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Guía perversa del viajero en el tiempo

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Una lectura muy interesante que invita a la reflexión.

Jorge Fernández Gonzalo es conocido en el fandom sobre todo por su Filosofía zombi, que fue finalista del Premio Anagrama y que sigue siendo el mejor ensayo en castellano de esa temática. Con esta Guía perversa del viajero en el tiempo vuelve a usar un motivo friki para elaborar un discurso filosófico. En esta ocasión, establece un paralelismo entre las principales corrientes de pensamiento contemporáneas y la evolución del cine de viajes en el tiempo.

Sin embargo, Fernández no se limita a mostrar paralelismos cronológicos ni a usar esas narraciones para ejemplificar y volver a explicar a los grandes filósofos, sino que está en realidad buscando, aquí y en el resto de su obra, utilizar la cultura popular contemporánea para plantear nuevas preguntas. Se trata pues de entender la historia de la filosofía no como un avance continuo hacia un saber, una verdad absoluta y última, sino como un intento de responder a las preguntas que cada época va formulando. El cine de viajes en el tiempo ayuda a responder —y a plantear— preguntas que Aristóteles o Kant no se podrían haber formulado.

La pregunta latente, pues, es hasta qué punto la cultura popular es un reflejo de la ideología dominante o una forma de volver dominante una ideología. Incluso si aparece como una crítica. A fin de cuentas, tal y como afirma Fernández, «la época posmoderna (…) tendría que ser definida como la etapa cultural de Occidente en la cual cualquier crítica contra el sistema es incorporada al sistema mismo» (p.70). El capitalismo lo fagocita todo.

A través del tiempo ha envejecido sorprendentemente bien.

A través del tiempo ha envejecido sorprendentemente bien.

La elección del tópico de los viajes en el tiempo tarda en cobrar sentido y, durante las primeras sesenta páginas, el lector no acaba de ver hacia dónde va la Guía. Es solo a partir del capítulo de Estética e historia que se empieza a entender, aunque paradójicamente sea a raíz de un error en el discurso. Al hablar de Kuhn y su La estructura de las revoluciones científicas, Fernández cuestiona la idea de que un paradigma científico sea impensable en una época determinada. Asumiendo una concepción lacaniana de la historia, y saltando a Jameson de manera un tanto arbitraria, plantea que en realidad se trata de caminos no recorridos de pensamientos que aún no han sido concebidos.

En cierta manera, está planteando un multiverso: en otros universos alternativos es posible que se den esos paradigmas en otras épocas; cualquier cosa es pensable, porque otros recorridos históricos son posibles. La trampa de la que Fernández no es consciente es que son posibles en otros universos, pero no en el nuestro. En el fondo también cae en la falacia de juzgar el ayer desde el presente. Así, considera que Star Trek es paternalista, como si realmente pudiera haber ido más allá de lo que fue en su momento.

Sin embargo, es en este mismo capítulo donde Fernández por fin deja entender el porqué de los crononautas para entender el pensamiento contemporáneo. Afirma:

Guía perversa posmodernidad

Tiene así todo el sentido del mundo usar a viajeros del tiempo para explicar una sociedad que se pretende más allá de la historia o, mejor, fuera de ella.

A partir de ahí, Fernández hace un recorrido por los principales tópicos de los viajes en el tiempo y los pone en relación con los grandes pensadores contemporáneos: Derrida, Foucault, Zizek… ¿O tal vez sea al revés? ¿Recorre esos pensadores y los pone en relación con los tópicos crononáuticos?

La Guía perversa del viajero en el tiempo es un ensayo intenso y con bastantes ideas sobre las que reflexionar —no necesariamente estar de acuerdo— y que, de rebote, apunta un extensísimo listado de películas y series de televisión de viajes en el tiempo. La única pega es su prosa excesivamente densa, a ratos incluso farragosa. El contenido ya es suficientemente complejo, y la cantidad de referencias y de autores que hay que conocer para comprenderlo hacen que una prosa más sencilla, como la que sí tenía en Filosofía zombi, hubiera facilitado su lectura. Y eso siempre es de agradecer.

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No es un libro divulgativo ni para todos los públicos. Si no pillas la referencia a Zizek en el título, es probable que te veas perdido entre sus páginas. Lo que sí es, es una lectura interesante que incita a la reflexión y a no aceptar los valores que nuestra sociedad nos intenta imponer mientras grita que no hay valores. Y eso no es poco.

Sinopsis

Guía perversa del viajero en el tiempo

El cine de viajes en el tiempo ha cambiado mucho a lo largo del siglo XX y lo que llevamos de XXI. ¿Hasta qué punto sirve para entender la evolución del pensamiento filosófico contemporáneo? ¿Es la cultura popular el auténtico depósito del saber? ¿Qué relación hay entre Derrida y El ministerio del tiempo? ¿Tenía Foucault en realidad un DeLorean?

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