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El Marte Largo, Pratchett y Baxter estiran las probabilidades

La tercera parte de «La Tierra Larga» expande las aventuras hasta el infinito y más allá.

Ya es difícil hablar de la tercera parte de una saga sin revelar demasiado de la trama o los personajes, como para que encima esa entrega sea una de «La Tierra Larga», la pentalogía de ciencia ficción «probabilista» escrita a cuatro manos por Terry Pratchett y Stephen Baxter. Es, básicamente, una serie que funciona a base de soltar misterios aquí y allá y de provocar una sorpresa continua en el lector. Los autores lo tenían muy claro: ciencia ficción aventurera que recoja entre sus páginas un universo infinito cargado hasta los topes de posibilidades, con personajes que trabajen, vivan y tengan sus propios problemas dentro de ese conjunto. El resultado, por lo menos en mi opinión, está siendo más que satisfactorio.

Como decía arriba, para hablar de El Marte Largo es inevitable soltar algún que otro pequeño spoiler, así que cuidado si no has leído las entregas anteriores y quieres saber qué tal está para así decidirte a empezarla desde el principio. Te lo digo ya, y sin reventar nada: El Marte Largo recoge las virtudes de La Tierra Larga y La Guerra Larga y las potencia para abarcar todavía más si cabe. Desde mi punto de vista esas dos primeras novelas sientan las bases de una ambientación gargantuesca.

Terry Pratchett
La Tierra Larga es, por así decirlo, una novela introductoria que sin embargo acelera hasta darnos las pistas de muchos de los misterios que plantea la saga, aunque si esperáis que vuestras dudas se disipen estáis apañados. Dicha novela no es exactamente una introducción como tal, sino un puerto espacial desde el que parten las naves de la probabilidad, con personajes que evolucionan y unos autores que meten baza en su creación desde la primera página. Pero claro, Pratchett y Baxter son muy listos, y esos misterios no son más que un anticipo de algo mucho más bestial que o bien te deja indiferente o hace que te replantees tu propia existencia.

La Guerra Larga, aunque en muchos lectores —entre ellos yo— ha causado la impresión de ser más floja que su predecesora, es totalmente necesaria para seguir el curso de los acontecimientos: su final es a todas luces un cliffhanger de los buenos y el detonante de todo lo que ocurrirá a partir de El Marte Largo. Después de tres entregas, la impresión que tengo es que estamos ante una novela muy grande dividida en cinco segmentos, un efecto totalmente buscado por sus creadores.

Stephen Baxter
Ahora sí, un par de pequeños spoilers: tras la explosión de Yellowstone, el Datum se ha convertido en un mundo áspero, con la mitad de la población huyendo a la Tierra Larga y la mitad del planeta agobiado por el desastre natural del volcán del parque del Oso Yogui, por no hablar de la postura de Estados Unidos respecto a sus políticas en las tierras paralelas, tanto buenas como malas. Ese acontecimiento propicia, como ya ocurrió en La Guerra Larga, que la capitana Maggie Kauffman sea la líder de una expedición americana que irá hasta donde nunca antes se ha llegado, es decir, más allá de la expedición china de hace unos años, que alcanzó los 20.000.000 de mundos. Solo que ahora, en la mejor tradición americana, hacia el oeste.

Mientras tanto, desde GapSpace, la brecha en esa cadena de mundos en apariencia ordenados que es la Tierra Larga, parte una expedición al mismísimo Marte (el Marte de la Brecha, no el Marte del Datum) encabezada por la exploradora Sally, su padre Willis Linsay —el hombre que regaló la caja cruzadora al mundo— y Frank Wood. Lo que allí encuentran, porque sin duda algo encuentran, nos da más información sobre el cosmos de la Tierra Larga, aunque como siempre, seguimos con una cantidad enorme de incógnitas. Puede que nuestras dudas sean aun mayores que al principio de la serie.

The Long Utopia
Claro está, los autores no se olvidan de Joshua Valienté y Lobsang, personajes a los que llevamos siguiendo la pista desde la primera novela: Lobsang sigue igual, pero Joshua tiene ahora cuarenta y pico tacos y una mano mecánica. Lobsang y Joshua, por cuenta propia, hacen sus propios descubrimientos de cosas que están ocurriendo en el conjunto de la Tierra Larga. Es el caso de los Siguientes, otra facción dentro de este cosmos particular y una evolución totalmente lógica en la trama de los libros.

No puedo decir más porque significaría destrozar las expectativas, pero trolls, beagles, referencias a la cultura friki —la expedición de Maggie es en realidad una gran referencia a Star Trek—, un estilo muy dinámico y ágil junto a un humor especial y de fina ironía —sabréis sin duda apreciar el toque Pratchett—, mundos raros y Bromistas vuelven a citarse para dar como resultado una entrega muy interesante que se devora en un santiamén y nos predispone para echarle la zarpa a La Utopía Larga, aunque aún no sepamos su fecha de salida en español. No desconectéis de este canal, porque próximamente volveremos a hablar de «La Tierra Larga»…

Sinopsis

El Marte Largo

2040-2045. Durante los años posteriores a la catástrofe de Yellowstone, la población se ha establecido en los múltiples mundos paralelos que forman la Tierra Larga. Esta situación plantea interrogantes inesperados que exigen respuestas extraordinarias.

En uno de esos asentamientos ha surgido una raza de niños superinteligentes. Mientras los miembros de la sociedad humana les observan con recelo y suspicacia, Joshua Valienté deberá investigarles para sortear un conflicto que parece casi ineludible. Maggie Kauffman, por su parte, al mando de las tropas de Estados Unidos, ha emprendido una expedición hasta los remotos confines de la Tierra Larga: una aventura que la llevará a universos insólitos y desconocidos, donde las antiguas leyes no sirven. Mientras, Sally Linsay, la hija del inventor del mecanismo que cambió el significado de la vida humana para siempre, recibe un misterioso mensaje de su padre y se prepara para un viaje que nunca imaginó.

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