nadie discute su existencia, como mucho si hay que reaccionar ante él.

John Connolly.

Llegamos a El frío de la muerte tras Tiempos oscuros, después de que Charlie Parker y sus amigos arrasasen en el libro anterior con una población entera sin mayores consecuencias. Aquí se repite su estructura habitual, de la que vimos la última variación hace cinco libros en Cuervos, cuando la trama versaba sobre un secuestro. Pero esto parece poco importante, lo interesante es seguir el avance de la narrativa principal que recorre los libros y lleva a Charlie Parker hacia un enfrentamiento final y la más que posible catarsis que acabe con él.

Pero esa rutina de la que hablo parece haberse adueñado de la trama. Estos libros no están exentos de dolor y en El frío de la muerte ocurre un suceso capital. Evitaré fastidiar la trama a los futuros lectores, pero hay algo que rompe con todo lo que llevábamos leído y plantea la cercanía del final. Al leerlo me di cuenta tarde y con sorpresa de lo ocurrido, por lo que tuve que volver atrás y releerlo. Algo confuso, entendí que no era un truco del autor, sino una evidente incapacidad para señalar un momento tan importante. Hace tiempo que la mecánica escritura de Connolly no parece frenar un segundo a tomar perspectiva y dar la importancia necesaria a los sucesos mediante un control de la narrativa que antes sí tenía.

Más allá de esto, queda la sensación de que El frío de la muerte convencerá a los seguidores y entretendrá al lector casual, pero lo recomendable para este último sigue siendo empezar por el principio de la saga y leer en orden hasta donde le apetezca.

La edición y traducción cuentan con un par de erratas que desmerecen un poco el cuidado que se ha tenido siempre con el autor. En resumen, se podría decir que tras la novela anual de Connolly continúa la vida y en nuestra cabeza le daremos la merecida importancia a los hechos acaecidos, aunque el autor puede que ya no lo haga demasiado.

Sinopsis

El frío de la muerte

Charlie Parker recibe el encargo de localizar a un detective privado desaparecido, Jaycob Eklund, quien estaba investigando una trama de asesinatos aparentemente sobrenaturales. Con la ayuda de Louis y Angel, Parker comienza una búsqueda que lo enfrenta a una enigmática secta.

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