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La caída de Arturo, de J. R. R. Tolkien

La caída de Arturo

La estela de la Tierra Media es larga, pero también lo es la influencia del mito artúrico en la literatura moderna.

Es conocida la tarea de Christopher Tolkien como recopilador de historias, manuscritos y ensayos relacionados con la obra de J. R. R. Tolkien a su muerte. El tercer hijo del autor de El Hobbit y El Señor de los Anillos, escritor de profesión como su padre, ha demostrado su buen hacer con la publicación, junto a Guy Gavriel Kay, de El Silmarillion y Cuentos inconclusos de Númenor y la Tierra Media, además de los doce libros que componen «La historia de la Tierra Media». Sus últimas aportaciones al legado de su padre han sido Los hijos de Húrin y La leyenda de Sigurd y Gudrún.

La estela de la Tierra Media es larga, pero también lo es la influencia del mito artúrico en la literatura moderna. La caída de Arturo, el último trabajo publicado por Christopher Tolkien a partir de unos borradores de su padre (su única incursión en el mito si exceptuamos la traducción de Sir Gawain y el Caballero Verde) es un buen ejemplo de por qué la narrativa artúrica sigue emocionándonos aun con el paso de los años. El texto de J. R. R. Tolkien contenido en La caída de Arturo (publicado por Minotauro en España) sirve para ejemplificar la belleza de un mito hecho literatura donde encontraremos de nuevo personajes tan representativos como Lancelot, Mordred, Ginebra o el propio Arturo.

Belleza inconclusa, ya que no podemos dejar de lamentar que La caída de Arturo sea un texto incompleto, como otros muchos intentos de J. R. R. Tolkien en los tiempos en que comenzó a escribir El Señor de los Anillos (como afirma el propio editor de este volumen en uno de los ensayos, por falta de tiempo como causa mayor). De haberse finalizado, estaríamos hablando de una interesante aportación al mito artúrico desde el punto de vista inglés de un Tolkien que se valió de fuentes como Godofredo de Monmouth y La muerte de Arturo de Thomas Malory, y que ha hecho suya esa parte de la historia inglesa para recrear su propia versión del mito. Los personajes están ahí; una trama que se desliza por el mito original hasta encontrar una variante donde un Rey Arturo que partió hacia el este con sus ejércitos regresa a Inglaterra para hacer frente a un traidor Mordred que pretende hacerse con el reino y desposar a Ginebra.

La caída de Arturo es un volumen que posiblemente no satisfará ni a los más devotos del creador de la Tierra Media ni a los más expertos en mitología artúrica, ya que el fiel de su balanza oscila entre los dos mundos (aunque no son excluyentes, ni mucho menos). El poema se divide en cinco actos y está escrito en verso aliterado, un tipo de métrica de origen germánico que consiste en la repetición de diferentes fonemas y tiene más gracia cuando se lee en voz alta (algo que los propios traductores comentan en el apéndice del volumen), y con el que Tolkien se divertía bastante. Es una tradición oral de fuerte sonoridad que se remonta hasta Beowulf. Pero más allá de eso, lo que realmente da consistencia al volumen son los tres ensayos escritos por el propio Christopher Tolkien, que constituyen todo un estudio acerca de este trabajo inédito del autor, del que únicamente se encontró una referencia. Si las primeras noventa páginas (incluyendo las notas finales) corresponden a La caída de Arturo, las ciento treinta restantes pertenecen a tres ensayos diferentes pero unidos por un nexo común. Son «El poema en la tradición artúrica», «El poema no escrito y su relación con El Silmarillion» y «La evolución del poema». En estos tres ensayos se explica el proceso comparativo de argumento, de métrica y de relación con El Silmarillion, en elementos tales como la isla de Tol Eressëa (en alusión a la isla de Ávalon), Valinor, los elfos, Elendil, del Sendero Recto, de Tuor e Idril y de Lúthien y Beren. Los tres textos complementan La caída de Arturo, sí, pero son de difícil comprensión por la abrumadora cantidad de datos y símiles derivados de un solo poema aliterado de noventa páginas. Es por ese motivo que la lectura resulta algo áspera y, aunque es cierto que se nota el candor y el cariño de Christopher Tolkien para con la obra de su padre, podríamos haber esperado una mayor incidencia en la propia mitología argumental de todo lo relacionado con lo artúrico, en lugar de centrarse casi exclusivamente en lo concerniente a los cantos que forman La caída de Arturo.

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Por otra parte, pese a las sensaciones que nos produzcan los textos contenidos en el volumen, debemos alabar el trabajo de Eduardo Segura y Rafael Pascual a cargo de la traducción. No es fácil trabajar en un texto que sabes que convertido a otro idioma, como es el castellano, perderá parte de sus características iniciales, porque eso es lo que le ocurre al poema aliterado, y más con la métrica que el propio Tolkien escogió para elaborar el borrador de este trabajo. No tenemos más que echar un vistazo a las notas de los traductores al final del libro para comprender la dificultad que acarrea el traslado de los textos medievales, con los que Tolkien disfrutaba tanto.

Sabemos que, pese a las evocaciones e impresiones tanto positivas como negativas que ofrece La caída de Arturo, el autor está ahí en toda su forma (más breve de lo deseado, cierto), tanto para bien como para mal. Su obra no deja de poseer una atmósfera de afabilidad, de poder creativo, de un gusto por contar historias (como sabrán todos los que alguna vez han probado la obra de Tolkien) que perdurará con el paso de los siglos.

Sinopsis

La caída de Arturo

La caída de Arturo es la única incursión de Tolkien en el campo de la mitología artúrica. Escrito en verso aliterado en inglés antiguo, se trata de un poema de noventa páginas (al que Christopher Tolkien ha añadido tres ensayos que lo relacionan con la Tierra Media) que Tolkien dejó inconcluso mientras escribía El Señor de los Anillos.

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One Response to “La caída de Arturo, de J. R. R. Tolkien”

  1. Jana M. Pérez Romero Cyram dice:

    En la facultad tuve el honor de disfrutar con Godofredo de Monmouth y de leer algunas cosillas como El baladro del sabio Merlín, por lo que puedo asegurar que todo el tema del mito artúrico me llama bastante la atención, el problema quizás esté en este caso en la presentación del texto en sí.

    Principalmente los ensayos nunca me han entrado, ni a la fuerza ni voluntariamente, por lo que si encima le sumamos esa métrica que pierde un poco al estar traducida… mal lo veo para leerme el libro en cuestión. Quizás sea de estas cosas que a veces salen en una conversación y con saber qué es lo que opina el otro sobre el tema, tiene uno suficiente.

    Eso si, la portada mola mazo. xD