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El Rey de los Espinos: ¿Y si los héroes de cómic no pudiesen volver a la viñeta?

Una vieja novela de aventuras muy nueva y un pedazo de la historia de Argentina.

Marcelo Figueras nos cuenta que creció leyendo novelas de aventuras. De hecho, fueron las novelas de aventuras las que le convirtieron en escritor. Por eso cree que lleva toda la vida preparándose para escribir El Rey de los Espinos, que desde ya es una obra maestra del género de aventuras posmoderno. Si es que algo así existe. Porque muy bien podría ser un cruce entre Kick AssEl Eternauta en versión novela ilustrada, ilustrada a la manera en que lo estuvo cada una de las partes de La Torre Oscura de Stephen King (con una ilustración cada cierto montón de páginas). La parte gráfica corre a cargo del catalán Riki Blanco, que da vida —si hacemos caso a la historia, literalmente— a los personajes ideados por Figueras, un experto en el arte de convertir en fábula todo aquello que toca.

Touché - Portada

Portada de Touché!, libro interactivo de Riki Blanco


Lo hizo con la majestuosa La batalla del calentamiento, quizá la novela menos conocida pero más potente del autor de Kamchatka, que hasta ahora había mantenido a raya su gusto por los héroes de viñeta. Héroes, sí, no superhéroes, porque, como decíamos al principio, Figueras creció leyendo novelas de aventuras, desde Alejandro Dumas y sus mosqueteros a Sandokán, pasando por los tebeos del Capitán Trueno y Flash Gordon, pero también Drago, el héroe argentino de Burne Hogarth, el llamado Miguel Ángel del cómic. Héroes que en el libro están creados por un Autor sin nombre, un Autor en mayúsculas, que ha muerto cuando arranca la historia. A todo esto, ¿quién la protagoniza? Nada más y nada menos que un enterrador. Un enterrador de 15 años que apenas había leído un par de tebeos del Autor fallecido cuando le toca enterrarlo.

La batalla del calentamiento - Portada

Una fábula fantástica más que recomendable


El chico en cuestión se llama Milo y tiene un amigo, el Baba, que está complemente loco por el Autor y sus personajes. Por eso, cuando Milo le dice que ha creído ver a tipos disfrazados de los personajes que creó, el Baba frunce el ceño, pero le trae sin cuidado porque lo que quiere es visitar la tumba del Autor y descubrir si, como dice Milo, puede haber alguna joya de coleccionista en los alrededores. Pero hay algo mejor. Está Tariq el Moro, uno de sus personajes. No un tipo disfrazado, sino el personaje en cuestión, que ha escapado de la viñeta y ahora no puede regresar. ¿Cómo lo ha hecho? He aquí el misterio que Figueras desgrana en una novela fascinantemente evocadora, que por encima de todo es una deliciosa colmena de personajes.

Está el caballero medieval árabe y gay, el pirata asiático adicto al opio (Saigon Blake), el vampiro que no es centroeuropeo sino maya (Metnal) y el explorador del futuro que se parece más a Toro Sentado que a Flash Gordon (Flint Moran, un cazador de las praderas del futuro). Una colección de héroes «vueltos del revés», como sugiere el propio Figueras, que tratan de hacer realidad el sueño del Autor: si no salvarse él, al menos salvar a sus hijas, que andan desaparecidas y a todas luces están siendo acechadas por la Muerte, con mayúsculas. Y he aquí que la historia confirma su condición de espejo fabulador de una realidad que fue, y que fue dolorosamente injusta. Porque el Autor sin nombre no es otro que el desaparecido H. G. Oesterheld, el responsable de El eternauta.

El eternauta - Portada
Confiesa Figueras que no podía dejar de pensar en Oesterheld mientras escribía El Rey de los Espinos. Es por eso que la historia tiene que ver con sus hijas. Las hijas de Oesterheld desaparecieron con él, cuando la dictadura argentina cargó contra los jóvenes y cualquiera que tuviera ideas que no cuadraran con las del gobierno. Figueras se ha dado cuenta, analizando su obra, de que en todas y cada una de sus novelas devuelve a alguien a la vida. O le salva de la muerte. En ese sentido dice entender la literatura como una especie de salvavidas.

Así que, además de una lectura apasionante, que recuerda y mucho a las viejas novelas de aventuras que se han vuelto poderosamente nuevas y maravillosas, El Rey de los Espinos es un pedazo de la historia de Argentina, el país de su autor, contado como jamás se ha contado antes, y un homenaje al Escritor, cualquier escritor desaparecido, que haya sido capaz de crear mundos a los que escapar, mundos que han salvado a sus lectores.

Un must del género neo-aventuras.

Actualizado 01/10/14: Añadimos arriba el enlace a nuestra entrevista con Marcelo Figueras.

Sinopsis

El Rey de los Espinos

Un famoso autor de cómics es asesinado en la Buenos Aires violenta de 2019. A su entierro van familiares, fans, la prensa y la infame policía secreta, llamada OFAC. Pero también alguien más. Cuatro hombres vestidos de modo insólito: un caballero medieval, un pirata de las Guerras del Opio, un motociclista al estilo Ángeles del Infierno y un explorador del Oeste, dueño de armas extravagantes.

Nadie les presta atención a excepción de Milo, que trabaja en el cementerio. ¿Son estos cuatro héroes de los cómics del muerto, por improbable que suene? Milo sospecha que su aparición está vinculada a un misterio: el de las hijas del historietista, de cuyo paradero nada se sabe.

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